El Villarreal y Cavenaghi saben cómo volver a Primera

El Villarreal y Cavenaghi saben cómo volver a Primera

El Submarino Amarillo comenzó el camino de vuelta a la Liga BBVA con una victoria ante el Castilla. Los de Julio Velázquez bregaron para remontar un partido que se les puso en contra demasiado pronto con un polémico penalti y no cesaron hasta que remontaron, con tensión, para encontrar los tres primeros puntos de la temporada. La afición amarilla celebró la victoria final como si de un duelo de Liga de Campeones se tratase y el buen comienzo les devuelve la sonrisa y la ilusión por volver a la élite, aunque la temporada no haya hecho más que empezar. Cavenaghi tuvo un debut excelso, siendo coreado por todo El Madrigal y llevando en volandas a su equipo hacia la victoria marcando los dos goles del Villarreal.

Villarreal CF
2 1
Real Madrid Castilla

El balón echaba a rodar en Villarreal. Era una sensación extraña, demasiado quizá. Como el hijo que marchó de casa en cuanto tuvo oportunidad, con ganas de hacer dinero y triunfante en su camino pero, por desgraciadas circunstancias, se ve obligado de nuevo a regresar al hogar en el que creció. Ese era el equipo ahora dirigido por el jovencísimo Julio Velázquez.

Tocaba faenar con dureza, ásperamente y en malas condiciones. Ello, con un inicial frío en el ambiente del estadio que acostumbraba a ver a Bayern de Munich o Manchester City hace apenas unos meses. La Segunda División no es lo mismo y se notó -en varias fases y diferente índole-. Sin dejar que eso le hiciera cejar en su empeño de volver, se vio a un Submarino metido en el partido, voluntarioso y sin altiveza en su actitud.

Enfrente, unos chavales de cara a un regalo. El Real Madrid Castilla también retornaba a la categoría de plata del fútbol español, pero lo hacía por el camino inverso. Se cruzaron ambos conjuntos en una parada que no se previó. El filial blanco, sabedor de su gran campaña el pasado año, llegaba con la motivación del novato.

El equipo de Alberto Toril comenzó mejor, con la ilusión del aprendiz. Juventud, ilusión y rapidez arriba eran sus principios fundamentales. Jesé y Denis, un nivel por encima de los demás, imprimían velocidad al partido y animaron los primeros minutos de choque. El Villarreal, decíamos, se presentó voluntarioso y poco a poco haciéndose con el balón -el mismo balón que jamás en su historia reciente quiso extraviar y perdió la pasada campaña con Lotina-. Y se hizo con el balón. Pero el Submarino estaba desubicado. Cavenaghi lo intentaba y se desmarcaba continuamente, pero el resultado era nulo. Entraba dentro de la normalidad. El adaptarse a una categoría no tiene norma fija y suele tardar más si se desciende que si se asciende –y con más razón aún si se asciende de la forma que lo hizo el Castilla-. Quizá por eso el descaro blanco era la cualidad determinante en esos compases iniciales.

El árbitro se convierte en protagonista demasiado pronto

Y fue entonces, cuando corría el minuto 17, cuando ese juego sin temor ni presión del Castilla fue decisivo para el devenir del encuentro. En una de las incesantes transiciones velocísimas del filial, el ruso Denis la colocó rasa en el área, lugar donde Óscar Plano esperaba en boca de gol. Ahí, el sueco Mëllberg entró con todo y más y, aunque hubiera tocado primero balón, el derribo sobre el joven madridista fue claro. Sánchez Martínez indicó pena máxima sin ápice de duda y Jesé, esa joven promesa de la que tantos hablan, transformó con tranquilidad pasmosa un penalti que Juan Carlos, desacertado igual que durante toda la primera mitad, se quedó muy lejos de adivinar.

El nerviosismo de verse por debajo en el marcador ante un filial y en el estreno en Segunda se hizo patente demasiado pronto en el Villarreal. Calaron hondo las indecisiones y el Real Madrid siguió pintándole la cara a un equipo teóricamente superior durante los diez minutos posteriores al tanto blanco. No encontraba la forma de encontrar calma el Submarino Amarillo y el endurecimiento del partido, obra en su gran mayoría del Real Madrid Castilla, no le vino bien a la escuadra amarilla.

Los madridistas, con tempranera sabiduría, llevaron el choque a un terreno fangoso que, en no demasiado tiempo, acabó por desquiciar a todo un Madrigal que rugió como pocas veces, pese a que fueran pocos.

Sánchez Martínez perdió el control del partido progresivamente y todo estalló cuando corría el minuto 40 de juego. El vaso de paciencia local se colmó con una polémica jugada en el área blanca. Ikwechuku Uche se adelantó a la defensa rival y, en el duelo contra el portero, acabó derribado por detrás sin que Mejías pareciera tocar el cuero. El árbitro, entre el estruendo local, señaló córner y el banquillo se contagió de la rabia de la afición. Fue Quique Burgos, ayudante de Julio Velázquez, el que acabó en la grada por las continuas protestas. El primer período se acercaba a su conclusión tenso y también algo roto.

Cavenaghi demuestra que no ha perdido el olfato goleador

Con la emoción a flor de piel en ambos equipos, el Villarreal vio recompensado su esfuerzo al filo del descanso, cuando menos esperanza le quedaba ya. Después de intentarlo durante el último tramo con más fiereza y gozar de alguna ocasión clara, como la desperdiciada por un Uche que todavía notaba su falta de gol de la pasada campaña, el tanto del empate llegó como más merecía el equipo amarillo.

