La Real va en serio en la Copa
Los tantos de Aranburu y Agirretxe establecieron un marcador, que debería de ser definitivo.
La Real saltó al verde de Anoeta con la intención de dejar la eliminatoria encarrilada, y vaya sí lo hizo. El Mallorca fue un juguete a manos de los donostiarras, que incluso pudieron haber obtenido un resultado mayor.
Montanier ya avisaba al iniciar la andadura copera, que no iba a tirar este torneo. Quedó reflejado en la ida contra el Granada en Anoeta y ha quedado reflejado otra vez hoy. El técnico galo puso en liza un once mitad titular mitad suplente, cosa que no hizo su colega Joaquín Caparrós. Al andaluz no le va mucho la copa, y su once, de no habituales, pasó desapercibido por San Sebastián.
El partido parecía que empezaba con dominio visitante pero fue un espejismo. La Real se hacía poco a poco con el control del cuero, y en el minuto 17 Aranburu marcó el primero. El azpeitiarra remata libre de marca tras una genial asistencia de Agirretxe y se acababa la historia del choque.
El conjunto balear apenas generaba ocasiones contra la meta de Zubikarai y los realistas campaban a sus anchas con todo a favor. Si los blanquiazules no llegaron al descanso con una renta mayor, fue por alguna que otra imprecisión en el remate final, que se lo impidió.
Tras el descanso el Mallorca parecía que había salido con más ambición, pero fue más por la relajación local que otra cosa. En el minuto 54 Agirretxe dejaba de lado cualquier duda y sentenciaba el partido, quizás también la eliminatoria, culminando una gran jugada elaborada por sus compañeros. Este aprovechó el desvío de Calatayud a disparo de Aranburu y fusiló ante la meta rival.
Agirretxe y Aranburu, los dos goleadores del partido, fueron también lo mejor de la noche. El primero, demostró una capacidad innata recogiendo balones aéreos, para luego repartir el juego con mucho criterio. Fue un incordio constante para los centrales mallorquines y se llevó una tremenda ovación al ser sustituido. El segundo, el capitán, dio otra lección magistral con un juego exquisito. Le ponía la pausa y tranquilidad al juego cuando había que ponerla, y sus llegadas desde segunda línea fueron imperceptibles para el conjunto bermellón. Véase su gol, rematando libre de marca.
Después del segundo gol local, los guipuzcoanos aun deseaban ampliar la diferencia, pero esta no se movería. Solo al final, cuando los visitantes apretaron por conseguir un tanto para llegar a la vuelta con opciones, la Real se mostró más conformista.
Este resultado tendría que dejar casi sentenciado el pase a cuartos de los donostiarras. Pero vista la vuelta de la eliminatoria anterior en Los Cármenes, el aficionado txuri urdin no puede confiarse del todo. Mucho dependerá del planteamiento de Philippe Montanier en las islas, poder hacer realidad un derbi vasco en cuartos, con permiso del Albacete.




