CSKA Moscú - Real Madrid: los blancos ceden ante el frío
El Real Madrid de José Mourinho validó un empate a domicilio en un escenario difícil e impuesto al frio adverso de Rusia. El CSKA apretó hasta el último momento del encuentro dando más intensidad y presión cuanto más tiempo transcurría en el encuentro. Una eliminatoria que se decidirá en el Santiago Bernabéu el próximo 13 de Marzo.
Pocos agonizan la espera interminable de un partido frío e impositivo, temido de algo circunstancial y extradeportivo. Así se vistió el partido de 'Champions' entre CSKA y Real Madrid, apartados de su mejor versión e inherentes de todo lo relacionado con un clima adverso y opuesto a la gran exhibición de fútbol que pudo pero que finalmente nunca llegó a ser. Papel donde el ambicioso y aguerrido Real Madrid vistió de propio un fútbol perverso e infiel consigo mismo, apagando el ritmo ante un modesto crecido y venido a más con el paso de los minutos en juego. La insaciable sed goleadora de un equipo con 'pegada' y finalización, posiblemente la más letal de Europa pero apagada y condicionada al físico y la fatiga acentuada de un país que en escasas ocasiones permite y deja de sí un partido lleno de marca y valía.
El equipo blanco anticipó y apresuró su salida desde el principio, obligándose a superar ese frío que superaba a todos y cada uno y que igualaba la contienda a favor del más creyente. El CSKA por su parte acometió más llegada al medio campo, dejando esa postura dócil y ese repliegue defensivo que tanto se crecía desde un primer momento. Abonado a la calidad por banda de Musa - el jugador más activo - , habilitando clase por parte de Dzagoeb y necesitando con urgencia al mejor jugador del equipo, Doumbia, que apenas entonó su gran fútbol rápido y de contra. Eficaz en el uno contra uno y facilitando mejor conexión en corto en las filas del equipo moscovita. El conjunto de José Mourinho perdonó, echó en falta al galo Benzemá y dejó muy mermada su gran potencia física, una imagen distinta pero repetida en cuanto a citas europeas en Rusia se bastan y se valen, algo repetitivo y desfavorable para grandes que acaban encogidos y marcados a la más rígida de las defensas.
El Real Madrid vistió de blanca una de las noches más costosas que se le recuerdan en los últimos años, carente de ideas y ocaso en defensa en varios compases del juego. Facilitando más llegada del equipo de Leonid Slutski, abierto y atrevido, dejando la batalla para el último tramo del encuentro, aquel en el que los madridistas pedían la hora y el CSKA ligaba más su esfuerzo y tutela de equipo con ganas. Bajo en el cartel de esta competición pero novedoso en el juego. Un partido que dejó tras de sí al frio también de una grada que esperó más de lo que finalmente fue, la nueva cita del mejor equipo del Siglo XX en los octavos de la UEFA Champions League.
Recordando aquella otra ante el O. de Lyon que dejó una de las imágenes más inquietantes del lustro blanco, el rey midas del fútbol español - Florentino Pérez - , celebrando un gol especial, aquel de Karim Benzemá en tierras francesas. Valioso y memorable el partido del equipo ruso si, pero devenido a su vez por un juego más fácil de lo que se suponía, negando la oposición clara de un equipo que debía haber dado más, finalizando con más decisión y mejorando la sintonía entre líneas de un conjunto más temido que nunca, uno que no se pudo realzar tal y como hubiese querido, cosas de la climatología que no de ambición.
Partido diluido y expuesto a la expectación de un Cristiano Ronaldo que quiere ganar más que nunca, mirando con especial atención hacia un F.C. Barcelona más vulnerable, uno del que no se fía y al que tiene en especial observación. El siete del Real Madrid cuajó un balón acompañado por un fallo defensivo del rival para poner el primero, para anticiparse ante todo y todos y dejar claro el por qué de sus números. Un gol escrito y avalado por un técnico al que le bastó el resultado, consciente de lo que suponía jugar en Luzhnikí en Febrero, preocupado por las bajas temperaturas y por el desgaste físico que podía suponer para los suyos.
