#ValencianistaHistòric (VI): Pep Claramunt

Sexta entrega del serial de históricos jugadores del Valencia CF. Nacido en Puçol y valencianista de corazón, es uno de los emblemas de la historia ché. Centrocampista polivalente que unía la calidad y la garra en un único jugador, lo que hacía de él uno de los mejores jugadores nacionales en su puesto. Fue el primer capitán valenciano de la selección española. Defendió el escudo del Valencia CF durante 12 temporadas. El centro del campo se le quedaba pequeño. Un símbolo valencianista, Pep Claramunt.

#ValencianistaHistòric (VI): Pep Claramunt
#ValencianistaHistòric (VI): Pep Claramunt

Nuevo capitulo del serial #ValencianistaHistòric. Tras Vicente, “Piojo” López, Manuel Fernandes, Juan Sánchez y Gaizka Mendieta, nuestro protagonista en esta edición es Pep Claramunt, jugador que vistió durante 12 temporadas la camiseta valencianista y que con su templanza en el centro del campo ayudó al Valencia a ganar una Liga española y una Copa. El de Puçol disputó con el Valencia CF un total de 433 partidos en los que anotó 90 goles.

José Claramunt Torres, nacido en Puçol (Valencia) el 16 de julio de 1946, desarrolló su carrera profesional en el Valencia CF, donde consiguió 1 Liga española y 1 Copa -disputó un total de cuatro finales-. Sumó 23 internacionalidades y pasó a la historia ya que se convirtió en el primer valenciano que fue capitán de la selección absoluta española.

Se le recuerda por portar el número 6 en la espalda, pero a lo largo de su carrera también llevó el 7, el 8, el 10 y el 11 dando muestras de su gran polivalencia. En el terreno de juego, jugó tanto de centrocampista puro, como ofensivo, como defensivo, también actuó por banda derecha, banda izquierda e, incluso, en una ocasión jugó de ‘falso’ delantero con la selección. Era inconmensurable en cualquier puesto del medio campo. No destacaba por su juego aéreo ya que su envergadura -1,74 metros- no le permitía ser un especialista en ese aspecto, pero tácticamente era sublime. Los que pudieron disfrutar de su fútbol, cuentan que perfectamente podría adaptarse al actual ritmo de juego porque era un jugador diferente e impropio de su época.

Sus primeros pasos

Cuando estaba en el juvenil de la UD Puçol le descubre Rino y se lo lleva al Valencia. En su primer año fue cedido en el Atlético Saguntino y también jugó en el Burriana. En una entrevista realizada en ‘El País’ en mayo de 2012 comentó: “Cuando acabé juveniles, tenían pensado cederme a un equipo de Tercera. Ese año había muerto mi padre, mi hermano mayor estaba en la mili, y la plaza más cercana, porque tenía que seguir trabajando en el campo, era el Atlético Saguntino. Después pasé al Burriana. Volví al CD Mestalla, en Segunda A. En esa época de mi vida, también iba a la huerta a cavar, a rascar en los naranjos o a avivar arroz. Así hasta los 19 años”. En su regreso al conjunto valencianista cuajó una excelente temporada con el CD Mestalla en Segunda División. Siempre contó con la confianza de los técnicos de la casa. Mundo, entrenador del Valencia CF por aquel entonces, no le pierde de vista y, en el verano de 1965, lo convoca con el primer equipo a una gira por Sudamérica para inaugurar el Estadio Azteca. En el verano de 1966 volvió a ser convocado, esta vez a Caracas, y disputó con éxito la Pequeña Copa del Mundo de Clubes. El 11 de septiembre de 1966, con el 7 a la espalda y con 20 años de edad, debuta en Primera División en Riazor. ”Se cumplió mi sueño. Sentí una alegría especial ese día”, declaró emocionado unos años más tarde.

