Manuel Preciado, un mago disfrazado de entrenador
El de Astillero llegó al Sporting en 2006, con el club sumergido en una grave crisis económica y deportiva. Tras una primera temporada discreta, Preciado aupó a los asturianos a lo más alto del fútbol español con un ascenso inesperado, alcanzando el objetivo que otros entrenadores de renombre no habían conseguido con más recursos. Su paso por Gijón quedará marcado en la memoria de los aficionados del Sporting como una de las etapas más importantes del club.
No corrían buenos tiempos para el Sporting cuando Manuel Preciado aterrizó en el estadio de El Molinón. El técnico cántabro llegaba a Gijón tras su paso por el Racing de Santader -en dos etapas-, Levante y Murcia; y con la fama de ser un "entrenador de ascensos". Sin embargo, oir hablar de ascenso en el Sporting sonaba algo utópico, dada la situación económica y deportiva que atravesaba por aquel entonces el club. Una institución que un año antes había entrado en un proceso concursal, con las limitaciones que esto supone a la hora de mejorar la plantilla.
Es por ello que Manuel Preciado se encontró con "lo justo" en Mareo, con un grupo de jugadores que permitían luchar por mantenerse un año más en la categoría de plata. El de Astillero logró, no sin apuros, mantener al club en la segunda división. La leyenda del cántabro comenzaría a fraguarse a la temporada siguiente, y es que tras un comienzo de liga inmejorable, Preciado lograba ilusionar a una afición deprimida en los últimos años, cansada de las El 15 de junio de 2008 Preciado lograba el ansiado ascenso con el Sportingmalas gestiones de los dirigentes. Según avanzaba la temporada la afición iba acudiendo en mayor número al estadio, y casi sin querer se empezaba a pensar en el ascenso. Pasaban los partidos y el Sporting seguía arriba, luchando con los Málaga, Numancia o Real Sociedad entre otros. Finalemente, el 15 de junio de 2008 se lograba la gesta que se había estado esperando diez años: el Sporting volvía a la primera división del fútbol español. Dicen que un ascenso es la mayor alegría que cualquier aficionado pueda sentir con su equipo, y Manuel Preciado fue la fuente de múltiples sentimientos que invadieron Gijón y Asturias entera. Es por ello que su nombre siempre estará asociado a un momento histórico del club rojiblanco.
El retorno a primera no sería sencillo para el Sporting ni tampoco para Preciado. Tras una mala racha inicial de cinco derrotas en los cinco primeros partidos, los asturianos pudieron alzar el vuelo. Una temporada marcada por el estilo de juego de los de Preciado, caracterizado por un ataque veloz y letal, La destitución del cántabro se barajó en más de una ocasiónpero también por una defensa que hacía aguas. Ninguna de las temporadas de Manuel Preciado al frente del Sporting en primera división fue fácil, y su destitución se barajó en más de una ocasión. El pasado año el consejo del club estuvo reunido con el máximo accionista debatiendo los posibles sustitutos para el cántabro, y se iniciaron conversaciones con Marcelino García Toral, ahora en el Sevilla, si bien en gijonés rechazó la oferta rojiblanca. El presidente Vega-Arango fue un apoyo fundamental para la continuidad de Preciado en la que ya era su quinta temporada.
La sexta y última campaña al mando del Sporting ha durado hasta el 31 de enero, cuando el propio Vega-Arango anunciaba entre lágrimas la destitución del que ya es leyenda en Gijón. Preciado deja el club en una situación no tan mala como podría esperarse tras un cese, ya que la salvación se encuentra a tres puntos con la mitad de liga por jugarse. Haciendo una comparación entre el inicio y el fin del ciclo de Preciado en Gijón, es fácil de analizar todo lo que el cántabro ha dado al Sporting. Ha devuelto la ilusión, ha llevado al club a la máxima categoría del fútbol español y sobre todo, es el máximo responsable de acabar con uno de los momentos más oscuros de la entidad. Un mago que en 2006 llegó a El Molinón disfrazado de entrenador para convertirse en el segundo técnico con más partidos en la historia del Sporting, y para marcar una época que nunca será olvidada.





