El adiós de un luchador

Aitor Tornavaca se marcha del Recreativo de Huelva después de ocho temporadas en las que se convirtió en el auténtico líder del equipo albiazul. Compartiendo vestuario con estrellas del fútbol, viviendo ascensos y descensos, pasando varios entrenadores por el banquillo del Decano en todo ese tiempo, nada de todo esto impidió que el jugador vitoriano se ganara siempre un puesto entre los once titulares. Ahora, al ya ex capitán le tocara vivirlo desde fuera.

El adiós de un luchador
Fuente: vivamirecre.com

El 19 de junio de 2012 se terminó una época en el Recreativo de Huelva. Se marchaba del club uno de los jugadores que más partidos ha disputado en el Recre (276 partidos, 104 de ellos en Primera División) y que más ha luchado por él. Aitor Tornavaca (Vitoria, 1976) anunciaba en rueda de prensa que dejaba el equipo y la ciudad que le han visto madurar como futbolista a lo largo de ocho temporadas. Un jugador que ha vivido éxitos y derrotas en el equipo más antiguo de España, que nunca levantó la voz y se dejó la piel en el campo, basando sus éxitos en el trabajo y en la humildad, en un vestuario por los que han pasado jugadores como Sinama-Pongolle, Ikechuku Uche o Santi Cazorla, más contrastados que él, pero ante los que siempre conseguía igualarse. Cada temporada que comenzaba era el número uno en todas las quinielas para que acabara convirtiéndose en una alternativa en el banquillo, pero siempre acababa siendo titular, llegando a disputar una media de 34 encuentros durante los ochos años que pasó en Huelva. Precisamente este último año como albiazul ha sido cuando menos ha jugado, haciéndolo en 30 partidos.

Desde que comenzó su carrera futbolística, allá por 1995, ha sido un jugador que ha llegado al equipo sin hacer ruido, sin que nadie lo conozca, pero que poco a poco se ha ganado el cariño de la afición por su entrega en cada uno de los minutos que ha jugado, algo irreprochable en el jugador vitoriano. Una carrera que empezó en Gijón, dando sus primero pasos en el filial del Sporting, ciudad que también le ha dado mucho, ya que su mujer es de allí, además de que aún conserva una casa en la localidad asturiana. En la primera plantilla del Sporting nunca tuvo de todas formas muchas oportunidades; el conjunto rojiblanco jugaba por entonces en Primera División, y Aitor tenía solo 19 años. Además, el mal momento que atravesaba el conjunto asturiano, unido al baile de entrenadores que tuvo entre 1995 y 1998, tiempo que estuvo Aitor en el club, no le ayudó mucho.

En el sur fue donde consiguió rendir mejor

A principios de 1998 tiene la oportunidad de comenzar a destacar en una categoría más acorde para él como es la Segunda División, ya que la 2ºB con el filial del Sporting se le comenzaba a quedar pequeña, y se marcha al Leganés en la segunda vuelta de la Liga, donde es indiscutible desde el momento en que llega. Al año siguiente vuelve a la 2ºB, esta vez con el Levante, completando un año en el que es titular fijo en el equipo que entonces entrenaba Pepe Balaguer; aquí sumó su primer éxito futbolístico, al lograr el ascenso de categoría. Ya con el Sporting en Segunda, regresa Aitor a Gijón en la temporada 1999/2000, tal vez pensando que sus dos últimos años sirviesen para ganarse un hueco en el equipo que entrenaba por entonces Pedro Braojos, pero solo jugó 16 partidos de Liga. Tras esta mala temporada, se desliga completamente del Sporting y prueba suerte en el sur, donde le acabaría yendo mejor en su carrera deportiva. Acabaría firmando por el Real Jaén, equipo recién ascendido a la Segunda División.

Curiosamente, Pedro Braojos era nombrado nuevo entrenador del conjunto jiennense. Pero en esta ocasión Aitor contó con la confianza del técnico, siendo titular en el Jaén y jugando 27 partidos, además de conseguir una brillante permanencia en la categoría de plata. Ya al año siguiente vivió el mal trago de un descenso deportivo, todavía en Jaén, y se marchó a su tierra en verano de 2002, al Eibar. Allí permanecería dos temporadas, ambas en Segunda, jugando un total de 64 partidos y marcando cinco goles, números que le valieron para que el Recreativo se fijara en él para su proyecto de intentar volver a la Primera División.

De llegar sin hacer ruido, a capitán recreativista

En el Decano se ganó el sitio desde el primer momento, fuera cual fuese el entrenador que pasara por el banquillo: Desde Quique Hernández hasta Juanma Rodríguez, pasando por Lucas Alcaraz y Marcelino, todos supieron apreciar el reconocimiento y esfuerzo que Aitor le daba al escudo y los colores que defendía, algo que de todas formas no impidió que sus ocho años en el Recre hayan estado salpicados de luces y sombras. Vivió un brillante ascenso de la mano de Marcelino en 2006 y una casi clasificación europea en 2007, pero también estuvo en el descenso de 2009 y en la travesía por el desierto que han sido estas tres últimas temporadas, y tuvo que lidiar con el manejo del vestuario tras la marcha de su buen amigo Jesús Vázquez, convirtiéndose en el auténtico líder y capitán de la nave albiazul. Además, su relación con la grada ha sido difícil en los últimos tiempos, sobre todo esta temporada recién terminada, ya que muchos opinaban que le estaba cerrando el paso a jóvenes promesas de la cantera como Fidel, además de alegar que a Aitor ya le podía el físico y debía retirarse. Aún así, él siguió peleando en cada entrenamiento y en cada partido, vaciándose físicamente, lo que le otorgaba siempre que era sustituido un cálido aplauso de la mayor parte de la grada del Nuevo Colombino.

Aitor tenía pensado continuar una temporada más en el club, seguramente la que hubiese sido su última en el Decano, en la que pensaba despedirse por la puerta grande del equipo y la afición que más le han dado, pero unas desavenencias con el presidente, Pablo Comas, en el contrato de renovación de cara al año que viene hicieron que las relaciones entre jugador y club se rompieran. Es injusto que un jugador que tanto le ha dado al Recreativo se tenga que marchar de esta forma; en el recuerdo quedará la última ovación que le brindó el Colombino en el último partido de Liga contra el Cartagena, cuando, curiosidades del destino, Aitor Tornavaca salía del campo para dar paso a una de las joyas de la cantera del Recre, su tocayo Aitor García, dando paso así a la nueva generación. Gracias por todo, capitán.