Irrumpió como un tornado

Como hemos dicho, Pep Claramunt aterrizó en el primer equipo con veinte años. Debutó en partido oficial en un encuentro de Liga contra el Deportivo, en A Coruña (0-1) el 11 de septiembre de 1966 y esa misma temporada ganó la Copa del Generalísimo. Fue titular en los 9 encuentros de Copa que disputó el Valencia y fue pieza clave, junto a Paquito, en la Final frente al Athletic que ganó el conjunto valencianista por 2-1 con goles de Jara y Paquito. En esta primera temporada disputó un total de 45 partidos (todos como titular) y aportó 9 goles. El primer gol de Pep Claramunt con el Valencia fue el 21 de septiembre de 1966 en el campo del FC Nuremberg en la ronda previa de la Copa de Ferias. Anotó el 1-1 en un encuentro que ganó el conjunto valenciano 1-2 gracias al gol de Waldo Machado. En Liga marcó su primer tanto en noviembre de ese mismo año en la goleada 3-0 al Sevilla, en Mestalla. Claramunt era habitual en zonas ofensivas ya que jugaba de extremo derecho, izquierdo, de media punta,… hasta que ocurrió algo extraordinario: el fichaje de Di Stéfano como técnico valencianista.

Alfredo Di Stéfano marcó su plenitud

Aunque sólo tenía 24 años, la llegada de Alfredo Di Stéfano fue relevante ya que marcó su plenitud. El mítico entrenador retrasó la posición de Claramunt y le convirtió en un medio centro a la antigua, aliado a un Paquito que había perdido fuelle pero que todavía poseía fútbol en sus botas. El de Puçol elogia a Di Stéfano: “me puso en el medio del campo, como pivote, como la persona de más responsabilidad dentro del equipo, y comienzo a consolidarme. Aquí formé pareja con Paquito cuando se fue Roberto Gil, que era más defensivo. Paquito tenía una calidad enorme y podía ir de portería a portería por su zancada. Jugábamos con dos delanteros rápidos, Valdez y Sergio, y muchos centrocampistas. Al contragolpe. Yo tenía mucha libertad y me incorporaba mucho al ataque. Era muy difícil hacernos un gol y nosotros con poco lo hacíamos gracias a un Valdez en vena. Dos años en que fuimos campeones de Liga y subcampeones de Copa, y segundos en la Liga y otra vez subcampeones de Copa”. Exacto, Pep Claramunt disputó cuatro finales de Copa del Generalísimo (en concreto, la citada de 1967 y otras tres que perdió en 1970, 1971 y 1972). Su temporada más completa fue la de 1970/71 en la que estuvo 4473 minutos en el terreno de juego en un total de 50 partidos -todos como titular- y pudo conseguir el título de Liga española -además, del ya comentado subcampeonato copero-. Aportó 13 goles y fue el alma del equipo valencianista. Aportó todo lo que pudo. En una entrevista posterior, comentó que Di Stéfano tenía una confianza extrema en él: “El argentino era un ganador nato, el espíritu del equipo era el suyo. ‘Haz lo que te dé la gana, juega a tu aire. Todo eso, el centro del campo, es para ti’, me decía Alfredo. El equipo no se relajaba nunca, siempre estábamos en tensión. Trabajaba mucho en la cantera y eso siempre es positivo”.

