Barcelona y Real Madrid recitan una oda al fútbol
El Barcelona se ha clasificado para las semifinales de la Copa del Rey tras eliminar al Real Madrid por un global de 4-3. Fue un partido intenso y de buen fútbol, dejando una grata imagen a los amantes del fútbol con el 2-2 final. Glorioso monumento erigido por los dos mejores equipos de este deporte.
En esta ocasión, Mourinho oyó, sin escuchar, las opiniones del madridismo y salió con una alineación más ofensiva que la de la semana pasada. Sin rastro de Altintop ni de Carvalho, el Real Madrid era un equipo reconocible con Xabi Alonso y Lass en el medio, dejando a cuatro jugadores de carácter ofensivo por delante. Morir matando o matar viviendo. Enmarcados en un recibimiento hostil a Pepe, titular en el centro de la zaga madridista, ambos equipos se retaron a jugar al fútbol. Tanto Barcelona como Real Madrid, como en una pelea de púgiles, se soltaron derechazos a lo largo de todo el encuentro, pero esta vez, hablando de símiles futbolísticos y dejando a un lado peleas fuera de lugar.
Después de nueve Clásicos en diez meses, por fin se vio lo que se esperaba. Todo el talento, en tan poco espacio, tenía que surgir en algún momento, aunque muchos aficionados se hastiaron de esperar tanto. Esta vez el Real Madrid ayudó a ello, con Mourinho encargando una presión asfixiante y cerrando espacios al rival. Al descanso el resultado era de 2-0 a favor del Barcelona, pero los madridistas se llevaron una sensación que querían para sí: se puede con el Barcelona jugando a otra cosa. Con jugadores de corte ofensivo plantaron cara a los culés y tuvieron ocasiones muy claras para adelantarse en el marcador. Sin tiempo para asentarse en el partido, Higuaín tuvo la ocasión que nunca creyó que fuese a tener. Demasiado fácil. Una cesión de Alves buscando a Pinto encontraba al Pipa que fallaba ante Valdés.
El inicio eléctrico del choque llegó acompañado de tres ocasiones de los blancos en los primeros diez minutos, respondidas por el Barcelona buscando a Alexis, con pases en largo, a la espalda de la defensa del Madrid. La presión asfixiante del Madrid provocaba fallos en la salida del balón del Barcelona, que seguía sin traicionar su estilo y continuó sacando el balón jugado. El Real Madrid, muy centrado toda la noche, tuvo dos nuevas ocasiones claras pero el larguero en una ocasión repelió un gran tiro de Ozil y Pinto en otra oportunidad enmendó su error previo a tiro de Higuaín.
El fútbol, esta vez, fue injusto para el Madrid y le deparó el peor de los finales para el primer tiempo. En el minuto 43 Pedrito culminó una conducción de Messi en una contra y batió a Casillas. Pedro había entrado sustituyendo a Iniesta que tuvo que abandonar prematuramente el terreno de juego por una lesión muscular. Sin tiempo para asimilar el duro golpe para el Madrid, Alves decidió emular a Ozil, pero el disparo del brasileño se coló por la escuadra, haciendo el segundo con un tremendo golazo. Así se llegó al descanso. El 2-0 del marcador no hacía justicia a la diferencia real entre ambos, pero el espectáculo era grandioso.
Tras el descanso, Mourinho volvió a envidar. Quitó a Lass, con amarilla y rozando la expulsión, y entró Granero para dotar de más calidad a la medular del Madrid. En esta ocasión, nadie podrá reprocharle al técnico portugués su apuesta decidida y valiente. Entre toques y toques blaugranas, el Madrid intentaba salir rápido para buscar las debilidades del equipo de Guardiola pero sin la pegada de otras veladas.
Con seis españoles sobre el campo, con cuatro de ellos salidos de La Fabrica, el Madrid dio una vuelta más de tuerca y consiguió añadir emoción al choque. Ozil, con un pase sublime, habilitó a Cristiano Ronaldo que regateó a Pinto y recortó distancias a portería vacía. Y esta vez, el que emuló al rival fue Benzema y solo dejó tres minutos de asueto. Los que necesitó Benzema para agrandar su figura al driblar con un sombrero a Puyol y batir de volea a Pinto. Veinte minutos por delante, con la magia de la Copa haciendo acto de presencia y el Madrid dominando en territorio culé. El tiempo corría en contra del Madrid, sin embargo era el Barcelona el que parecía atenazado, aún asombrado por la reacción de los de Mourinho. Los madridistas olían sangre, como un depredador, y los blaugrana intentaban ocultar sus heridas, haciéndolo como saben, combinando e intentando marcar el gol de la tranquilidad. Ése gol, ni el madridista, no llegó y la emoción acompañó al partido hasta el final.
De este modo, Teixeira Vitienes pitó el final del choque con 2-2 en el marcador que da la clasificación a la siguiente ronda al FC Barcelona. Los de Guardiola hicieron bueno el resultado de la ida, 1-2, y aprovecharon el empujón del final de la primera parte. El Real Madrid dejó una gran imagen en el Camp Nou y tuvo la eliminatoria cerca de su mano, alimentando el buen fútbol que propuso sobre el césped con el coraje necesario para ir a por el partido. Lo que sí quedó claro es que esto es lo que todo el mundo esperaba de un Barcelona-Real Madrid.




