El Almería no cumplió con las espectativas en la temporada 2011/12

Resumen de la temporada del Almería en su regreso a Segunda y tras poner fin a la época más dorada del club. El club rojiblanco parece necesitar tiempo para reconducir el barco.

El Almería no cumplió con las espectativas en la temporada 2011/12
El Almería no cumplió con las espectativas en la temporada 2011/12

Temporada 2011-2012, el Almería regresaba a Segunda. Tras cuatro temporadas en el olimpo, los almerienses volvieron a la categoría de plata del fútbol español, al lugar donde más tiempo han pasado en su corta historia. La campaña no fue fácil al tratarse de un paso hacia atrás en la progesión de la entidad. Tampoco la directiva ayudó en pretemporada. Se produjeron errores que disgustaron aún más a una afición que se encontraba depresiva con la pérdida de la máxima categoría.
 

Mala gestión en pretemporada
 

A pesar que el Almería certificó el descenso de Primera con jornadas de antelación, se tardó en exceso en preparar la campaña en Segunda. Además todo se prolongó más de la cuenta tras el breve fichaje de Luis Zubeldía, entrenador argentino sin documentación en regla para dirigir a un club español. Fue el técnico del Almería durante muchos días, hasta que la RFEF avisó al club rojiblanco. Todo ese tiempo fue tirado a la basura.

 

Con la llegada de ese joven técnico, Alfonso García dió a entender que la filosofía del club en los últimos años no se iba a tocar a pesar de una mala temporada. Paradójicamente su mensaje cambió con el entrenador que se sacaron de la recámara, Lucas Alcaraz. De la noche a la mañana y en plena pretemporada se cambió radicalmente de ideas futbolísticas. La directiva dió muestras de inseguridad y muchos aficionados dudaron de su capacidad de reconducir el rumbo de la embarcación. También la hinchada más veterana tenía un mal recuerdo de cuando Alcaraz dirigió al extinguido Almería CF. No tuvieron piedad y se opusieron a su llegada desde un principio.

 

Precisamente no se puede decir que la planificación en pretemporada fuese buena. También el ejército que se preparó para combatir en la categoría de plata dejaba muchas dudas. Las bajas tras perder la guerra en Primera fueron importantes (Alves, Piatti, Crusat, Juanma Ortiz...), mientras que las altas llegaron a precio cero. De todas ellas, sólo una levantó el ánimo almeriense, la de Soriano. La directiva dió el ok a la entrada de este soldado a la escuadra almeriense un año después de dejarlo marchar de una forma irrisoria. La poca cantidad de fichajes fue escusada por la apuesta de la cantera. Se quiso hacer una plantilla corta, la que más de toda la categoría, para que los jóvenes del filial tuviesen oportunidades. Jamás antes el Almería utilizó tanto jugador del segundo equipo en el primero. Principalmente esto fue posible gracias a que el Almería B subió a Segunda B, donde se ha mantenido este año. Es importante para el club porque así el cambio de categoría no es tan grande entre ambos equipos.

 

Poco juego, pero buenos resultados
 

No había un panorama muy alentador. El futuro era muy incierto al inicio de campaña. Sin embargo se vieron brotes entre tantas cenizas. Al parecer el criticado Lucas Alcaraz entrenó bien. Así lo decían los resultados de los amistosos que se disputaron. La afición creció con respecto a la última vez que el club jugó en Segunda, mostrando una vez más su fidelidad al escudo rojiblanco. Y la directiva despejó muchas dudas que estaban en el aire, como la del objetivo real de este equipo para esta campaña. Siendo una afirmación arriesgada, Alfonso García fue el primero en hablar de ascenso a Primera. La idea era subir tras sólo un año en la categoría de plata.

 

Con el paso de las jornadas esos brotes verdes se fueron fortaleciendo. El Almería se colocó entre los más fuertes de la categoría. Aunque el fútbol prácticado no era el que más entusiasmaba en la grada, acostumbrada a otras ideas más modernas, el equipo se mostró muy sólido y difícil de batir. La primera derrota llegó al décimo partido oficial, contando Copa y Liga. Fue ante el Numancia en Los Pajaritos.

 

El Almería se mantuvo arriba durante gran parte de la temporada. También conforme avanzó la campaña el fútbol del equipo mejoró. De aburridísimos encuentros se pasó a protagonizar algunos realmente vibrantes. Ejemplos fueron el empate a tres ante el Barcelona B en el Mini Estadi, la goleada al Guadalajara por 4-0, la siempre alegre victoria ante el Real Murcia (4-2) o incluso la derrota por 4-3 en el espectacular partido en Balaídos.

