El Sporting hinca la rodilla ante el Espanyol
Los de Manolo Preciado reaccionaron demasiado tarde tras una primera parte nefasta - El tanto de Sergio García cuando el partido entraba en la recta final, definitivo.
Mal cierre de año para el Sporting de Gijón en la Liga BBVA. Los rojiblancos cayeron por 1 gol a 2 ante un Espanyol tremendamente superior, que gracias a esta victoria cierra el 2011 al borde de los puestos europeos, dejando a los locales en una situación opuesta, inmersos en los puestos de descenso.
Desde el primer minuto los de Pochettino fueron superiores. Y no es una frase hecha sino una expresión literal. Tan literal, que el luminoso apenas marcaba el minuto 1 cuando Thievy, tras una jugada combinativa rápida del Espanyol, aprovechó un resbalón de Damián para batir a Juan Pablo con un potente zurdazo. Era el primer gol del joven ariete periquito en la Liga BBVA. El tanto espoleó a los visitantes y atontó al Sporting, que acostumbrado a salir con mucha intensidad en El Molinón se quedó sin respuesta. Las bajas de Cases y Lora por lesión, y la suplencia de Botía pensando en el compromiso copero del martes ante el Mallorca tampoco ayudaron a que el equipo despertase. La sala de máquinas del Sporting estaba siendo caótica. Así, todo lo que funcionó en Vallecas se vino abajo con un Rivera tan voluntarioso como impreciso en la creación, y un André Castro haciendo kilómetros vanos. La línea de mediapuntas aportaba más corazón que juego, y Barral era un islote en ataque. Atrás la situación no era mejor, con Damián Suárez demostrando una vez más sus carencias defensivas y sin el respaldo de los centrales, lentos y superados por la movilidad de los cuatro hombres más adelantados del Espanyol.
Y es que los blanquiazules volvieron loca a la zaga gijonesa. Las constantes internadas de Weiss y Thievy por banda, el toque de Verdú y la presencia de Sergio García se sustentaban en la buena actuación de Romaric y Baena, dueños y señores del medio campo. Así, con la posesión en campo contrario, era fácil para los visitantes generar ocasiones de gol. Sólo Juan Pablo evitó que el 0-1 con el que se llegaba al descanso fuera mayor. Sergio García, Thievy y Verdú hasta en tres ocasiones fueron los que se toparon con el cancerbero leonés, cuyas invervenciones dieron vida a los gijoneses, que apenas firmaron dos llegadas peligrosas antes del entretiempo: un disparo de André Castro que tocó en Barral cuando buscaba el gol, y un chut desde la frontal de De las Cuevas que Cristian, sobrado de reflejos pero flojo en el blocaje, despejó a córner.
La segunda parte comenzó casi como la primera. La única diferencia fue que la oportunidad de la que gozó Thievy en esta ocasión no fue gol, pues nuevamente Juan Pablo defendió con celo su portería. Esto fue un toque de atención definitivo para un Sporting hasta entonces aletargado que, al fin, se decidía a ir a por el encuentro. Llevado en volandas por una afición a la que le hace falta muy poquito para entregarse, el conjunto de Manolo Preciado se vino arriba. Rivera, desaparecido en el primer acto, se echó el equipo a la espalda y empezó a dirigir con acierto. Con el de Puertollano al mando, los rojiblancos se adelantaron líneas aprovechando el bajón físico de un Espanyol al que el paso de los minutos le hacía mella. Comenzaron así unos minutos de asedio sportinguista, que dieron su fruto cuando en el minuto 59 Miguel de las Cuevas puso en juego un saque de esquina desde el perfil izquierdo. El balón fue muy corto pero Barral, en el primer palo, atacó con la derecha y el balón, entrando por el primer palo, besó la malla de la portería defendida por Cristian Álvarez. Era un empate inmerecido por juego pero que castigaba la racanería del Espanyol, sensiblemente más defensivo que al inicio.
Con el empate se vislumbraba un nuevo escenario, pero entonces comenzó la batalla en los banquillos. Ahí ganó, y con mucho, Mauricio Pochettino. El argentino, que ya había reemplazado en el descanso a Weiss por Rui Fonte, optó por relevar a otro de sus delanteros, abandonando el verde Thievy para dar entrada a Álvaro Vázquez. Con este simple movimiento de hombre por hombre, el partido dio un nuevo giro, convirtiéndose en un auténtico correcalles. El Sporting continuaba llevando la iniciativa, pero se encontraba con una defensa muy bien plantada y empezó a sufrir a la contra, pues la velocidad del que fuera Bota de plata en el pasado Mundial sub'20 de Colombia hizo estragos en la zaga rojiblanca, que acusó entonces sobremanera la decisión de Manolo Preciado de dar descanso a Alberto Botía. Las llegadas locales eran cada vez más embarulladas e imprecisas, y apenas dos disparos lejanos de De las Cuevas y David Barral inquietaron a Cristian, además de un remate de cabeza de Mate Bilic, que había entrado en lugar de Novo, invalidado por posición antirreglamentaria del croata. Mientras tanto, Álvaro ya había mostrado tanto su verticalidad como su falta de gol, pero al menos había sembrado las dudas en la parroquia asturiana.
Cuando el encuentro entraba ya en la recta final, otra de estas contras espanyolistas hizo bueno el dicho aquel de que "tanto va el cántaro a la fuente que, al final, termina por romperse". Y el que lo rompió fue el más listo de la clase, Sergio García, que en el minuto aprovechó un balón peinado por Álvaro y un mal achique de Iván Hernández, que salió tarde y mal al fuera de juego, para quedarse solo ante Juan Pablo y batirle con un disparo cruzado y alto. Preciado no había sido capaz de parar el partido ni siquiera con el cambio de Eguren por Rivera, y el Espanyol terminó por salir vencedor del intercambio de golpes en que se había convertido el encuentro. Faltaban apenas 10 minutos para la conclusión del partido, y pese a que el Sporting se echó arriba con todo, su voluntad y sus ganas no vinieron acompañadas de calma y buen juego, y la mayoría de acciones murieron presa de la precipitación de los rojiblancos, sin que la defensa visitante pasara excesivos apuros. Pese a todo pudo empatar Iván Hernández, que logró marcar de cabeza en una jugada de estrategia, pero Ayza Gámez, a instancias de su asistente, lo anuló correctamente por fuera de juego. Sin embargo, durante este tiempo estuvo más cerca de llegar el tercero, perdonado de nuevo por Álvaro Vázquez, que el empate.
Con esta victoria, el Espanyol confirma definitvamente que ha roto el gafe con los partidos lejos de Cornellá-El Prat, y cierra el año en octava posición con 23 puntos, a uno solo de los puestos que dan derecho a competición europea. El Sporting, por su parte, tendrá que seguir sufriendo y termina en descenso, ocupando la 18ª palza con 15 puntos, empatado con el Villarreal que de momento queda fuera de la zona innoble por su mejor diferencia de goles.




