Balaídos en Copa sí disfruta
Balaídos presenció hoy la segunda victoria celeste como local en lo que va de temporada, ambas en Copa del Rey. Herrera dio la alternativa a varios jugadores menos habituales, que dotaron de mayor equilibrio a su equipo, ante un Real Valladolid en el que Djukic dejó en Pucela a todos sus titulares. Iago Aspas guió a los suyos con una actuación estelar.
Tuvo que volver la competición del KO para que la afición celeste pudiese disfrutar del segundo triunfo de su equipo como local en lo que va de temporada. En Liga Balaídos se ha convertido en una auténtica pesadilla para el conjunto de Paco Herrera, más preparado y diseñado para contragolpear que para llevar el mando de los partidos.
Sin embargo, en Copa hemos podido ver otra cosa. Un equipo capaz de ganarle la pelea en la medular a su rival, de elaborar y madurar más las jugadas, de imprimirle más criterio a sus combinaciones y acelerar la circulación del esférico.
Herrera presentó un once en el que confió en sus futbolistas menos utilizados hasta el momento, dónde debutaba Oier Sanjurgo y regresaba, tras su lesión, Mario Bermejo.
El resultado fue un Celta mejorado tanto en defensa como en ataque, con un juego más dinámico y versátil que el que viene desarrollando en Liga. Oubiña e Insa ocuparon la parcela ancha, y como viene ocurriendo siempre que coinciden en la medular, el conjunto gallego gozó de más posesión y mayor fluidez en la distribución.
En frente un Valladolid en el que Miroslav Djukic pareció dar poca importancia a la competición, a tenor del once que presentó sobre el césped de Balaídos, sin un solo integrante del equipo titular que alineó, el pasado fin de semana, ante el Almería.
Quién sí repetía en el Celta, respecto a la última jornada del campeonato doméstico, era Joan Tomás. El gerundense volvió a ocupar la mediapunta con un desempeño notable.
Pero, sin lugar a dudas, la estrella del partido fue Iago Aspas, un futbolista capaz de maravillar en cada acción cuando está enchufado al partido. El de Moaña, que había recibido algunas críticas sobre sus últimas intervenciones, aprovechó el encuentro para reinvidicarse con 90 minutos para enmarcar.
Partiendo desde el costado izquierdo fue un auténtico ciclón en el ataque gallego. De sus botas nacieron las mejores jugadas del Celta y los dos primeros goles. Primero combinando con Bellvís, cuyo centro remachó a las mallas Catalá; y después con Lago, que cedió a la frontal para que Toni la colocase en la escuadra.
Iago se gustaba en cada acción y encontró la recompensa en el cuarto tanto, obra del de Moaña, tras sentar a un defensa y colocarla lejos del alcance de Dani Hernández.
Minutos antes, Bermejo había hecho el tercero, poniendo su broche personal a una gran reapareción. De nuevo tras una acción nacida en banda izquierda, por dónde el Celta encontró una auténtica autopista.
Con Balaídos pasándoselo en grande y soñando con esta versión para la Liga, Marquitos aprovechó un despiste en la zaga local para lograr el tanto de la honra y poner el 4-1, con el que finalizó el encuentro.




