Sevilla F.C., regreso al pasado: 2003/2004

“Yo no estoy aquí porque el equipo haya ganado. Sino porque la situación del Sevilla, desafortunadamente para el club, ha tenido que regresar ocho años atrás”, confesó Míchel, entrenador del Sevilla F.C., en unas declaraciones durante el comienzo de la pretemporada. Ocho temporadas atrás, a la 2003/2004, el último curso en que el Sevilla no participó en competición europea.

Sevilla F.C., regreso al pasado: 2003/2004
Baptista, autor de 20 tantos en Liga, celebra el gol más decisivo de la 2003/2004.

El Sevilla F.C. cerró en la temporada anterior su ciclo más bello, emocionante y triunfador de los más de cien años de historia sevillista. El conjunto de Nervión no pudo clasificarse para Europa tras ocho temporadas consecutivas de viaje continuo por el viejo continente. Ahora, en esta nueva temporada, el equipo de Míchel tiene ante sí el reto de comenzar una nueva etapa en la que el objetivo es lograr una plaza europea otra vez, como en aquella ya lejana campaña 2003/2004, en la que el Sevilla de Joaquín Caparrós alcanzó la gesta europea.

Los fichajes: el salto de calidad

José María del Nido aventuró un proyecto ambicioso y ganador. Y en esa temporada se inició lo que el club denominó como El salto de calidad. Unos fichajes con más nombre y más peso dentro del fútbol. Y Darío Silva fue la incorporación que representaba lo que el club quería trasmitir. El delantero uruguayo llegó al Sevilla como un futbolista de un nivel superior. Junto a él, también se incorporaron nombres como el portero Esteban; Antonio López; Germán Hornos; Aitor OcioCarlitos, en su regreso al club; o una de las piezas del engranaje del gran Sevilla de los títulos, Pep Martí. Pero sin duda, el gran fichaje de aquella temporada fue Julio Baptista. El futbolista brasileño se incorporó como un jugador de mediocampo. Pero Joaquín Caparrós observó que el brasileño poseía unas cualidades ofensivas extraordinarias y una facilidad abrumadora para materializar goles. Y adelantó su posición. Baptista terminó la temporada con una excelente cifra goleadora: 20 tantos que resultaron decisivos para el broche final. Joaquín Caparrós, entrenador de aquel Sevilla desde la temporada del ascenso (2000/2001) obtuvo en aquel curso una plantilla más equilibrada y fiable.

Debuts importantes: Navas, Sergio Ramos y Antonio Puerta

Joaquín Caparrós es un genio para gestionar la cantera y los recursos inagotables que esta aporta a un club. Y si en sus manos tiene una de las factorías de futbolistas más importantes del país, su capacidad para descubrir y perfilar nuevos jugadores aumenta. El técnico utrerano se ha convertido en el padrino de muchos futbolistas de elite: Iker Muniain, De Marcos, Adrián, Susaeta, Iturraspe o Diego Capel destacan en una larga lista.

Y en la 2003/2004, Joaquín Caparrós apostó, entre otros, por tres jóvenes talentos: Jesús Navas, Sergio Ramos y Antonio Puerta. Dos campeones de Europa y del Mundo y una dolorosa y triste incógnita.

El primero en debutar fue Jesús Navas. El extremo sevillista disputó 5 partidos (169 m.), ninguno de ellos como titular. Sin embargo, su presencia en el primer equipo sevillista se consolidó a partir de la siguiente temporada, en la que ya se asentó de manera definitiva como una de las grandes bazas del Sevilla F.C.

Sergio Ramos fue el debutante que más minutos jugó (368 m.) durante aquella temporada. El central debutó en Riazor en la jornada 22 de aquel campeonato. Y partir de entonces, participó con cierta importancia: 6 partidos más, 3 de ellos como titular. La temporada siguiente sí se afianzó como titular para Caparrós.

La participación de Antonio Puerta  fue la más testimonial. El autor de uno de los goles más legendarios de la historia del club, tan solo participó en un partido en aquella temporada (71 m.). Pero poco a poco, y sobre todo con la llegada de Juande Ramos, el lateral se asentó en el primer equipo.

El momento más conflictivo: la venta de José Antonio Reyes

Sin duda, la situación más difícil que tuvo que afrontar el Sevilla durante aquel curso fue la venta de su jugador más importante y desequilibrante. A final de enero, casi en las postrimerías del mercado invernal, José Antonio Reyes fichó por el Arsenal por una importantísima cifra. El traspaso fue duramente criticado por parte de la afición y el entorno sevillista. En el momento de la venta, el Sevilla ocupaba un incómodo decimoquinto puesto en la clasificación. José María del Nido tuvo que explicar los porqués de esa venta en plena temporada. Estaba obligado a aceptarla y no hacerlo  hubiera sido una irresponsabilidad”, afirmó rotundo el presidente. La oferta del Arsenal era irrechazable para la economía del Sevilla. José María del Nido insistió en que ese traspaso suponía reducir la deuda del club en un 75%, ante el desanimo y el malestar de sus aficionados. El tiempo fue cómplice del presidente y ya esa misma temporada, el equipo, sin Reyes, alcanzó una plaza europea muchos años después.

El desenlace: el ansiado regreso a Europa

Después del último ascenso a la primera división, el Sevilla ya conqueteo con los puestos europeos. Pero en la 2003/2004 un excelente final de temporada permitió al Sevilla F.C. regresar a la UEFA nueve temporadas después. Pero ese logro no se decidió hasta la última jornada en un intensísimo y durísimo partido contra Osasuna. El Sevilla necesitaba la victoria y que el Villarreal pinchase en Valladolid.

El encuentro ante Osasuna se convirtió en una verdadera batalla en el Sánchez-Pizjuán. El partido lo resolvió el futbolista más decisivo e importante de aquel curso, Julio Baptista. El brasileño no desperdició la oportunidad y marcó el único gol de aquel partido en los primeros minutos de la segunda mitad. El Valladolid goleó al Villarreal (3-0) en el Nuevo Zorrilla. El Sevilla terminó la temporada en la sexta posición y se clasificó para la copa de la UEFA casi una década después. Competición que tantas alegrías daría al Sevilla F.C. pocos años después. Pero esa, ya es otra historia.