Muniain, el Harvey Dent del fútbol español

Muniain, el Harvey Dent del fútbol español
Muniain, el Harvey Dent del fútbol español - Roberto Herrero

Es el Harvey Dent de la selección olímpica española. Quizá sea el futbolista de mayor calidad del equipo, aunque en ocasiones pueda ser una bomba de relojería. Le echamos de menos ante Japón y contra Honduras demostró por qué. Su verticalidad y asombroso nivel de competitividad aportaron al combinado nacional ese plus que faltó en el primer partido de los Juegos Olímpicos. No fue suficiente. Apareció Dos Caras. Nos habría bastado con Dent.

Iker Muniain es el fiel reflejo de aquello que a finales del siglo pasado se conoció como furia española. Es el último baluarte de ese espíritu competitivo que trataba de compensar la falta de talento puntual de ciertos jugadores. Sin ser esto último el caso de Iker, sí que su agresividad destaca por encima de su talento, lo cual no es moco de pavo. Es como si en esos momentos, a la hora de tomar decisiones, su moneda siempre cayese del lado corrompido.

En los minutos finales del partido ante Honduras vinos al Muniain que no nos gusta. Un jugador individualista y desquiciado, más preocupado por provocar enfrentamientos con los contrarios que por ayudar a sus compañeros. En los últimos veinte minutos de partido hizo todo mal el navarro. Su disparo al palo en el minuto 67 fue el último latido del Muniain bueno que aconseja a Iker desde su hombro derecho.

A partir de ese momento entró en escena el otro Muniain, el espíritu agresivo que descansa sobre su hombro izquierdo. La muerte de Rachel atormentaba a Dent del mismo modo en que el gol de Jerry Bengtson desgarraba las entrañas de Iker. Su comportamiento fue más el de un pandillero que el de un deportista olímpico. Su actitud chulesca, sus enfrentamientos con los rivales y las airadas protestas al colegiado –con empujón incluido- avergonzaron a un país que comprendió que por este tipo de detalles no fue del todo injusta la eliminación de la selección española.

Su juventud es la principal causa para explicar este comportamiento, pero también es su mejor aliado para combatirlo. A sus 19 años tiene una carrera prometedora por delante si consigue calmarse en los momentos decisivos. Hace pocas fechas Raúl González afirmó en la web de su nuevo club, el Al Sadd de Qatar, que Iker es el jugador español con el que más se identifica. Suponemos que se refería a Muniain y no a Dos Caras. De ese villano no queremos volver a tener noticia. Ganaremos todos.