Decide un misil de Lassad
El tempranero gol de Vila en propia puerta marcó el partido. El Celta mereció el empate y lo encontró Orellana. El chileno pasó de héroe a villano en dos minutos, tras una pérdida que supuso el gol de la victoria para el Deportivo, en un derbi que no decepcionó.
Deportivo y Celta se volvieron a encontrar cinco temporadas después. Fue en Segunda, sí, pero no tuvo nada que envidiar a los derbis de Primera. Ante un Riazor abarrotado, coruñeses y vigueses dejaron un partidazo repleto de pasión y emoción.
Llegaba, a priori, mejor el Celta, que quiso mandar en el inicio, pero se encontró con un golpe de mala suerte que marcó el devenir del partido. A los 4 minutos, un centro raso de Saúl lo prolongó de tacón Riki, y Vila se encargó de batir a Yoel y hacer el 1-0.
El Deportivo se quitó de raíz toda exigencia y el Celta tardó mucho en encajar el golpe. Lo comenzó a hacer en los compases finales de la primera parte, para acabar estrellándose un par de veces en Aranzubía, en acciones muy claras.
Antes, con lesión de Riki por medio, el Dépor había encontrado un filón por la izquierda, donde Salomao volvió loco a Oier y a punto estuvo de lograr el segundo, en alguna de sus arrancadas.
Insistió el Celta en prolongar su propuesta y el arreón final del primer acto tras el descanso, y el Deportivo se encerró confiado en su zaga, con Colotto como jefe omnipresente e inconmensurable, condenado a sufrir por planteamiento.
Hasta que emergió Valerón, en asociación continua con Juan Domínguez, demasiado permitido por la medular celeste. Fueron minutos de contragolpes guiados por el canario, con un Celta que se partía en dos.
Oltra y Herrera movieron entonces sus banquillos. En los locales entró Bruno Gama, en los visitantes Orellana. El portugués dejó detalles del buen futbolista que nos espera cuando coja la forma; el chileno cambió el encuentro.
Primero dando una velocidad más al Celta, atreviéndose y desbordando. Hasta el punto de que el conjunto celeste mereció sin duda alguna el empate y lo encontró en un tanto del propio Orellana.
Fue, sin embargo, ese mismo atrevimiento el que le jugó una mala pasada, sólo dos minutos después. En un balón perdido en campo propio que se llevó Lassad para pegarle con el alma y colocar un obús en la meta de Yoel. Cuando el Celta se veía mejor, tras lograr la recompensa a su esfuerzo.
El tanto del tunecino dejó KO a su rival, sin excesivo tiempo para reaccionar. Los tres puntos se quedaron en A Coruña y colocan a Deportivo y Celta igualados en la tabla, con 23 puntos, a cinco del Hércules. Pero más allá de lo que supone para las aspiraciones de ambos, una conclusión es clara: con el derbi gallego…volvió un partidazo.




