España recita su monólogo y Soldado derriba la muralla

La Selección española ha vencido por 0-1 ante Georgia en un partido complicado ya que los locales plantearon un encuentro eminentemente defensivo que acabó por desesperar a España. Cuando todo apuntaba al empate a cero, Soldado remachó a puerta el gol que daba los tres puntos a los de Del Bosque.

España recita su monólogo y Soldado derriba la muralla
Georgia
0 1
España
Georgia: Loria (Kvaskhvadze, min. 72), Lobjanidze, Kvirkvelia, Kashia, Amisulashvili, Khizanishvili, Kankava, Daushvili, Targamadze (Dzalamidze, min. 63), Okriashvili, Mchedlidze (Sirbiladze, min. 79).
España: Casillas, Arbeloa (Cesc, min. 79), Piqué, Ramos, Jordi Alba; Busquets (Pedro, min. 56), Xabi Alonso, Xavi; Iniesta, Silva (Cazorla, min. 63) y Soldado.
MARCADOR: 0-1 Soldado, min. 86.
ÁRBITRO: Svein Oddvar MoenElige (noruego).
INCIDENCIAS: Partido clasificatorio para el Mundial de 2014 disputado en el Boris Paichadze Stadium ante 56.000 espectadores.

Todo empieza y nada acaba. El fútbol dota a vencedores y vencidos de una enésima oportunidad para saciar a las selecciones ávidas de victorias y, para otros, la opción de saldar dolorosas derrotas. España comenzaba una vez más el camino clasificatorio hacia una gran cita y, por tercera vez de forma consecutiva, lo hace con la resaca del triunfo. Los de Del Bosque no quieren despertar al país del sueño futbolístico que la gran mayoría nunca creyó que fuera posible. Con un estadio lleno hasta la bandera, España quiso presentar su mejor cara y sobre el césped dispuso de inicio a los mejores artistas para comenzar sin sustos la fase de clasificación para el anhelado Mundial de Brasil en 2014.

No se tardó demasiado en observando cuál iba a ser la tónica del encuentro. Fácil de sintetizar en una frase: España monopolizó el balón y Georgia se parapetó en su área. El partido se convirtió en un ejercicio de estoicismo, en el que alcanzó una importancia capital la movilidad de las líneas y del balón, paciencia para encontrar el hueco y la ocasión. La experiencia que proporciona los años de superioridad ha inculcado un nivel asombroso de tranquilidad para saber que el momento llegará y que no hay defensa impenetrable durante 90 minutos de asedio. Al menos, esa es la teoría.

En la práctica se observó un planteamiento táctico georgiano rozando la prehistoria futbolística. El portero local se veía amurallado por una primera línea defensiva de seis zagueros acompañados, por delante, de tres mediocentros que basculaban según el esférico era movido por los de Del Bosque. Se trató del típico partido en el que el debate está en el doble pivote, inamovible para el seleccionador, pero que resulta poco práctico ante la nula capacidad ofensiva del rival. Georgia no tenía más argumentos que retrasar su posición y juntar jugadores para dificultar el trabajo a la Selección.

España dominó totalmente el balón

El enfrentamiento fue, en resumen, una eterna posesión de balón de España que simuló un continuo ataque de balonmano sin la regla del pasivo. Los españoles podían haber estado tocando el esférico hasta que se hubiesen cansado de aglutinar posesión, que llegó a unos porcentajes asombrosos. Hasta tal punto llegó el dominio hispano que la afición georgiana se terminó por cansar de acompañar con pitos las posesiones españolas. Al final, cada recuperación georgiana se convertía en un acción de rapidez para los españoles y los ataques visitantes un ejercicio de funambulismo en la cuerda que marcaba la línea de la frontal del área. De este modo, al descanso se llegó con el resultado inicial gracias al palo, en el que estrelló Silva su lanzamiento, y a las intervenciones de Loria.

Tras el intermedio, Georgia siguió ejerciendo su fútbol, sin avergonzarse, no dudó en su planteamiento por poco atractivo que pudiera resultar. Sí hubo un ápice de cambio en su plan o quizá se lo encontró por casualidad, pero  intentó descolgar jugadores cuando robaba y rozó el gol con un disparo al palo. Del Bosque reactivó a su equipo sacando del campo a un centrocampista, Busquets, para meter a un atacante con mucha movilidad, Pedro. Con el canario en el campo, España abría el campo por banda derecha donde Arbeloa  llegaba carente de  profundidad y de peligro a las inmediaciones del área. Con ésta sustitución, la Selección consiguió aplacar un posible levantamiento georgiano y recuperó el dominio monopólico del esférico, sin embargo los minutos fueron pasando ante la desesperación de España.

Soldado falló antes del descanso, pero marcó en el 86

Cuando los más pesimistas se dotaban de razones para criticar el partido de España, llegó un desbarajuste defensivo local que terminó con el premio del gol para España. Soldado estaba donde tenía que estar y no era otro lugar que en el punto de penalti para empujar una acción de Cesc. Con el gol, los españoles respiraban tras un encuentro complicado por el entramado defensivo georgiano y sumaba los tres primeros puntos en su decidido camino hacia Brasil. La Selección volverá a reunirse dentro de un mes para el doble compromiso ante Bielorrusia y ante Francia.

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