Un año de decisiones controvertidas
Analizamos lo que ha sido este 2011 para la directiva blanquiazul.
Este 2011 ha sido un año difícil para Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad. Muchas decisiones que ha tomado han sido muy criticadas por la parroquia txuri urdin, y por otro lado se le ha achacado sobremanera no tomar otras alternativas en momentos puntuales.
El primer conflicto se originó nada más terminar el curso pasado. Martín Lasarte, un entrenador que había cumplido los objetivos establecidos era botado, y no había nadie para suplirle. Comenzaba así un baile de nombres para dirigir a la Real de la 2011/12. Marcelo Bielsa el primer candidato, fue invitado a conocer las entrañas de Zubieta. Analizó la próspera cantera txuri urdin, pero la oferta económica no le sedujo. Acabaría recalando en la casa del vecino, con el peligro de haber obtenido los puntos fuertes y débiles del conjunto donostiarra.
A continuación, fueron muchos los llamados a recoger el testigo de Lasarte. Paul Le Guen, Jean Tigana o Eric Mombaerts entre otros salieron a la palestra. Finalmente, un desconocido Philippe Montanier, era el escogido. El galo llegaba con la etiqueta del Guardiola francés. Su intención era la de revolucionar el juego realista. Con el uruguayo, el equipo se mostraba cómodo en el juego directo y empleaba mucho el juego al contraataque. Con Montanier, se busca un juego más exquisito, más elaborado. Eliminar el patadón innecesario y jugar tocándola desde atrás era la meta.
Además, el discurso del normando deja claro que no tendría ningún problema en hacer debutar a las jóvenes promesas. No miraría la partida de nacimiento de los jugadores. Punto clave en su contratación, ya que la directiva buscaba potenciar aun más la factoría de Zubieta.
Así pues, comenzaba la andadura del nuevo entrenador en agosto de 2011. Sin Rivas y Tamudo, claves en la salvación, además de Paco Sutil y Mikel Labaka, que pronto caerían. Frente a estas bajas, solo dos fueron las caras nuevas del plantel. Carlos Vela y McDonald Mariga llegaban a modo de cesión, con el cometido de completar un grupo de valores de casa. La lista de posibles incorporaciones fue también alargada, pero el escaso presupuesto con el que se movía el club txuri urdin evitaba operaciones mayores.
El buen inicio liguero parecía dar la razón a la directiva a la hora de plantear la campaña. El nuevo entrenador planteaba un juego más vistoso y con amplia representación de la casa. Jugadores subidos del filial, como Iñigo Martinez y Asier Illarramendi se convertían en imprescindibles para Montanier. Pero poco duraría la alegría en la casa del pobre.
Pronto vendrían los malos resultados. Y con ellos, todas las miradas se centraban en el banquillo. No se encontraba explicación entre los aficionados a ciertas decisiones, y lo que era un camino de rosas se transformaba en una pesadilla.
Las críticas poco tardaron en salpicar al director deportivo, Lorenzo Juarros, uno de los responsables en la contratación de Montanier. Jokin Aperribay vivía sus horas más angustiosas pidiendo paciencia y tranquilidad. Sobre todo paciencia. El mandatario blanquiazul basaba su discurso en el buen hacer del cuerpo técnico en Zubieta, dejando de lado los horrorosos resultados en la competición. Los aficionados en cambio, pedían la cabeza, no solo del entrenador, sino de Loren también.
En pleno desbarajuste deportivo se presenta la junta general de accionistas del 3 de enero. Tal y como se esperaba, resultó todo un éxito para el presidente. Todos los puntos del orden del día fueron aceptados con más de un 95% de votos a favor cada uno. Los actuales dirigentes sacaron adelante con gran comodidad la aprobación de las cuentas de la campaña pasada, con un saldo positivo de 430.000 euros, y el presupuesto de 40,5 millones para la presente.
La noticia, quizás se produjo en la rueda de prensa posterior a dicha junta. Aperribay, harto de los ataques a la función de Loren, salió al paso con unas declaraciones en las que defendía a capa y espada al burgalés. El máximo mandatario, caracterizado por mantener siempre una disposición sobria y monótona, se mostraba en un tono inusual en su figura.
La vergonzosa derrota en Vallecas parecía que iba a causar una decisión en la plana mayor, pero no fue así. En la típica reunión de los lunes, en la que Montanier, Loren y Aperribay analizan sobre lo sucedido en la jornada, no hubo más que un aviso al técnico de Vernon. Seguiría en el cargo incluso después del empate ante el Espanyol en casa. El Villamarín se antojaba como una auténtica final para el francés, y la lista de Aperribay con posibles sustitutos era ya una realidad.
Pero el destino quiso ser benévolo con Montanier. En el último suspiro del encuentro en campo bético, Iñigo Martínez salvaba el pescuezo a su entrenador. Al mismo que con su planteamiento se había dejado remontar un cero a dos favorable.
En la semana siguiente al golazo del central, se respiraba un ambiente enrarecido en San Sebastián. El equipo había logrado la victoria, sí, pero el planteamiento del galo que provocó el empate local aún escocía. Parecía que podía anunciarse un cambio de entrenador en cualquier momento. Sin embargo, los rumores acabarían en lo que son, aunque la confianza en el normando ya no era la misma entre los dirigentes realistas.
Entonces, casi sin querer, vendría la victoria contra el Málaga, de nuevo en el último minuto, y los empates, con un hombre menos, en Vila-real y Santander. Philippe Montanier se agarraba con fuerzas al clavo ardiendo, y esta vez con resultados, hacía volver las aguas a su cauce. Nadie hubiera imaginado que el triste empate cosechado en jornada electoral contra el Espanyol conllevaría una racha de cinco partidos sin perder. Pero así fue. Los nubarrones abandonaban Guipúzcoa.
Batalla a batalla, el cuerpo técnico txuri urdin recibió golpes, pero como un buen púgil aguantó sin noquearse. Jokin Aperribay, el único paciente en toda la comunidad realista, se resistió a dar el último gancho a Montanier que le hiciera besar la lona, y quizás tomase la decisión más acertada. Solo el tiempo le dará, o quitará, la razón. Mientras tanto, en liga se van subiendo peldaños paso a paso, y en la copa se ha eliminado a un primera tras más de veinte años. El pesimismo de hace un mes ha abandonado, para el parón navideño, los hogares blanquiazules.