Absoluto ídolo valencianista

El de Puçol fue la columna vertebral del centro del campo del Valencia durante mucho tiempo. Claramunt encarnó durante muchos años las esperanzas e ilusiones del seguidor valencianista. Seguidores sentados en su asiento de Mestalla o en la general de pie, seguidores que leían semana tras semana los periódicos buscando la sección de ‘Deportes’ y deseando que el Valencia hubiera ganado. Los seguidores que podían ver los partidos en directo y que han podido explicar a los más jóvenes quién era Claramunt, cuentan que el de Puçol estaba en todas partes: bajaba, subía, caía a bandas, desbordaba, centraba, asistía, chutaba, marcaba. En el césped, era el amo y señor de los partidos. Dominaba todas las facetas del fútbol: el corte, el control, la distribución de juego con toque corto o pase largo, la internada en vertical, la secuencia del partido, la colocación táctica… y el gol. No es especialista en nada pero sabe de todo. Con un regate en corto se quita de en medio a sus rivales, levanta la cabeza, mira, y si no encuentra alternativas, intenta resolver por sí mismo. Si la jugada no sale bien, retrocede, se sitúa y vuelve a empezar. En pocas palabras: sabe jugar al fútbol. Como los grandes genios y grandes maestros de la historia futbolística. Durante toda su carrera, sus rivales le elogian tanto o más que sus propios compañeros. Claramunt marcó goles importantes, como el que metió al Hadjuk en octavos de final de la Copa de Europa empalmando sobre la marcha una falta retrasada por Antón. En 1968 metió un 'hat-trick' al Pontevedra. Pero su tanto más bonito tuvo lugar contra el Betis, en Septiembre de 1971, adentrándose en vertical, elevando el balón de espuela y empalmando un globo desde fuera del área que entró pegado a la escuadra. Durante mucho tiempo fue el lanzador de penaltis del equipo, los ejecutaba con sencillez, mediante un disparo potente y ladeado donde no podía llegar el portero. Años más tarde, en una entrevista concedida a un periódico nacional, el propio Pep destacó su faceta goleadora: “Anoté un total de 90 goles, una cifra importante para un mediocampista. En el año 75, jugando de medio, fui máximo goleador con 14 empatado con Keita. Yo podía atacar, defender y el uno contra uno lo hacía bien. Tenía habilidad en las dos piernas. Podía jugar en cualquier puesto de medio de campo hacia arriba”. Cuando un jugador ‘de la tierra’ es capaz de dirigir el juego de un equipo de primer nivel y representar al fútbol nacional ante toda Europa mostrando virtudes de deportista excepcional, sin necesidad de empujones para colarse en la foto o campañas de imagen, es evidente que la influencia que alcanza le eleva a mito. Destacar que jugó varias temporadas junto a su hermano Enrique (conocido como Claramunt II), el cual jugaba unos metros más adelante y también hizo disfrutar al aficionado che con sus goles y con sus acciones ofensivas. Nada menos que doce temporadas (desde 1966 a 1978) estuvo Pep Claramunt en la disciplina del club valencianista. A pesar de algunos momentos de crisis, nunca perdió su tono individual que le daba esa gran calidad como futbolista. Pep Claramunt fue, tras Puchades, el segundo valenciano en alcanzar la categoría de mito en el equipo de su tierra.

Rechazó las ofertas del Real Madrid

El Real Madrid intenta ficharle dos veces. En la primera, durante una concentración de la selección, sus compañeros madridistas Pirri, Amancio, Zoco y Grosso, siguiendo instrucciones de Santiago Bernabéu, pretenden convencerle sin lograrlo. La segunda ofensiva la realiza Juan Cruz Sol, cuando éste es jugador del Real Madrid, por encargo del técnico Miljanic. De nuevo, el jugador dice no. El Madrid le tienta pero él dice no a abandonar Puçol y su gente.

