Ortiz rompe el juguete
La decisión de Enrique Ortiz de nombrar consejero delegado a Carlos Parodi ha provocado una cadena de dimisiones en el seno del club. Palacio, Huerga, Quintanilla y Campoy los primeros. Sergio Fernandez y Mandiá pueden seguir su camino acompañados de todo el equipo tecnico del club.
Sí. Finalmente lo has hecho. Se esperaba desde hace tiempo, la certeza de que este momento llegaría algún día era real, tan real como una de esas macabras enfermedades de las cuales sólo nos cercioramos cuando nos afectan directamente o lo hace con algún allegado. Verdaderamente el Hércules estaba enfermo desde hace años, quizás desde el momento que provocó el último descenso al pozo de la 2 b. En ese preciso instante te vestiste de salvador blanquiazul, agarraste las riendas del club evitando la desaparición. Puede que lo único a rescatar de doce largos años.
Ha pasado mucho desde aquello. Victorias, derrotas, ascensos, triunfos y fracasos, pero siempre con la afición arropando a su equipo. Una afición sabia, intolerante con todo aquel que arremete contra la estabilidad de su escudo. Una afición que conoce el camino del infierno al cielo y viceversa, pero que permanece al lado de su equipo en el firmamento o en las oscuras tinieblas. Una afición que lo da todo a cambio de muy poco. Esa misma afición, la que ha aguantado profanaciones del escudo en su propio campo, la que ha soportado penurias y kilómetros de este a oeste, una afición con los pies en el suelo aunque se hayan empeñado en lanzarla al infinito universo. Una afición a la que nunca has respetado.
Pese a todo ello, siguen ahí. Al lado de su equipo. Los descensos en el fútbol desembocan en el abandono por parte de los seguidores. Pero en está ocasión no ha sido así. Cerca de 10.000 almas estaban dispuestas a acompañar a su equipo, sin drentes o trezeguets de turno. Estaban ahí porque por primera vez en estos largos doce años se respiraba algo diferente. Un grupo de personas sensatas inundaban el organigrama, desde el puesto más bajo en el fútbol base hasta la planta noble del Rico Pérez. Unas personas dispuestas a trabajar por y para el club, por amor a los colores y por amor propio. Unas personas que habían cambiado la distancia por la cercanía a los suyos, los locales de ocio de la ciudad por lo campos de entrenamientos de los más pequeños. Que habían contagiado a toda la afición y plantilla de esa ilusión, real, que transmitían a diario. Y ahora tú acabas con todo ello de un plumazo.
Las consecuencias no tardaran en llegar. Tu cacicada ha provocado una de las mayores crisis institucionales que se recuerdan en Alicante. Cuando todo el viento soplaba a favor has enviado al club al limbo. El Hércules es mucho más que todo lo mencionado, es un sentimiento arraigado a las más profundas entrañas. Sólo quien lo siente sabe la magnitud del mismo. Has maltratado en más de una ocasión ese sentimiento, pero está vez te has superado. El sentimiento seguirá vivo y la afición…...la afición es soberana.




