Bálsamo que sirve para curar heridas
Los de Montanier fueron de menos a más. Griezmann, junto con el centro del campo realista y el muro defensivo txuri-urdin, los mejores del partido. La Real encadena siete partidos sin perder y se coloca tanto a 4 puntos del descenso como de competición europea.
Todavía estaba en mente el descalabro copero de la Real en cualquier aficionado txuri-urdin, más de uno se esperaba ayer que a los de Montanier les caerían otro saco de goles, pero no fue así. Los donostiarras realizaron un partido serio, ordenado, mostrando la casta y el nervio que vienen manifestando en los ya siete partidos de liga que llevan sin perder (no encadenaban tal racha desde el subcampeonato de 2002-2003).
Sin duda alguna, parece que Philippe ha dado con la tecla en lo que al medio del campo se refiere; Aranburu, Elustundo y Zurutuza se compaginan perfectamente. Contra el Valencia fue uno de los partidos en los que dicho entendimiento ha dado más sus frutos, cada vez que había una jugada por parte del ataque realista los tres mediocampistas se turnaban a la hora de llevar al equipo hacia la portería de Alves, mientras que uno de ellos se quedaba guardando el sitio. Mención especial para el “pelirrojo” que realizó un marcaje de diez a Banega, impidiendo que éste desplegara su repertorio de juego y pases, cualquiera que viera el partido sabe que fue una de las claves de la victoria realista ayer.
Hay que decir que en el encuentro de anoche faltó imaginación y frescura por parte de los hombre de arriba de ambos equipos. Empezó el Valencia a embotellar a la Real en la primera media hora de juego, las internadas de Pablo Hernández y Feghouli parecían el prólogo del futuro gol che, pero lo cierto es que nunca llegó, lo más cerca que estuvieron fue en un remate de Aduriz al larguero en el minuto 16´. La defensa realista había creado un muro por delante de la portería de Bravo, estaban perfectamente posicionados en el campo y junto con el nervio que no demostraron contra el Mallorca fueron mermando poco a poco la ilusión del ataque valencianista.
Después de media hora de dominio de los de Emery, la real empezó a abrir el campo y a sacar el balón jugado desde atrás (filosofía que lleva inculcando Montanier desde que aterrizó en Donosti). Habían cambiado las tornas, ahora era Griezmann, empujado por el centro del campo realista, el que llevaba en volandas a su equipo hacía la portería de Diego Alves, la rapidez y el regate del joven galo volvió loca a Rami y compañía toda la noche. Así acabaría la primera parte, con un Valencia de más a menos y una Real de menos a más.
La segunda mitad comenzó igual que la primera, con el Valencia creando peligro sobre la meta blanquiazul; un disparo de Feghouli con la zurda, que se fue rozando el palo y otro remate de Aduriz que se marcharía por lo alto fue lo más peligroso que pudieron hacer los de Emery en toda la segunda parte. Viendo que el Valencia no estaba jugando su mejor partido (por no decir el peor) en lo que llevamos de Liga, y que los primeros pitos empezaban a sonar por Mestalla, la Real empezó a creérselo. De la misma manera que en los últimos quince minutos de la primera parte, Griezmann recogió uno de los miles balones perdidos por Parejo y Banega en el medio del campo, y aprovechando su velocidad se plantó dentro del área che. Su primer disparo rebotó en Rami y después en la mano del propio Antoine (totalmente involuntaria), le volvió a quedar el balón en sus pies y con la puntera consiguió batir a Alves por arriba. La Real se ponía por delante en el marcador y los silbidos en Mestalla se multiplicaban.
Todavía le quedaban a los de Emery más de media hora para poder remontar el partido, pero tanto la defensa como el centro del campo realista desbarataban por completo las jugadas de ataque valencianistas. El Valencia adelantaba todas sus líneas hacia la meta de Bravo, dejando muchos espacios en su defensa. Podríamos decir que en muchas ocasiones estuvo más cerca el segundo gol de la Real que el empate del Valencia.
Sin muchos sobresaltos se llegó al final del partido. Mención especial para Aranburu, Zurutuza y Elustundo, y como no para el mejor del partido de ayer; Antoine Griezmann, que demostró que debe jugar como titular los partidos de Liga, los amistosos y los partidos de vuelta que ya parecen cerrados.




