Justo reparto de puntos en El Molinón
Sporting y Osasuna empatan en un partido físico y marcado por la lluvia. En la primera mitad, se adelantaría Carmelo con un gol, y en la segunda Lekic convertiría una gran cabezazo. Debutó Colunga por parte de los rojiblancos.
Sporting de Gijón y Osasuna se enfrentaron en un duelo marcado por la lluvia y donde el estado físico de ambos conjuntos fue el factor determinante. En el banquillo de los locales, debutaba como primer entrenador, el técnico vasco, Iñaki Tejada. El mismo, dispuso un dibujo táctico 4-3-3, rompiendo con el habitual 4-2-3-1 de su predecesor, Manolo Preciado.
En la primera mitad, el encuentro comenzó con muchas imprecisiones, fruto de los nervios locales. El conjunto asturiano poco a poco fue imponiendo su superioridad numérica en la media cancha, aunque sin revestir gran peligro en las acometidas hacia la meta de Andrés Fernández. La defensa dispuesta por Mendilibar se mantuvo firme e impidio que el tandem De Las Cuevas-Barral-Carmelo viera puerta. Pasados unos minutos, éste último sería el protagonista de la jugada que supondría el primer tanto del luminoso de El Molinón. A centro de Nacho Cases, Carmelo remató un balón a ras de suelo y cogiendo a contra pie al meta rojillo. Era la primera oportunidad de gol clara, y el Sporting no falló.
En la segunda mitad, ambos conjuntos saltaron al terreno de juego, con la novedad de Nino en el once del Osasuna. Damiá, que en la primera mitad sufrió un susto al recibir un pelotazo en la cara, fue el sacrificado. De este modo el Osasuna dispuso de mayores ocasiones y se volcó al ataque. Los laterales del Sporting tuvieron más trabajo y el Osasuna rondaba el área de Juan Pablo con mucho peligro. Lo intentaría Nino en dos ocasiones, poniendo en serios apuros a la zaga rojiblanca. El Sporting de Gijón gozaría de sus oportunidades a la contra, con un fuerte zurdazo de De Las Cuevas, que despejó acrobáticamente Andrés Fernández.
El Osasuna recibiría su premio al partido inteligente que venía disputando. Lekic, por mediación de un buen testarazo picado, lograba la igualada. Corría el minuto 79 y el Osasuna se conformaría con el empate, dando por bueno el punto cosechado en su visita a El Molinón. Por parte de los locales, el desgaste físico impidió que las jugadas de ataque no tuvieran la profundidad necesaria como para revestir peligro de gol.
Con todo ello, reparto de puntos en la batalla norteña de El Molinón. Para los locales sabe a muy poco, y para los visitantes, un buen punto fuera de casa.