Primer valenciano capitán de la Selección Española

Fue internacional con la selección nacional de fútbol de España en 23 ocasiones. Llegó a la selección el 28 de febrero de 1968 -apenas un año después de debutar en la máxima categoría-, en un partido contra Suecia. Antes de los 22 era habitual en la selección nacional. La precocidad con la que debutó en el Valencia CF fue trasladada al conjunto nacional. Con Di Stéfano en el Valencia exprimiendo al máximo a Claramunt, hizo que el de Puçol se convirtiera en un jugador indiscutible para la selección, y acabó siendo el capitán. Consiguió ser el primer valenciano capitán de la selección española. Aunque contra Dinamarca protagonizase una de las expulsiones más tontas de la historia, al salir tres veces seguidas de la barrera; hizo partidos asombrosos entre los cuales destacar uno en Cagliari (Italia 1 - España 2), donde realizó un brutal pase picado a Pirri que fue más de medio gol. En referencia a su paso por la selección, Claramunt destaca: “He sido internacional hasta de delantero centro, de ‘falso 9’ en Suecia. Debuté de interior, por Fidel Uriarte, con Balmañá de seleccionador, en 1968. Jugué hasta de extremo izquierda contra Inglaterra cuando se lesionó Paco Gento. No me importaba el puesto, me importaba jugar”. Marcó un total de 4 goles con su selección. No disputó ninguna fase final de un Mundial ya que la selección española no se clasificó. No obstante si disputó las fases previas del Mundial de México 1970 y del Mundial de Alemania 1974. Forma pareja en el centro del campo durante muchos partidos con Ángel María Villar, que luego será presidente de la Federación Española de Fútbol. En el equipo español también es la brújula, el conductor y el referente.

Su retirada

Cuando un futbolista juega tantos partidos y toca tantas veces el balón, la afición acaba por creer que tiene más años de los que realmente indica su ficha. Fue el caso de Claramunt. Con tan solo 31 años pero muy tocado físicamente, porque apenas había tenido ocasiones de reposar, acabó su carrera. En el curso del 77, pródigo en fichajes millonarios, acababa de cumplir los 30 pero se le consideraba amortizado. El aficionado valencianista ya había disfrutado de él como el que más y, desde Puchades, nadie había sentido tanto el escudo del Valencia como lo hizo Claramunt. Esa citada temporada, tuvo problemas de entendimiento con el presidente Ramos Costa, y su negativa a volver a salir al campo en un partido copero contra el Tenerife, tras recibir siete puntos en la rodilla, puso fin a sus días en la entidad de manera más bien injusta. Sus últimos partidos fueron en agosto del 77 en dos amistosos de pretemporada frente al Vinarós CF, también disputó dos partidos de Liga -uno en Mestalla frente al Cádiz CF y otro en El Molinón frente al Sporting de Gijón- y finalizó su carrera como valencianista en el polémico partido de octavos de final de Copa del Rey frente al CD Tenerife. En este citado encuentro, Claramunt marcó su último gol. Cuentan las crónicas que el gol llegó de la siguiente forma: “El primer gol del Valencia se produjo a los 7 minutos, al sacar Kempes una falta y empalmar Claramunt a la red el rechace de la defensa”. Ese día, el Valencia ganó 3-0 (marcó Kempes el tercero), pero lo más significativo fue el adiós de Claramunt. En el minuto 46, el de Puçol tuvo que ser sustituido por Juan Carlos debido a una lesión que había sufrido en su rodilla como consecuencia de una entrada violenta de un contrario, que le suposo recibir siete puntos de sutura. El entrenador pidió a Claramunt que continuara jugando pero el excelente futbolista se negó porque le resultaba imposible aguantar el dolor. Este pequeño detalle propició que fuera apartado del equipo y que no volviera a vestir la camiseta valencianista ni un minuto más. En cuanto a esto, Claramunt quiere dejarlo claro: “Me retiré porque tuve una lesión de la rodilla derecha. Me la operaron. Ya tenía 31 años, acababa contrato y querían darme la baja. Al final me recuperé bastante bien y estaba en disposición de jugar. Y lo que más me dolió es que me lo prohibieran. El presidente era Ramos Costa y el entrenador Marcel Domingo. Me comentaron que no contaban conmigo y me dijeron que debía tener un homenaje, pero no me dejaron jugar nunca más. El homenaje me llegó 20 años después, con Paco Roig como presidente”. Rara e injusta salida del club de un jugador que lo dio todo por el Valencia CF

