A.D. Alcorcón: La historia de un equipo humilde
Fueron incapaces de frenarlos. No pudieron detenerles. La afición amarilla explotó de júbilo tras un gol que situaba momentáneamente al Alcorcón en Segunda División, y se produjo la entrada de los aficionados al campo. Tras varios años esperando a la deriva en Tercera y en Segunda División B, el Alcorcón había conseguido ascender a la categoría de plata. O eso creía. El colegiado no había dictaminado el final del encuentro y, después de conseguir que todas las personas abandonasen el terreno de juego y de que volviesen a saltar al campo los jugadores del Ontinyent, se reanudó el partido. No importó, el conjunto madrileño no iba a ceder en segundos lo que tantos años le había costado lograr. Una afición que coreaba, “¡Que sí, joder, que vamos a ascender!”, pudo celebrar por fin ya, tras el pitido final del árbitro, el ascenso a Segunda División. El campo se llenó de aficionados que celebraban un hecho histórico en el club. Un campo cubierto de amarillo, la mejor foto para el recuerdo. Otra imagen que quedará grabada en las retinas de los seguidores, es la de Iñigo Pérez, esperando a que le devolviesen su indumentaria cuando, tras el gol en el minuto 93, se había desprendido de ella pensando que todo estaba acabado. Este es el hito de un equipo modesto que, sin temor alguno, está dejando huella en el fútbol español.
Origen del club
La posibilidad de éste hecho es gracias a un cúmulo de socios que, bajo la batuta del que sería primer presidente, Dionisio Muñoz, fundaron la Agrupación Deportiva Alcorcón un 20 de julio de 1971. Una muestra de que con entrega todo es posible, fue admirar como tras seis años jugando en categorías regionales, la escuadra amarilla ascendió a la Tercera División. El conjunto que se valió del ya existente C.D. Juventud de Alcorcón, descendió en ese mismo año antes de regresar al siguiente para permanecer ya de forma continua en la Tercera División. En 1979, el mismo año que regresaban a esta categoría, el club alcanzó la segunda ronda de la Copadel Rey, viéndose apeado del torneo por el filial del Real Madrid. No hay que olvidar que, en este mismo año, los juveniles del conjunto madrileño alcanzaron la final. Salieron derrotados ante el Barcelona, pero se dejaron ver.
Difíciles años postreros
Durante los años ochenta, la travesía por la Tercera División se mantuvo. ¿Podía aspirar a más este club? Era una pregunta que quizás, muchos aficionados y gente del cuerpo técnico tenía en mente. Desde luego, el equipo seguía sonando por unas cosas u otras. El Alcorcón conquistó por primera vez el Trofeo Puchero, torneo que la misma entidad se encarga de dirigir durante sus fiestas patronales. Por primera vez conquistaron un título en el que sus rivales solían ser de mayor entidad. Su rival en la final, el Leganés, no pudo evitar la alegría de los amarillos. Otro motivo más de alegría para el Alcorcón, aunque a la vez de tristeza, fue ver como una joya de su cantera, Carlos Arroyo, salió del club para triunfar, entre otros equipos, en el Valencia. Durante esta década, se produjo su primer enfrentamiento contra un equipo de la máxima categoría. Fue contra el Osasuna, en una eliminatoria a doble partido de la Copa del Rey. El equipo, en los años noventa, perdió la categoría y no se asentó definitivamente hasta que regresó en la temporada 1997-1998. El Alcorcón volvió a Tercera en lo que fueron unos años de dudas. Unas dudas acrecentadas por el mal momento económico del club. La crisis ahondaba en el conjunto madrileño, que tenía una complicada solución.
La llegada de Esteban Márquez Ponze
Fue al término de esa temporada cuando un hombre, empresario y dueño de una constructora, decidió ponerse al mando del Alcorcón. Esta figura es la de Esteban Márquez Ponze. El nuevo presidente asumió el cargo con el fin de sanear las deudas por las que atravesaba el club. Los ojos de los jugadores volvieron a brillar desplegando rayos de esperanza. El entusiasmo les hizo conseguir en dos años el importante hito de alcanzar la Segunda División B. La alegría volvió al rostro de los aficionados. El Alcorcón acababa de hacer historia. La expectación por ver al equipo en esta categoría era muy alta. Las dudas sobre si conseguirían mantenerse o no, se convertían en debate. No sólo mantuvieron la categoría ese año, sino que se consolidaron en la división hasta el punto de que, en la temporada 2008-2009, entraron sin éxito final en los play-offs de ascenso. Una muestra más de que el equipo tenía hambre. ¿Podía aspirar a más el Alcorcón?
¡El “Alcorconazo”! y el ascenso a la Liga Adelante
El equipo que en la temporada pasada, con la llegada de Anquela al banquillo, había tenido la posibilidad de ascender, afrontó la campaña 2009-2010 sin presión alguna y con mucha esperanza. A nadie se le podía pasar por la cabeza lo que esta temporada les iba a deparar. Comenzó con una gran noticia. Tras superar dos rondas previamente, se dio a conocer su enfrentamiento con el Real Madrid en los dieciseisavos de la Copa del Rey. La imagen de los rostros de los jugadores, así como del cuerpo técnico, al divisar aquel sorteo que les había dado la oportunidad de emparejarse con el club más laureado de la historia, es indescriptible. Conociendo la historia de estos humildes equipos, se entiende el éxtasis de entusiasmo que recorre su cuerpo ante semejante oportunidad.
Cabizbajos. Así se retiraban a los vestuarios los jugadores del Madrid tras finalizar el encuentro de ida en el Santo Domingo (4-0). Los jugadores de la Agrupación Deportiva Alcorcón festejaban en el terreno de juego junto a sus aficionados la goleada que acababan de endosarle al Real Madrid. El sueño de enfrentarse a un gran club fue más allá. Hicieron que las opciones de victoria fuesen reales y pasaron por encima del equipo de Manuel Pellegrini. El estadio no daba crédito de lo que estaba viviendo. Los aficionados que también acudieron en masa a saludar a los futbolistas del Madrid, estaban eufóricos. Restaba la vuelta en el Bernabéu. Sorprendidos, mirando de un lado y a otro el estadio antes del encuentro, se encontraban los jugadores del Alcorcón.
Dejaron de sorprenderse para adentrarse en cumplir un sueño que tenían en la mano y que no dejaron escapar. Un Madrid que busca la heroica, sólo fue incapaz de perforar la portería rival en una ocasión. Lo habían hecho. Habían enmudecido al Bernabéu. Habían hecho historia. Alcanzar los cuartos de final, fue tarea imposible para el equipo de Anquela, pero ya habían cumplido de sobra con la tarea. No obstante, quedaba poner el broche final a una temporada de ensueño. La Agrupación Deportiva Alcorcón acabó la temporada encabezando la clasificación. Era la hora de buscar el ascenso. Y lo consiguieron. Tras una eliminatoria fallida ante el Granada, el partido decisivo les emparejo con el Ontinyent. Tras el 1-1 en la ida y el 0-2 al descanso, la afición presente en el Santo Domingo era consciente de que la remontada se antojaba difícil. El esfuerzo de un equipo aguerrido, con las ideas claras y con el objetivo de darle a la afición una recompensa por el apoyo recibido durante toda la historia del club, hicieron lo que parecía imposible. Un gol en el minuto 93 cerró la remontada del Alcorcón, que ascendió a la Liga Adelante. Ahora, el todavía conjunto de Anquela, deambula sin demasiado peligro por la Segunda División, conscientes de que tienen sus limitaciones, pero sabedores también de que la ilusión no tiene límites.