A Europa se llega con números de Champions

El Sevilla no consigue salir de la dinámica negativa de resultados que lo mantiene alejado de la cabeza de la clasificación. Con los puestos de descenso como una seria amenaza, el equipo de Nervión está obligado a cambiar radicalmente sus registros para alcanzar el objetivo europeo al final de la temporada.

A Europa se llega con números de Champions
El Sevilla no consigue remontar en liga | Foto: sevillafc.es.

Después de cosechar una nueva derrota el pasado jueves en Anoeta, los números que acumula el Sevilla han convertido el objetivo europeo marcado por la entidad a principios de la temporada en una ilusión borrosa que se aleja a cada semana que pasa. Un club que sólo es capaz de sumar ocho puntos de los últimos 36 en juego no puede aspirar a ocupar los primeros puestos de la clasificación, sino todo lo contrario: el infierno de la parte baja de la tabla está cada vez más cerca, y si el equipo de Nervión no consigue ganar el próximo encuentro frente a Osasuna, el nuevo año podría comenzar con el Sevilla hundido en los puestos de descenso.

Y es que si nos fijamos en lo que ha ocurrido en temporadas anteriores, un equipo de primera división que a estas alturas del campeonato presenta números como los del Sevilla, puede finalizar el año con un descenso de categoría. Le pasó el año pasado al Villareal, que con 16 puntos ocupaba la decimooctava plaza a estas alturas del campeonato. También lo sufrió el Hércules en la 2010-2011, que con una posición y puntuación idénticas a las del actual Sevilla terminó la campaña en puestos de descenso. Y no hay que ir muy lejos ni en el tiempo ni en el espacio para encontrar otro caso similar: el Betis tenía 18 puntos por estas fechas en la temporada 2008-2009 y acabó descendiendo a segunda división.

El Sevilla pasó por una experiencia parecida en la temporada 2003-2004

No obstante, tampoco se puede afirmar con rotundidad que el Sevilla deba cambiar sus ambiciones para centrarse únicamente en evitar la catástrofe. Queda todavía más de la mitad del campeonato por jugar, y si bien las estadísticas y el juego del equipo vaticinan un futuro oscuro y de tiempos difíciles, no es menos verdad que hubo equipos que pasaron por una situación similar y acabaron clasificándose para jugar competiciones europeas al finalizar la temporada.

Es el caso, por ejemplo, del Atlético de Madrid la pasada temporada: ocupaba el puesto once con veinte puntos tras diecisiete jornadas disputadas y concluyó en quinta posición clasificándose para la Europa League. También el Sevilla pasó por una experiencia parecida en la temporada 2003-2004: tras diecisiete jornadas tenía dos puntos más que ahora y ocupaba la decimotercera posición en la tabla, pero terminó logrando el objetivo de clasificarse para competir en Europa. Y otro ejemplo más lejano lo encontramos en aquel maravilloso Celta de Vigo de Gustavo López, Karpin y Mostovoi, que finalizó la temporada 2000-2001 en sexta posición y que a estas alturas de la liga se situaba en el puesto decimosexto con los mismos diecinueve puntos que tiene ahora el Sevilla.

Lo que está claro es que para remontar el vuelo el equipo hispalense debe cambiar la mala racha de resultados y mejorar su escasa media de 1.12 puntos ganados por partido disputado que tiene actualmente. Si situamos el umbral de clasificación europea en la franja de los 55 a los 60 puntos, el Sevilla debería sumar entre 36 y 41 puntos para acabar la temporada con posibilidades de alcanzar el objetivo, es decir, el ratio de puntos ganados por cada encuentro disputado tendría que llegar como mínimo a la cifra de 1.71 en los 21 partidos de liga que quedan por disputarse. Una media que a día de hoy sólo poseen Barcelona, Atlético y Real Madrid.

El reto se antoja complicado para los de Nervión, sobre todo teniendo en cuenta el estado de apatía y de mediocridad de la actual plantilla sevillista, y que además en la segunda vuelta le esperan salidas a domicilio tan difíciles como el Santiago Bernabéu, el Camp Nou, un duelo regional contra el Málaga y el derbi contra el Betis en el estadio de Heliópolis.