Victoria clave del Villarreal ante el Sporting
El Submarino se impone por tres a cero ante un rival directo por la salvación como el Sporting. Los de Molina mostraron una gran mejoría respecto al último partido y ganan algo más que tres puntos, confianza. Marco Ruben, Borja Valero y Bruno Soriano brindan a la parroquia amarilla tres goles para seguir creyendo en el equipo
La situación del club ha cambiado. Si en la pretemporada alguien hubiese dicho que el encuentro ante el Sporting de Gijón resultaría trascendental para el devenir del equipo, le hubiesen echado a los leones, pero después de la primera vuelta la realidad del Villarreal es otra, una bien distinta. La afición amarilla ya ha tomado consciencia de ello y por eso, las gradas del Madrigal presentaban una muy buena entrada, sabiendo que el equipo necesita su apoyo.
El equipo se encuentra en situación de descenso y por tanto, el equipo de Preciado es un rival directo por la salvación. Con esta mentalidad saltaron al terreno de juego los hombres de Molina, sabedores de la trascendencia de estos tres puntos, más viendo el calendario que se les avecina.
José Molina dispuso el once habitual, con Marcos Senna en la medular para aplacar los nervios y dar sentido al juego del Submarino. Junto al hispano-brasileño Bruno Soriano para dar contención a la medular y Borja Valero y Cani como hombres libres para elaborar el juego de los de la Plana.
Salvo lesiones o mejoría evidente de determinados jugadores, este va a ser el once del Villarreal para lo que resta de temporada. Molina tampoco tiene más.
Salió el Villarreal a por el partido, con ganas, ímpetu y con la presión sobre los hombros. El técnico saco la escuadra y el cartabón para diseñar un 4-4-2 de manual. Las líneas se observaban rectas como una vela, medidas, y con la distancia entre ambas también trazada milimétricamente. Solo se descomponía el orden cuando Borja Valero o Cani intercambiaban posiciones o se movían de forma anárquica buscando algo más.
En el 19 tuvo la primera Musacchio al servicio de un saque de esquina. Tras una serie de rechaces el balón le llego al zaguero argentino que no acertó a rematar desde el área pequeña.
Era un aviso fruto del esfuerzo más que del acierto, y es que el Villarreal anduvo lento durante los primeros 45 minutos. Los hombres de Molina estaban demasiado estáticos, sin movimientos de ruptura y apoyo. El esférico no corría y el juego se hacía seguro, pero espeso, denso, sin brillantez.
Se pudo adelantar el Submarino en el 32 con dos buenos disparos de Cani. La mejor del primer periodo fue para Borja Valero en el 36, cuando el madrileño le roba la cartera a Gregory a la llegada de un centro desde la derecha. Por suerte para los de Preciado, Botía cortaba de forma magistral.
Se esfumaba el primer acto y el Villarreal estaba mejor que el Sporting, pero necesitaba más ritmo y profundidad si quería llevarse los tres vitales puntos.
Debió ver los errores Molina pues tras el descanso el Villarreal salió con una marcha más. Con un juego más directo, veloz, con menos conducciones y buscando el espacio a la espalda de los centrales visitantes.
Es aquí donde se mueve a la perfección Marco Rubén, bregando junto con Joselu por hacerse un hueco cerca del área. En el 56 encadenó tres pases el Villarreal, el último hacia el área rival para que el nueve argentino la peleara. Apareció Marco Rubén para salvarla y perfilarse hacia el interior de la zona de castigo para disparar. A trancas y barrancas llegó a la intersección próxima al penalti y tras un buen recorte se acomodó el cuerpo para disparar lejos del alcance de Juan Pablo.
Sin duda un tanto liberador, que espoleó a los de Molina a terminar de licuar la densidad de la primera mitad. Borja Valero otra vez, y ya van incontables, sacó a relucir su clase y en el 58 controló en la frontal, alzó la cabeza y decidió que su disparo tenía que acabar en gol. Dos a cero y el Madrigal no hizo la ola, pero si se vivió un suspiro de tranquilidad que bien valía un aplauso.
A partir del segundo tanto, le bastó al Villarreal volver a ralentizar el juego otra vez. El Sporting apenas mordía en la presión y el Submarino con chispazos de brillantez se acercaba a la meta de Juan Pablo.
Así pues, la inercia del partido hizo que llegara el tercero del Villarreal. Bruno Soriano con un magnifico disparo desde la luna del área daba a la afición las gracias por el apoyo.
Otro paso más para el Villarreal, que sin duda fue de menos a más, puliendo y puliendo su juego, volviendo a lo que sabe hacer, que es elaborar el juego a partir de balón y cubriendo la defensa desde el pase en corto y la seguridad en la posesión.
El Madrigal debe ser un fortín si se quiere llegar al final de temporada sin apuros. La capacidad de Molina y sus jugadores de ir mejorando esta base hoy demostrada será clave para ello. Una pieza fundamental para ello será Marco Rubén. Como mínimo hoy nadie encontró a faltar a Nilmar.




