Villarreal B 0-1 Deportivo: El Deportivo vence en una tarde de despedidas

Adiós a Segunda División para Villarreal B y Deportivo de La Coruña, unos camino de Segunda B y los otros viajando hacia Primera. Bodipo fue el protagonista sorpresa del partido, marcando el gol de la victoria visitante cuando apenas llevaba un par de minutos sobre el campo. El equipo gallego se despide así de una temporada en Segunda División en la que ha pasado como un rodillo, victorioso hasta el punto de lograr todos los récords de la categoría.

Villarreal B 0-1 Deportivo: El Deportivo vence en una tarde de despedidas
Villarreal B
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Deportivo
Villarreal B: Mariño; Pere, Truyols, Pablo Íñiguez (Kiko, 38’), Jaume Costa; Toribio, Lejeune, Pablo González (Cámara, 63’), Manu Trigueros, Moi; y Lucas Porcar (Joselu, 75’).
Deportivo: Lux; Seoane, Aythami, Rochela, Ayoze; Bergantiños, Juan Domínguez, Saúl, Pablo Álvarez (Juan Carlos, 62), Bruno Gama (Laure, 86); y Xisco (Bodipo, 71’).
MARCADOR: 0-1, min. 74: Bodipo.
ÁRBITRO: David Miranda Torres (Comité Catalán). Amonestó a Bruno Gama (45’) por parte del Deportivo de la Coruña.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 42ª jornada de la Liga Adelante, disputado en el estadio de El Madrigal ante unos 5.000 espectadores. En los prolegómenos del encuentro el Villarreal presentó como nuevo jugador amarillo a Javi Venta y en el descanso se homenajeó a los equipos del fútbol base que han conseguido imponerse en sus respectivas categorías esta temporada.

Comenzó la jornada con aires de despedida para ambos conjuntos. El sabor, no obstante, era distinto.

Era la última copa de un viaje que no se olvidará ni en Coruña ni en Vila-real. Los dos iban a decirle adiós a una categoría que les había dado mucho. Al Villarreal, la oportunidad de disfrutar durante tres años de formar a su filial en la segunda categoría del fútbol español, con un juego que por momentos asombraba a la Segunda División y un buen ramillete de jugadores con clase de esos que acostumbra a forjar la cantera del Submarino. El Deportivo, por su parte, ha sufrido un largo año de penitencia para finalmente lograr el objetivo que se marcó el mismo día que descendió a la categoría de plata. Por el camino, sorprendentemente, el deportivismo ha recuperado la fe en su equipo y Riazor ha vuelto, en Segunda, a hervir tanto como lo hacía en los tiempos de gloria pasada.

Eran difíciles de degustar esos últimos tragos, no todos los días se abandona una división. El problema es que los caminos se entrecruzaban, el Dépor viajaba rumbo a Primera y asistía extrañado a un encuentro que ya no pertenecía a su división. El Villarreal B hacía el trayecto inverso, injustamente hacia Segunda B. Arrastrados por la fatal temporada de su primer equipo, los jóvenes del Mini Submarino se presentaban a un homenaje expreso, en El Madrigal, ante muchos aficionados que acudieron a despedir como se merecía a su filial.

Pasillo al Dépor y sopor mutuo

Lo cierto es que empezó torpemente el baile final. Hubo pasillo inicial a los campeones, pero el partido se tornó espeso justo después de una inicial llegada del Deportivo que el guardameta Diego Mariño, en el uno contra uno, acertó a atajar un difícil esférico. Todo ante el aplauso de una grada que sabe que él será el encargado de protegerles el año que viene en su intento por volver a Primera.

Es probable que el hecho de que sus temporadas estuvieran zanjadas complicara la llegada de cualquier tipo de emoción al partido, pero aun así, el sopor dominó en exceso.

El filial del Villarreal, pese a la inactividad, demostró las mismas maneras que durante el tramo final de temporada y le jugaba de tú a tú ante todo un campeón de Segunda División. Pero las ocasiones llegaban a cuentagotas y solo Pablo González, por parte de los amarillos, logró inquietar a la defensa deportivista con un trallazo que se pasó a escasos centímetros de la meta defendida por Germán Lux.

Con el transcurso de los minutos, el Villarreal B acentuó su descaro progresivamente hasta quitarle todos los galones a un equipo gallego que apenas se acercó por área rival y cuando lo hizo no mostró acierto, en especial cuando se trataba de remates de cabeza. El descanso sobrevino cuando el Mini Submarino parecía apretar más, cuando Manu Trigueros se había comenzado a dejar ver, con Lux evitando el primero al afrontar bien el uno contra uno.

El Villarreal B sale a morder pero se topa contra perros viejos, Bodipo emerge

Tras el descanso, el Villarreal B siguió con la posesión del esférico y buscó romper definitivamente el inmovilismo generalizado de los primeros 45 minutos. Julio Velázquez inyectó en el descanso un extra de motivación, pero el efecto revitalizador duró apenas cinco minutos, hasta que el Deportivo se dio cuenta de que podía verse superado y reaccionó. Manu Trigueros se durmió en los laureles cuando tuvo un balón franco en sus botas nada más comenzar el segundo acto, y fue entonces cuando los de Oltra despertaron.

Velázquez parecía no tener plan B y su equipo sufrió cuando el líder ejerció como tal. Varias llegadas del Deportivo culminaron en una gran estirada de Diego Mariño, que continuaba mostrando sus credenciales, a un buen remate de cabeza ajustado al palo de Aythami. El encuentro dio un bajón de calidad para dar paso a un final en el que, pese a la intrascendencia, buscaron decantar el partido a su favor por puro honor.

Apuraban los últimos sorbos de la temporada ambos conjuntos con los blanquiazules teniendo mayor intención de marchar de la categoría con victoria. Fue entonces cuando saltó al césped un veterano deportivista que hoy tenía ganas de fútbol. Bodipo, que apenas ha jugado esta temporada y esperaba su momento con ansia, salió y besó el santo aprovechando a la perfección la oportunidad que se le brindó. Se quitó casi 10 años de encima y su frescura repercutió en el Dépor. Cuando apenas llevaba el internacional ecuatoguineano dos minutos en el campo, una acción combinativa al contrataque la puso Saúl, con delicadeza y temple, en la cabeza de Bodipo para que éste la enviara directa al fondo de las mallas, fuera del alcance de Mariño.

El Mini Submarino quiso reaccionar pero le faltó organización y motivación. Se iban de Segunda, la mayoría, y fuera por la nostalgia o, simplemente, porque el Deportivo de la Coruña fue mejor, no supo igualar el partido. La desazón invadió a un Villarreal B que, aunque se fue con la cabeza bien alta, no pudo brindarle a su afición el ya referido último baile que esperaban.

Todo empezó hace cuatro años, cuando el filial disputó, en el mismo El Madrigal, su primer partido en Segunda División, cuando recibieron al Levante. Hoy, muchos jugadores y experiencias después, el filial amarillo vuelve a la Segunda División B con la intención de volver lo antes posible, cuando les dejen.

Por su parte, el Deportivo celebraba efusivamente el final de la amarga travesía en Segunda sobre el césped de El Madrigal y ante muchos aficionados gallegos que se desplazaron para ver el partido. Adiós a una temporada en la que se ha recuperado el espíritu deportivista y en la que el equipo gallego ha dominado de principio a fin una categoría que, han demostrado, no merecían. Curiosamente, parecen haberle cedido el testigo al club frente al que han jugado hoy. Ahora le toca al Villarreal mirarse en el reflejo del Deportivo para seguir su mismo camino. 

Puntuaciones del Villarreal B