¿Abuelo, dónde está el jarabe?

¿Abuelo, dónde está el jarabe?
Hay preocupación en las filas rojiblancas.

Como diríamos en Almería, el equipo está malillo. Numéricamente, la temporada de la Unión Deportiva Almería está siendo magnífica, pero hay poca duda de que la sensación no es para nada de sobresaliente. El conjunto presidido por Alfonso García no había bajado hasta ahora en toda la temporada de la cuarta posición. La situación después de la victoria en Alicante frente al Hércules por 0-2 era espectacular, era imposible que se nos quitara la sonrisa tonta de la boca, pero a partir de ese viaje todo ha cambiado, a día de hoy estamos todos muy preocupados, vamos quintos y jugando regular. O mal.

Jarabe optimista

Para arreglar este resfriado vamos a tirar de buenas cosas. E intentemos hacerlo todos juntos. El Almería ha ido durante veinte jornadas caminando por el segundo escalón de la tabla, lo cual es de admirar muchísimo porque lo que está haciendo el Elche es histórico y todo eso que estamos un poco cansados de escuchar. Están en Primera desde hace bastantes semanas, por mucho que nos colapsemos de tópicos, de que esto es muy largo, etc.

La primera y fundamental cosa que tiene el Almería es su potencial. Hay que creer en él. Este argumento es poco debatible, tenemos una de las mejores plantillas de la categoría, no hace falta enumerar a los futbolistas. Ahora, sí es cierto que para las ocho jornadas restantes, esa calidad debe salir del estancamiento a la voz de ya.

Experiencia y recambios. Hemos tenido mucha mala suerte con la lesión de Jonathan Zongo, que se encontraba en un momento dulce y nos estaba aportando cosas sorprendentes, para haber salido del filial. Tenemos una mezcla de experiencia y buenos futbolistas jóvenes, lo cual es completamente necesario para ascender a cualquier categoría, y además disponemos de jugadores que pueden emplearse a fondo desde el banquillo y se pueden repartir los minutos más proporcionadamente y buscar cosas alternativas.

Yo creo que el objetivo es ascender, sea como sea, ganando como sea y donde sea. Es decir, debemos ser realistas y saber lo que tiene el Villarreal en sus filas y lo que es en sí el conjunto amarillo, para mí, primer y claro aspirante a quedar segundo. Dicho esto, nosotros no nos vamos a rendir, yo veo perfectamente al Almería quedándose segundo al final de liga, pero también lo veo quedándose fuera del playoff. Así que, a unas "malas" (entre muchas comillas), firmo el playoff a oscuras, a ciegas, con la izquierda, por la espalda y en un bar por la noche.

Otro argumento, aunque sea menos sólido, es que tenemos al pichichi. Siempre se dice que sube seguro el equipo menos goleado antes que el más goleador, pero tener al máximo realizador es una garantía que a mí al menos me da ánimo para pensar en positivo.

Espero y deseo que todos los estamentos de la U. D. Almería, incluyendo prensa y afición, por supuesto, se unan e impregnen (si no están ya) del espíritu vivido el sábado pasado en la sede de la Peña Francisco Balbín - Los Monsis en esa simbiosis majestuosa. Prohibido rendirse.

Jarabe pesimista

También hay un prisma negativo. Obviamente, todo parte del juego preocupante del equipo. Desde las goleadas a Sabadell y Ponferradina, el nivel está más cercano al suelo que al techo y la cosa sigue sin pintar demasiado bien. Y va acercándose el final...

Hay una cosa que me parece extremadamente grave y es que el entrenador hizo contra el Mirandés solamente dos cambios, en uno de los peores partidos del Almería en años. Esos dos cambios me indican una falta de no sé qué exactamente, es una mezcla de miedo, nerviosismo, preocupación, cabreo y hartura. ¡¿Estamos haciendo un partido horroso y te dejas un cambio por hacer?! Malo... muy malo.

Javi Gracia también tendrá algo que ver en la salida de Ulloa y Casquero, Rafita sigue jugando (peor que Gunino), lo de Pellerano no fue la primera vez, Trujillo está desaparecido, Abel no dispone de minutos y Rubén Suárez y Carlos Calvo mientras... Bueno, pues eso.

Los altibajos en la calidad del juego son lo común, lógico y normal en cualquier deporte a lo largo de una temporada, pero si quieres ascender, no se puede pecar de falta de agresividad. A estas alturas da igual jugar bonito, pero hay que ser agresivos y dar miedo desde el primer minuto y eso la UDA lo perdió en el camino de Alicante a Almería.

Sí, hay miedo a que vuelva a pasar lo del año pasado, pero tenemos herramientas desde todos los flancos para que eso no vuelva a ocurrir. Quedan ocho partidos y sí, los números son buenísimos, pero las sensaciones y el juego deben mejorar exponencial e indispensablemente para llegar a la batalla final en buena posición.