Algo que se palpó con la lesión del francés Benzemá, que dejaría pie y paso para el 'Pipita' Higuaín y que daría más casta y presión hacia el área rival, compensado con la falta de velocidad y calidad que antepone el nueve francés al flujo del juego blanco. Encontrando también al más de los entregados, al granadino José Callejón que ya viste la blanca como uno de los más grandes en este mundo tan emblemático, tan subsanado de errores y clarividencias algo más inquietas y perversas que nunca en las que siempre se mide el extremo madridista, aprovechando el favor del rival para ser más cuando más se lo permiten.
Shénnikov, V.Berezutsky, Ignashévich y A. Berezutsky se caracterizan por ser débiles, lentos y muy inseguros con el balón en los pies. Acordes al mismo tiempo con una veteranía que supone mucho más cuando el clima lo impone, sobrepuesto a la calidad propia en carencia del resto. El CSKA perdió la partida en más de una ocasión, siempre en el campo propio donde la presión de Higuaín, Cristiano Ronaldo o José Callejón pusieron contra las cuerdas al conjunto ruso. Más predispuesto que nunca a otorgar balón y movimiento, siempre acorde en el espacio y más rápido entre líneas.
Error que pudo subsanar con más llegada desde el medio campo, acompañado por Aldonin y Wernbloom, entregados y arropados entre sí para colaborar en la subida de balón y cercar mucho más la línea de contención que tanto imposibilitó la llegada por dentro del conjunto español. Dzagóev, Tosic y Musa hicieron lo propio, aprovechándose de este trabajo físico de sus compañeros en el medio con más calidad y velocidad por banda para intentar forjar la presión a raiz del desgaste físico del rival. Válido y efectivo en los últimos compases del juego donde el equipo de José Mourinho "congeló" sus opciones con más facilidad que nunca en la primera línea del juego.
Wernbloom apareció en la última jugada, mitificando una noche contrapuesta al frio de los últimos minutos con el mejor gol de su carrera. El más importante en un partido que lo venía avisando ante un Real Madrid que flaqueó más que nunca para imposición del rival. El todo por el todo quedándose en un empate que suena bien pero muy mejorable, dejando el papel a resorver en un escenario más asociado al juego de los blancos para el encuentro de vuelta. Un tiempo que acompañe con total seguridad en un feudo escrito para la magia y la grandeza de este deporte, aquel que no olvida y que mantiene en la memoria a todo un Real Madrid.
El equipo con más hambruna 'orejera' que nunca en referencia al estilo del resto de equipos. Un grande que sueña con seguir avanzando en ese camino que tanto tiempo ha costado allanar, impuesto ante todos y marcando de aviso el partido de Moscú. El Real Madrid ya piensa en sentenciar la eliminatoria, dejando alarde de su gran potencial y con la firmeza clara de que en esta competición el pase será cosa y dependencia única de si mismo.
UNO A UNO
Casillas (7): Apenas tuvo participación. Más llegada del CSKA en la segunda parte donde se mostró sólido, como de costumbre. Apenas pudo hacer más en el gol del empate donde Wernbloom finalizó de la mejor forma posible, la que sería la mejor acción del encuentro para los de casa. Un partido en el que sigue haciendo historia, agrandando sus números con la camiseta del Real Madrid y capitaneando a un equipo que lidera con más soberanía cuanto más tiempo pasa.
Sergio Ramos (8): Posiblemente uno de los mejores jugadores de su equipo. El frio se lo hizo pasar francamente mal, encendido con el paso de los minutos y rigiendo la defensa a su mandato. Clave en las jugadas por alto y mejor en la anticipación de un equipo rápido y fuerte al espacio.
Pepe (6): Partido correcto en cuanto a la totalidad del juego disputado, más escaso en el segundo tiempo donde dejó algunas facilidades claras para la interiorización del equipo rival. Se acopló bien a la primera línea del juego donde también volvió a lucir su gran polivalencia arriba, incorporándose al ataque con regularidad y presionando siempre que el encuentro lo dictase de oportuno.