 

Destitución de Alcaraz y fuera de los playoff
 

A pesar de todo, las críticas al juego del equipo siempre existieron y parte de la afición, y por lo que se vió también de la directiva, parecían esperar una mala racha para cargar contra Lucas Alcaraz. El Almería la tuvo, algo bastante normal a lo largo de una temporada, y le costó el puesto al entrenador. Cuatro empates seguidos producidos tras dos derrotas, es decir, la suma de 4 puntos de 16 fueron suficientes para que Alfonso García lo cediese del cargo. No importó ni siquiera que el Almería seguía manteniéndose en puestos de playoff de ascenso.

 

La noticia sorprendió a propios y ajenos. A los que Lucas Alcaraz convenció con trabajo, avecinaron ser perjudicial para los intereses del equipo. Tampoco se la esperaban los que siempre se opusieron a Lucas Alcaraz. Hay que señalar que jamás la afición se pronunció en el Mediterráneo de forma clara contra él, como sí lo había hecho en anteriores ocasiones para echar a Lillo, Hugo Sánchez u Oltra por ejemplo. La decisión fue lateral y de forma personal del presidente del Almería.

 

La actuación de Alfonso García, al puro estilo dictatorial, puesto que hizo lo que en su opinión veía conveniente, le costó caro a la entidad. La llegada del nuevo técnico, Esteban Vigo, no cortó la racha negativa, sino que la prolongó tres más, sumando un total de nueve jornadas sin ganar. Esto sacó al Almería de los playoff de ascenso.

 

La racha se cortó ganando al líder Deportivo, pero luego siguieron llegando malos resultados. El cambio de entrenador se hizo cuando la temporada estaba acabando. Fue un sinsentido más de la decisión de la directiva. Esteban Vigo lógicamente necesitaba tiempo para imponer sus ideas y cuando lo consiguió ya fue demasiado tarde. Terminó la temporada ganando los últimos cuatro encuentros, pero no fueron suficientes para lograr el objetivo. El ascenso no se produjo ni de forma directa, ni, quizás por la ambición de algunos, por medio de los playoff de ascenso.

 

Ulloa destacó individualmente
 

Han sido 46 partidos oficiales esta temporada, 42 en Liga y 4 en Copa. En esta última los almerienses pasaron las dos primeras rondas, pero cayeron cuando se les puso un Primera por medio, el Osasuna, y a doble partido. En Liga han acabado séptimos con 70 puntos, a uno del sexto clasificado, el Córdoba, quien pactó el empate en la última jornada con el Celta para entrar en playoff y dejar así fuera de las eliminatorias al Almería.

 

Fueron demasiados partidos para una plantilla tan corta. Los jugadores se fueron cargando de minutos y algunos de ellos, bien por las sanciones o por las lesiones, quedaron sin sustitutos. Incluso hubo puestos en muchas ocasiones sin un jugador propio de esa demarcación, obligando al entrenador a contar con gente del filial. Así fue durante toda la temporada, pero sobre todo al final.

 

Aunque a nivel colectivo no hubo éxitos, sí hubo alguien que a nivel individual ha destacado en el equipo y de forma indirecta deja el nombre del Almería bien alto. Ese es Leo Ulloa, el máximo goleador de la categoría. El delantero sumó 28 goles y quedará para siempre como el más anotador de la temporada 2011-2012 en Segunda División. Nadie en el conjuntos almeriense consiguió antes llegar a esa cifra en una temporada. Además se ha convertido en el máximo goleador del equipo en Copa del Rey. Ha sumado en dos temporadas 7 goles en este torneo.

 

El club no cumplió con su afición
 

Finalmente ha sido una temporada discreta para las metas fijadas, desgraciada debido a la muerte de un aficionado en la grada en pleno partido en el Mediterráneo (algo que será difícil de olvidar en la hinchada rojiblanca)  y mala en cuanto a masa social. Esto último está siendo así porque la relacion entre la afición y la directiva pasa por mal momento. En temporadas anteriores si algo iba mal no había duda en cargar contra la plantilla, sobre todo en el cuerpo técnico. La directiva y afición siempre fueron una piña en el club del sureste español. Tras el descenso de Primera todo cambió. Desde el club no tuvieron reparo de acusar a su propia afición de males propios, y además la engañó con promesas que nunca se cumplieron. Ahora la afición tiene donde acusar a la directiva porque ha habido muchos errores en muy poco tiempo.

 

Eso sí, durante la temporada hubo una recompensa al esfuerzo de los almeirenses con su club. Tuvo que llegar desde fuera. La LFP le otorgó el premio "Jugador Nº12" a la hinchada almeriense. Fue un pequeño dulce entre tanto amargor. Insuficiente para la moral de los almerienses, que lo único que necesitan es respeto por su directiva y recuperar la ilusión. Para ello es necesario que los mandatarios la recuperen, algo que se ve difícil tras tantos años con el mismo consejo administrativo. El tiempo desgasta y esto es algo imposible de cambiar.