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Marcelino, el técnico de la ilusión

El hasta hace poco técnico del Sevilla FC, pasa a engrosar la larga lista de técnicos en paro en nuestro fútbol. Pocos esperaban que el paso de Marcelino García Toral por la capital de Andalucía fuese tan efímero.

Marcelino, el técnico de la ilusión
Marcelino, dando instrucciones durante un partido.

Llegaba a orillas del Guadalquivir con la ilusión y la esperanza cargada en su maleta. Fue el fichaje estrella del nuevo Sevilla 2011-12. Hastiados de decepción tras decepción, la parroquia nervionense confiaba en volver a ver un Sevilla situado en la parte alta de la tabla y peleando por todo en Europa League y Copa del rey.

Tras un cambio de ciclo con la despedida de jugadores leyendas en el Sevilla más dorado que se recuerda –Renato, Capel o Drago- y la incorporación de gente joven y con hambre de títulos como Coke, Manu del Moral o Trochowski, hacían sencilla la tarea de comparar el proyecto de Marcelino al proyecto de Juande Ramos. Pero las cosas no siempre salen como uno quiere, a las primeras de cambio, el Sevilla se vio apeado de la Uefa Europa League a manos del Hannover 96. Primer palo que la afición supo perdonar debido al poco tiempo que Marcelino llevaba a las riendas del conjunto rojiblanco y al buen inicio liguero, donde durante muchas jornadas llevó a rajatabla la media inglesa -3 puntos en casa y 1 fuera-. Su visita al Camp Nou, con un Javi Varas disfrazado de héroe fue el partido culmen de la era Marcelino. Un punto de oro cosechado ante todo un FC Barcelona. La afición volvía a creer en los suyos. Pero lejos de servir como ecuación en una recta exponencial, sirvió como punto máximo en una cóncava parábola.

El Sevilla tropezó en casa por dos veces de forma consecutiva ante Racing y Granada. Los fantasmas del pasado volvían a asomarse por la visera del Sánchez Pizjuán. Las lesiones de atacantes como Negredo y Kanouté dejaron en evidencia la mala planificación deportiva en la zona ofensiva. Manu del Moral tuvo que ejercer de “9” en más de una ocasión. La defensa, de la que tanto se preocupó desde su llegada el técnico asturiano, seguía presentando varios de los problemas de las temporadas anteriores: Pasividad en el eje, fallos de concentración y poca solidez. En cuanto a la zona ancha, el preocupante estado físico de Ivan Rakitic ha dejado desnudo el centro del campo hispalense. Pese a la gran labor que parido tras partido realiza el chileno Gary Medel, –sin recambio natural- Rakitic ni Trochowski están a la altura de lo que se les pedía, por lo que las labores de creación de juego han recaído tras su llegada en el mercado invernal en José Antonio Reyes, que actúa de mediapunta. Tampoco contó el canterano José Campaña con la confianza del míster.

El rendimiento del equipo fue decreciendo y pese a que el último tramo de la primera vuelta el cambio de sistema al 4-3-3 dio sus frutos en el juego, seguía sin darlo en los resultados. La eliminación copera ante el Valencia y una preocupante racha de 7 partidos sin conocer la victoria en liga,  provocaron la peor crisis de resultados del Sevilla en este siglo. Algo que desencadenó la destitución de Marcelino García Toral como técnico del Sevilla el pasado lunes.

Era el reto más importante e ilusionante en su carrera profesional, llegó con las ideas claras y las pilas cargadas al máximo. Era el técnico de la ilusión. En sus análisis, siempre fue crítico y rehuyó de las excusas, reconoció no haber dado con la tecla y esperar más del rendimiento del equipo a estas alturas del campeonato. Quizás se esperaba una plantilla de más calidad, más competitiva o quizás ha sido él la persona que no ha sabido exprimir al máximo las cualidades de sus jugadores, pero en el deporte con menos memoria que se conoce los números mandan y cuando las críticas empiezan a dirigirse al palco, la cabeza del técnico se convierte en la más frágil de todas.

Míchel, parche o acierto

Sin más tiempo que perder, el banquillo sevillista será ocupado por su nuevo inquilino, Míchel González, el mismo día en el cual se produce la marcha de Marcelino García Toral. Su experiencia en equipos como Rayo Vallecano, Real Madrid Castilla o Getafe, con el que cuajó la mejor clasificación liguera de su historia, avalan su llegada a la nave sevillista. 

Sólo el tiempo será capaz de responder a la incógnita de si la decisión tomada por la directiva sevillista el pasado lunes fue la correcta. Ahora Míchel tiene el gran reto de levantar la moral de una institución de gran peso como es la del Sevilla Fútbol Club. 

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