Arbeloa (6): La seguridad defensiva que maneja el lateral derecho es uno de los puntos esenciales más trabajados de este Real Madrid. Parte con garantías para seguir fijando sus objetivos de ser más constante y sólido atrás. Ausente en las subidas por banda donde el equipo le necesita con más osadía, algo que puso subsanar el Real Madrid con la participación por banda de José Callejón.
Coentrao (5): Bien y rápido desde atrás. Seguro en el lateral pero más diluido tras el descanso. Dejó algunas marcas muy inseguras de lo que un lateral zurdo nunca puede hacer. Ausente por banda donde se había caracterizado desde su llegada al Real Madrid por ser un futbolista reconocido de gran recorrido, algo que tampoco se volvió a ver en un jugador muy escaso al ataque en un partido que lo necesitaba.
Sami Khedira (9): Una de las piezas que mejor funcionó en este bagaje de opciones tácticas del Real Madrid. Seguro y bien acoplando al centro, dejando más libertad de maniobra para Xabi Alonso e incorporándose a la perfección siempre en corto, facilitando fluidez y conexión con todos los jugadores del equipo. Dejando alarde de su gran fondo ofensivo donde la presión es suya cuando más tiempo se sucede, un jugador relacionado directamente con el cuerpo técnico madridista donde parte de ser tan vital como seguro. También como centro de destrucción ante los más creativos del equipo rival. Papel donde Tosic o Dzagoev apenas pudieron exprimir más de lo que el internacional alemás les permitió.
Xabi Alonso (8): Un partido lleno de trabajo y compromiso para un jugador regular y consecuente con cada decisión que toma. Partido muy trabado en el que dispuso de más claridez que nunca para abrir el juego de su equipo y permitir más presión al principio. El Real Madrid juega a lo que el centrocampista español quiere, impuesto por el gran trabajo físico de Aldonin y Wernbloom que le dificultó más organización y fluidez en el juego, sobre todo en el segundo tiempo donde la presencia ofensiva de los blancos y el trabajo defensivo del vasco se acrecentó con más imposición.
Özil (5): Muy poco asociado al juego. Apartado por la gran relevancia del clima y el trabajo más físico del centro del campo, dejando la creatividad y calidad propias más restringidas que nunca en la temporada. El juego del alemán se apagó durante el último compás del primer tiempo y entonado en el segundo tiempo donde acabó siendo sustituido. El Real Madrid le necesitó.
Cristiano Ronaldo (8): Uno de los grandes protagonistas en el partido, regresaba al Estadio de Luzhnikí. Un escenario donde ya hizo historia y querría retomar esa senda acorde a su nueva meta con el Real Madrid. Activo y participativo desde el primer minuto, logrando el único gol de su equipo en una jugada marcada por su ambición y la vulnerabilidad defensiva del equipo local. Acabó menos implicado a raiz del descanso.
José Callejón (7): Buen partido, trabajado desde el principio y creando más ritmo ofensivo cuanto más tiempo pasaba. Se mantuvo constante durante todo el tiempo que estuvo sobre el césped. Más necesitado de ocasiones para poder finalizar de cara a la portería rival.
Karim Benzema (-): Acabó lesionado en el minuto 15 del partido.
Gonzalo Higuaín (9): Saltó al terreno de juego en sustitución de Karim Benzemá. Fresco y activo desde su primera acción con el balón, presionando durante todo el encuentro y dando mayor repliegue defensivo al equipo moscovita. Se asoció a la perfección con sus compañeros del medio y creó peligro siempre que pudo.
Kaká (5): Apenas estuvo 15 minutos sobre el campo, aportando velocidad y zancada en una defensa rival muy abierta. No tuvo mayor relevancia ni protagonismo mientras estuvo vestido de corto.
Raúl Albiol (4): Salió en los últimos minutos del juego para fortalecer a la defensa madridista y para evitar alguna ocasión importante del CSKA en un momento en el que estaba más lanzado en el partido. Fresco y con ganas pero inquieto e impotente para evitar el gol de Wernbloom, justo en la última jugada del partido.




