Agirretxe acaba con el gafe
La Real Sociedad perdió por 2-1 en los Cármenes, pero hizo valer el resultado del partido de ida para plantarse en los octavos de Copa del Rey. Por primera vez en 23 años, los donostiarras han eliminado a un equipo de Primera en el torneo del KO.
La Real Sociedad salió de Granada con dos noticias, una buena y una mala. La buena es que pasó de ronda ante un Primera, algo digno de elogio teniendo en cuenta que hacía 23 años que eso no sucedía. Había que remontarse a las semifinales de la edición de 1988 cuando la Real ganó 0-4 en el Bernabéu al Real Madrid y se plantó en una final que posteriormenter perdería ante el Barcelona. Desde entonces las participaciones de los txuriurdines en Copa han sido una travesía por el desierto sin apenas alegrías. Lo más destacado había sido eliminar un par de veces a algún 2ªB y caer en la siguiente ronda.
La mala se llama Philippe Montanier y todo lo que el entrenador francés representa. El técnico volvió a errar en el planteamiento inicial, después de varios partidos en los que había colocado a los jugadores en sus posiciones naturales, fue llegar a los Cármenes y comenzar los experimentos. En la víspera aseguró que jugarían como si el partido de ida hubiera acabado 0-0, pues él alineó a seis defensas, ni más ni menos. Con Demidov en el doble pivote y De la Bella de falso interior (ni defendía ni atacaba) y Mariga en su línea, era imposible salir de atrás. Alguien debería explicar al normando que por muchos defensas que se alineen la Real Sociedad seguirá sin saber defender. Además, semejante disparate en la alineación es una invitación a que te ataquen, puesto que con Ifrán, Pardo y Prieto unicamente arriba es imposible trenzar una jugada ante un equipo mínimamente ordenado.
Dicho y hecho. Montanier salió a defender la renta en Granada, pero las tropas de Fabri desde el primer instante creyeron que era posible darle la vuelta a la eliminatoria. El contraste entre un equipo y otro era absoluto. Unos, activos y luchando por cada balón como si les fuera la vida en ello, otros, impasibles y sin ofrecer un solo apoyo al compañero que tenía el balón.
Después de varias ocasiones y de los numerosos córners a favor del Granada, llegó lo inevitable. En un balón colgado desde la banda izquierda controlado por Geijo, el balón golpeó claramente en la mano de Iñigo Martínez. Mateu Lahoz no dudó en señalar la pena máxima. Siqueira no falló y al Granada le quedaban 70 minutos por delante para completar la machada. La afición y el equipo se convencieron de que era posible y el asedio continuó durante la primera parte.
Pardo pide paso
Llegados al descanso las cosas siguieron igual, pero el cansancio ganó protagonismo. Los locales no podían seguir manteniendo el ritmo de la primera parte, a pesar de que seguían coleccionando ocasiones. Con el paso de los minutos la Real se fue estirando gracias al buen hacer de Rubén Pardo, que está pidiendo a gritos un sitio en el once titular liguero. Es un soplo de aire fresco y uno de los jugadores con mayor criterio y calidad de la plantilla. Es un insulto para Zubieta que Mariga siga vistiendo la elástica txuriurdin antes que chavales de la cantera como Pardo.
A pesar de la mejoría visitante, el Granada siguió llegando y en uno de los numerosos despistes defensivos Benítez entró hasta la cocina, le puso un balón a Geijo que remató de cabeza a medio metro de la línea de gol, ante la pasividad de un Ansotegi que poco hizo por impedir el remate del hispano suizo. Tras el segundo gol los locales se volcaron y dejaron más espacio para las contras. Montanier retiró a un Ifrán agotado de luchar solo contra toda la defensa y dio entrada a Agirretxe. Posteriormente Llorente sustituyó a De la Bella, pasando Agirretxe a banda izquierda.
Llorente tuvo un mano a mano clarísimo ante Roberto que mandó fuera, demostrando que la falta de partidos le ha mermado el olfato de gol. Poco después Agirretxe se adornó con un taconazo cuando él y Llorente estaban solos delante del portero, pero fallaron. Después de tanto perdonar daba la sensación de que la maldición iba a seguir y que el Granada marcaría al final del partido, pero una vez más la suerte cayó del lado de Montanier, al aprovechar Agirretxe un barullo dentro del área y poner a la Real con los dos pies en los octavos de final.