Etapa como director de la escuela del Valencia CF

Tras muchos años apartado del Valencia, trabajando en la escuela de la UD Puçol y ejerciendo como comentarista deportivo, es en 2003 cuando todo da un cambio radical. Es entonces cuando, tras años de ceguera, el Valencia CF lo incorpora a su organigrama técnico. En su época como director de la escuela del Valencia CF, muchos nombres pasaron por sus manos. En la citada entrevista concedida a ‘El País’ quiso dejar claro muchas cosas. “Yo fiché a Isco. Lo traje al torneo de Tendillo en Montcada y lo fichamos para el Valencia, con 14 años, porque tenía una calidad fuera de lo normal y ya era imprevisible. Muchos desconfiaban por el físico, por su tendencia a engordar, pero tiene una gran inteligencia. El Valencia miró más la parte económica que la deportiva y lo dejó marchar”. “Di la primera oportunidad como entrenador a Mauricio Pellegrino. Él estaba en la escuela de L’Eliana y yo estaba en un trabajo individualizado para los chicos de la escuela del Valencia. Se ofreció a ayudarme. Más tarde hubo una baja en el cadete B y se lo ofrecí. Era un proyecto experimental en que le di completa libertad para ensayar sistemas y formas de juego”. También destacó su paso por la secretaría técnica del primer equipo: “Antes de ser director de la escuela, estuve dos años de técnico en el primer equipo y propuse los fichajes de Cristiano Ronaldo, Drogba, Malouda, Gourcuff, Cissé, Mascherano, Evra… todos los fines de semana me iba a Francia a ver partidos. No los quisieron. Y en la escuela traje a Isco -como ya he dicho- y a Jordi Alba. A Pablo Hernández querían darle la baja, pero lo cedí al Onda y le hice un contrato por dos años. Y a Guaita, lo mismo. Me opuse a que se fuera, porque sabía que iba a ser un portero de futuro. A Albiol tampoco lo querían renovar y presioné para que lo renovaran”. Claramunt, antes de volver al Valencia y antes de la llegada de Fernando Roig a Vila-real, estuvo dos años en el equipo ‘groguet’ y también comenta alguna anécdota de esa época: “Cuando estuve en el Villarreal [en 1996], fui a hablar con Paco Roig para que el Valencia nos cediera a Albelda, Palop y Angulo”. Elogia el buen hacer del Barça en temas de cantera: “El Barça va a las escuelas y se lleva a los jugadores arriesgando un dinero: se llevaron a Nolito y a Rochina del Valencia por un dinero. Thiago Alcántara también estuvo probando, pero pedía unas condiciones que el Valencia no estaba dispuesto a pagarle y el Barça sí. Todos los jóvenes quieren ir al Barça porque saben que tendrán oportunidades”.

Mito en su pueblo natal, Puçol

Pep Claramunt es el estandarte de Puçol. Conocido y elogiado por todos es un mito y un ídolo para los más jóvenes que intentan disfrutar del fútbol en las categorías inferiores de la UD Puçol, y también lo es para todos los aficionados que presencian los partidos del primer equipo puçolenc que está peleando por ascender a Tercera División. El Estadio donde juega como local la Unión Deportiva Puçol se denomina Estadio José Claramunt, en nombre del absoluto mito local. Fue inaugurado el 5 de septiembre de 2001 con un partido entre el Valencia CF y la UD Puçol. Desde entonces se ha convertido en la sede del club local y de los más de cuatrocientos alumnos que forman parte de su escuela. Además, en la plaza peatonal cercana al Estadio, podemos observar que hay una estatua homenaje al histórico jugador del Valencia CF y la Selección Española, José Claramunt, hijo predilecto de Puçol.

Grandísimo futbolista y leyenda del Valencia CF. Un jugador que ha estado en boca de todos los valencianistas y lo estará hasta la eternidad.

 

[Nota: la entrevista que cito constantemente a lo largo del reportaje fue publicada en 'El País' el 16 de mayo de 2012, firmada por Cayetano Ros]