¿Dónde está Ivan Bolado?
El delantero del Cartagena montó un culebrón al irse a jugar con al selección de Guinea Ecuatorial sin dar parte oficial a su club. Culebrón que alarga al no volver a tiempo tras su eliminación.
Tras la marcha de Toché Verdú al Panathinaikos griego y de Víctor Fernández al Leganés. Uno de los retos de Ángel Quirantes, ya ex director deportivo del Cartagena, era el de traer un delantero goleador y de calidad que hiciera olvidar a la afición albinegra a los que habían sido (y siguen siendo) dos de sus mayores ídolos.
La apuesta de Quirantes, junto a la del juvenil Salva Chamorro, fue la de Ivan Bolado. Jugador cántabro con pasaporte ecuato-guineano, quien a pesar de no haber acabado de despuntar en el Racing de Santander, su club y el que le dio la oportunidad de disputar la Primera División, había tenido una notable aportación goleadora en diversas categorías inferiores de la Selección Española. Toda una incógnita, pero una buena promesa.
Bolado se aventuraba como titular en todas las quinielas, pero en el inicio liguero, Paco López (ya extécnico cartagenerista) prefirió alinear en punta al joven ariete Chamorro. Cuando este se lesionó en un encuentro de la Copa del Rey ante el Numancia, Bolado tuvo la oportunidad de reclamar su puesto en el once titular de un equipo que, además de haber perdido todos los partidos disputados hasta la fecha, no había conseguido estrenar su casillero goleador en dos partidos de Liga y otro de Copa del Rey. El cántabro empezó con buen pie, pues en su primer partido como titular en la Liga Adelante con la elástica albinegra, marcó dos goles, uno de ellos con un disparado desde fuera del área, colocado al segundo palo y el otro con un buen desmarque, para que solo tuviera que empujar el balón. A pesar de ello, estos dos goles no sirvieron para que llevarse un solo punto de Sabadell, ya que el equipo local anotó tres tantos.
Estos dos goles han sido los únicos que, hasta la fecha, Bolado ha anotado con el Cartagena, cuando en la cuarta jornada el equipo cayó derrotado nuevamente contra el Alcorcón, Paco Gómez, presidente de la entidad albinegra decidió cesar a Paco López y contratar a Javi López para que dirigiese el banquillo. Entre las diversas variaciones que el catalán realizó en el once habitual de su predecesor, se encontraba la exclusión de Bolado a favor del delantero vasco Asier Goiría, quien no contaba con el apoyo de los aficionados, puesto que en la anterior temporada solo había logrado anotar un gol en más de treinta partidos disputados.
El joven delantero procedente de Santander no entraba en absoluto en los planes de Javi López, esto se evidenció cuando, no habiéndose recuperado todavía Chamorro de su lesión y entrando para hacerle compañía también Goiría, quien ocupo el puesto de hombre más adelantado en el Cartagena fue Juanjo Collantes, quien a pesar de haber jugado en punta en categorías inferiores, ocupaba más habitualmente el extremo derecho.
Lo cierto es que durante el tiempo que estuvo López en el banquillo Cartagenerista, Bolado no entró nunca en sus planes (y en los últimos partidos, ni en la convocatoria). Cuando el entrenador se le preguntaba por esta cuestión, respondía que Bolado no le ofrecía ninguna confianza debido al bajo interés que ofrecía en los entrenamientos. Es un hecho que la prensa santanderina ya advirtió que la actitud del joven delantero era una baza en su contra, cuando fueron preguntados por un medio de la Región de Murcia.
Los resultados no acompañaron a Javi López y el mayor defecto de este fue precisamente la falta de gol, pues cuando el segundo entrenador de la presente temporada para el equipo de la ciudad milenaria fue cesado, el equipo no solo era colista, sino que además encadenaba una racha de 6 partidos consecutivos sin anotar.
El elegido para cambiar la situación fue Carlos Ríos, entrenador al que se le conoce una actitud y unos métodos muy distintos a los de su predecesor. Ríos volvió a contar con otra serie de jugadores a los que López había “defenestrado”, como era el ya mencionado Salva Chamorro o Manu Torres, además de darle oportunidades a jugadores que no contaban como Manolo Gaspar o Cleber Monteiro. Esto devolvía la fe en la plantilla, ya que estaba demostrado que cualquiera tendría oportunidades de jugar mientras rindiera en los entrenamientos.
Por suerte o por desgracia para Ivan Bolado, fue convocado por primera vez por la selección de Guinea Ecuatorial para disputar la Copa África, de modo que no llegó a entrenarse con el nuevo míster y no pudo “ganárselo”.
El gran problema para el jugador se debe a que el equipo al que pertenece declara que no ha obtenido nunca las notificaciones oficiales pertinentes de dicha convocatoria y por lo tanto, a efectos legales, los días que Bolado no ha asistido a entrenar se consideran “faltas injustificadas”, lo que seguramente acarreará al jugador una multa económica importante. Este no es el menor de los problemas, ya que el equipo también afirma que tampoco recibió ninguna comunicación “extraoficial” de dicha convocatoria, argumentando que el jugador no notificó ni al club, ni a ninguno de sus compañeros que partía para unirse a la plantilla del combinado nacional.
Distintas declaraciones, tanto de Paco Gómez, como del actual director deportivo, Pedro Reverte, han mostrado un claro descontento a la actitud del jugador y ambos han coincidido en declarar que si, tras su regreso, la explicación del jugador “no les convencía” estarían dispuestos a tomar “medidas drásticas”. Lo cierto es que la delantera del Cartagena es lo que más ha variado del equipo en este mercado de invierno, tras la marcha de Goiría al Girona y las incorporaciones de Raimondi y Braulio.
El ariete cántabro no hace más que agravar su situación profesional, pues tras la derrota en cuartos de final de su selección de la Copa África, debería haber vuelto el día de ayer (6 de febrero) a la plantilla del Cartagena, no obstante, a día de hoy sigue en paradero desconocido.




