Sevilla FC 2011: Enmendar el rumbo
El Sevilla Fútbol Club despide un año lleno de cambios y esperanzas renovadas. El futuro económico y deportivo de la entidad pasa por conseguir el objetivo marcado; la clasificación para la Champions League.
La marcha de Juande Ramos a principios de la temporada 2007/08 desencadenó una difícil toma de decisiones por parte de la directiva y secretaría técnica nervionense, que en el último tramo del año 2010 supuso la destitución de Antonio Álvarez como inquilino del banquillo sevillista y la contratación del jiennense Gregorio Manzano.
La eliminación de Champions supuso un mazazo económico
Primero fue Manolo Jiménez, posteriormente era el marchenero Antonio Álvarez el blanco perfecto, donde se dirigían todos los silbidos y críticas por parte de afición y prensa. Un equipo que no jugaba a nada y que poseía preocupantes carencias en la sala de máquinas y en la zaga provocadas por graves errores en la planificación deportiva. Algo que quizás reste, a “toro pasado”, culpabilidad a Jiménez y Álvarez, pero que en ningún caso los excusa a ojos de la opinión pública.
Tras una turbulenta temporada salvada in extremis por la consecución de la cuarta plaza liguera en Almería, y adornada con el meritorio título de Copa en el Camp Nou ante el Atlético de Madrid, el Sporting de Braga robó de una tacada la ilusión de la parroquia rojiblanca al dejarles en la “cuneta” en la previa de Champions. Duro golpe en la moral de los sevillistas y mayor aún en el presupuesto de la entidad. Es ahí donde Antonio Álvarez empieza a perder el rumbo del equipo hasta su destitución en favor de Gregorio Manzano.
La era Manzano
Tras unos primeros meses de adaptación, el 2011 se presentaba con el reto de enmendar el rumbo del equipo, recuperar sus señas de identidad y volver a ilusionar a una afición desgastada por los grandes chascos europeos y las “humillaciones” recibidas en su propio feudo. Las primeras medidas llegan en forma de refuerzos para el necesitado mediocampo. El chileno Gary Medel y el suizo con nacionalidad croata Ivan Rakitic pronto se harían con las manijas de la sala de máquinas dejando a un lado a los problemáticos Didier Zokora y Ndri Romaric, y en el olvido a las dos grandes apuestas de la secretaría técnica meses atrás: Tiberio Guarente (lesionado) y Luca Cigarini.
El Sevilla logró escalar posiciones en la tabla y acomodarse en zona de Europa League, pero nunca tuvo opciones reales de dar caza al cuarto clasificado, el Villarreal CF. Y cuando la esperanza asomó, Gregorio Manzano colmó la paciencia de la afición sevillista con planteamientos demasiado conservadores acompañados de un discurso plano y un carácter pasivo. Tampoco ayudó la eliminación de la Europa League ante el Porto. Una segunda vuelta plagada de altibajos en la que finalmente se conservó la sexta plaza, pero en la que a pesar de la leve mejoría en el juego, - gracias a las aportaciones de las incorporaciones invernales- en ningún momento convenció. Por lo que la junta directiva decidió no renovar al míster jiennense para la temporada venidera.
Cambio de ciclo y una ilusionante apuesta en el banquillo
El pasado verano fue bastante movido en la capital de Andalucía en cuanto a rumorología se refiere. No precisamente por entradas y salidas de jugadores, donde el Sevilla fue de los que más rápido y mejor se movió, sino por el nuevo entrenador. Se habló mucho de Marcelo Bielsa, actual entrenador del Athletic, pero finalmente el gato al agua se lo llevaría Marcelino García Toral tras rescindir su contrato con el Racing de Santander.
Era el elegido para abanderar un nuevo proyecto, para liderar una plantilla renovada tras la marcha de hombres como Renato, Drago, Zokora, Diego Capel, Sergio Sánchez o Romaric entre otros. Las caras nuevas serían los Trochowski, Manu del Moral, Coke o Spahic. Jugadores que tienen la experiencia y el hambre de demostrar su valía como punto en común con aquel gran Sevilla que se formó a las órdenes de Juande Ramos.
El fracaso europeo y la media inglesa como religión
Los comienzos nunca fueron fáciles. Algo que experimentó en sus propias carnes Marcelino García Toral. Con la afición de nuevo ilusionada ante un renovado proyecto llegó un nuevo mazazo. La eliminación, una vez más, a las primeras de cambio de una competición europea, esta vez de la Europa League. El verdugo en esta ocasión no era de la Europa del Este ni del país vecino, era alemán y se llamaba Hannover 96. El rival más duro del bombo pasó por encima del Sevilla y lo apeó de la competición. No obstante, el equipo nervionense supo reaccionar y cuajó un gran inicio de liguero. Todos los partidos en casa se contaban por victorias y lejos de ella por empates. Llegando a la cumbre en el Camp Nou, donde un infranqueable Javi Varas justificó su titularidad asombrando al mundo y parando un penalti a Lionel Messi en el tiempo de descuento proporcionando un punto de oro que viajó a la ciudad del Guadalquivir. La afición volvía a recobrar la ilusión.
Cambio de sistema
Pero una vez más, las lesiones asomaron por el vestuario sevillista, afectó a los hombres de ataque y dejó de nuevo en evidencia un grave error en la planificación deportiva. Sin Negredo ni Kanouté, el único recurso para la punta de lanza era Manu del Moral, que pese a responder con dignidad, no es un “9” nato. Granada, Racing y Athletic sacaron provecho de ello en Nervión y los fantasmas del pasado volvían a aparecer. Una racha de malos resultados pusieron en duda el nuevo proyecto y Marcelino, que reconoció abiertamente que aún no había dado con la tecla de su equipo, se vio obligado a cambiar el sistema táctico y utilizar un 4-3-3, de forma que las líneas estén más juntas y la presión pueda efectuarse de una forma más eficiente.
El objetivo está al alcance
Las victorias en La Romareda y ante el Getafe dieron credibilidad al nuevo sistema, pero la falta de acierto ante el Levante y un mastodonte llamado Real Madrid impidieron que el Sevilla acabara el año en puestos Champions.
Colocado en sexta posición, a cinco puntos del cuarto clasificado – el Levante- el objetivo marcado por la entidad hispalense, disputar la Champions, está al alcance. Los esperados refuerzos invernales en ataque y pasar de ronda ante el Valencia en Copa del rey podría dar la moral necesaria a equipo y afición para lograr el objetivo prioritario por el que pasan las aspiraciones económicas y deportivas del futuro de la entidad.




