Aprovechemos el otoño

Aprovechemos el otoño

El Valencia vive unos días de tensión y de dudas. La victoria ante el Real Zaragoza se convierte en una necesidad para recuperar la autoestima y frenar las críticas hacia el equipo.

El conjunto valencianista roza el descenso. Lo ve tan cerca que casi lo puede acariciar. Pero, a la vez, resulta ser un mal sueño. Navega por la Liga como ese barco que tiende a la deriva, que lleva por bandera el descontrol y la incertidumbre. Con cinco puntos de quince posibles, vive una situación tan extraña como atípica. Cuando la realidad institucional es cuanto menos preocupante, la situación deportiva tampoco invita al sosiego.  

Resulta un enigma entender a qué juega exactamente el equipo y más cuando te pones a examinar la plantilla y no observas ninguna anomalía que te haga pensar que no exista nivel. Tampoco es coherente negar que falte experiencia o talento. Pero sí se echa en falta actitud, cierta perseverancia y convicción. Y me refiero a ese tesón y a esa voluntad para luchar cada balón, para correr aunque sepas que igual no llegas antes de que salga la pelota y para agilizar el juego con la suficiente confianza de aquel que sabe de sus virtudes y conoce la de sus compañeros. La derrota siempre te exige mejorar, a no acomodarte en ese contexto que te lleva por el mal camino. Más allá de los errores defensivos, falta frescura en las ideas. Porque como dice el refrán: “quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Cuando en el fútbol escasea la creatividad, es muy difícil sorprender al rival. Si el contrario te nota adormilado, es más sencillo agrandar tus heridas y desnudar tus carencias. En el momento que pierdes el sitio en el césped, necesitas recuperarlo cuanto antes. Las bajas, la nueva filosofía de Mauricio Pellegrino… No es momento de buscar culpables, pero sí es necesario hacer autocrítica y empezar a remas todos juntos. Porque como vaticinaba Lucio Anneo Séneca (4 a. C. – 65): “Súfrase, y no se reprenda lo que excusar no se puede”.  Así será más sencillo ganar tranquilidad y lograr puntos. Es ineludible enterrar esas opiniones y esos pensamientos malévolos, principalmente porque el vestuario no puede acurrucarse en esta decepción que nadie duda de su faceta pasajera. Hablar de crisis quizás sea una idea cuanto menos atrevida. Por ello, se prefiere pensar que se trata de una etapa sórdida y escasa de bonanza. El triunfo borra los maléficos recuerdos y por eso, ante el Real Zaragoza, el Valencia necesita recuperar la identidad de equipo ganador. Un antes y un después, el comienzo de una escalada que lleve a la cima de la clasificación y a pugnar por la Liga de Campeones.

Ya decía el presidente Manuel Llorente que “pronto se disiparían las nubes”. Pero con la lluvia y el frío ganando terreno a los días cálidos, quisiera terminar recordando una estrofa del poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti (1920-2009) en su poema Otoño:

                                              …aprovechemos el otoño

                                          antes de que el futuro se congele

                                           y no haya sitio para la belleza             

                                     porque el futuro se nos vuelve escarcha.