Puso mucho empeño en el balón parado el Villarreal, y el jugador con más clase del conjunto local, Manu Trigueros, fue el encargado de fabricar el gol. En uno de tantos saques de esquina botados por el manchego y peinados por Mellberg, portento en cuestiones aéreas, Cavenaghi se encontró el balón muerto en el área pequeña de Mejías. El argentino ejerció de aquello de lo que se le presumía y, con un olfato propio del killer que lleva años en el oficio, se revolvió y luchó en el área hasta que el esférico besó llorando la red. El empate volvió a alegrar a un estadio demasiado alterado y el pitido del árbitro, que indicó el descanso sin prolongar en exceso, dio esperanzas a la remontada para el Villarreal.

Acabó mejor y comenzó también mejor el conjunto amarillo en la segunda mitad. A diferencia de la primera, que jamás estuvo exenta de acción, la segunda parte fue más pausada y, conforme avanzó el partido, con más nerviosismo. Sólo la rotura momentánea, con el Real Madrid insistiendo con sus peligrosos contraataques, inquietaba la igualdad en el marcador.

El Villarreal sabía que tenía que dar la sangre por remontar, y el Castilla no se iba a dejar vencer. Todo lo contrario. Por mediación de Denis llegaba la chispa madridista y el miedo en la grada a un gol visitante que acabara con la ilusión del primer día de clase. Mientras, el debutante amarillo Manu Trigueros proseguía con su particular recital de 90 minutos, absorto en un monólogo futbolístico -ese poético juego que muy pocos futbolistas tienen al alcance practicar-,  y sin que nadie dejara de pensar que el talaverano tiene mucho que decir en Vila-real esta temporada. Sólo las faltas blancas podían con él.

En esas, el nigeriano Uche volvió a aparecer caído dentro del área visitante, esta vez derribado por Casado. Sánchez Martínez, desafortunado una vez más, volvió a dejar de apreciar la clara acción y El Madrigal recuperó los silbidos generales. Era el primer partido de la temporada pero, ambientalmente, parecía ya una final para el Submarino Amarillo. Pasaba –y pesaba- el avanzado estado del partido-, sin nada que cambiase, a excepción de las sustituciones que comenzaron a introducir ambos técnicos mediada la segunda parte. Velázquez quiso cambiar el esquema desplazando a Cani a la media punta y dejar solo una referencia arriba con Cavenaghi pero las contras del Real Madrid Castilla seguían haciendo el mismo daño.

Cavenaghi desatasca con clase, culminando un debut soñado

Y el partido continuó igualado hasta que la magia de Cavenaghi quiso. El “Torito” nunca olvidará su debut en la ciudad de Vila-real, en el que la grada acabó coreando su nombre. El argentino, que venía directo de devolver a River al lugar de donde nunca debió irse, comenzó haciendo una declaración de intenciones sospechosamente parecida en El Madrigal.

Cuando más atascado estaba el Villarreal, el ex de Girondins de Burdeos recibió el balón, solo en tres cuartos de campo. Su forma física no era la mejor y lo sabía. Además, en su campo de visión no encontraba a nadie vestido de amarillo pero sí dos defensores merengues. Le dio igual al “Torito”, que lo que acusaba en velocidad lo enmendaba con pillería. A sus 28 años y con jugadores de 20 ante él, Cavenaghi ejerció de “perro viejo” y decidió no encarar, cansado. Sin embargo, nadie esperaba que golpeara el balón con la pierna zurda y desde 25 metros. Mucho menos Tomás Mejías, cuya estirada fue inútil ante el magistral golpeo de Fernando Cavenaghi, que solucionó, por la escuadra, un partido de infarto en El Madrigal.

Quizá el estadio pecó de querer ascender a Primera División hoy mismo, pero la temporada de la Liga Adelante es muy larga, y hoy el Real Madrid Castilla demostró por qué compite en la categoría de plata. Los jóvenes de Alberto Toril no pudieron poner en más apuros al Submarino Amarillo, que tuvo que luchar hasta el mismo final para sumar los tres puntos del regreso a la Liga BBVA.

Aunque pocos, esos tres puntos en el casillero le dan una sonrisa a los de Julio Velázquez, que supieron que para subir a Primera habrán de batallar al mismo nivel que lo hicieron hoy, dejándose algo más que el sudor en los duros terrenos de juego de la Segunda División. En la grada, la afición celebraría la victoria con el mismo énfasis con el que saboreaba victorias en Champions. Se aventura en la comarca de La Plana Baixa que estas serán más importantes que las de antaño por Europa.

Ficha técnica:
Villarreal CF: Juan Carlos; Javi Venta, Mellberg, Musacchio, Joan Oriol, Trigueros, Marcos Senna, Toribio (Moi Gómez, 42’), Cani (Pablo González, 76’); Uche (Jaume Costa, 66’) y Cavenaghi.
Real Madrid Castilla: Mejías; Fabinho, Nacho, Mateos, Casado; Juanfran (De Tomás, 84’), Mosquera, Álex (Lucas, 84’), Denis; Plano (Borja García, 68’) y Jesé.
MARCADOR: 0-1, min. 18: Jesé. 1-1, min. 45: Cavenaghi. 2-1, min. 79: Cavenaghi.
ÁRBITRO: José María Sánchez Martínez. Amonestó a Mellberg (17’), Toribio (31’) y Moi Gómez (69’) por parte del Villarreal y a Mosquera (35’) en el caso del Real Madrid Castilla. Expulsó al segundo entrenador del Villarreal, Kike Burgos, en el minuto 40.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 1ª jornada de la Liga Adelante, disputado en El Madrigal ante 10.000 espectadores.