El racismo en el fútbol irlandés

Los jugadores irlandeses solían recibir gritos racistas en Inglaterra. Hoy aún pueden ser víctimas de ello en Escocia. Sin embargo, en Irlanda, la cuestión de la lucha contra el racismo en el fútbol es un trabajo en progreso.

El racismo en el fútbol irlandés
El entrenador del Bohemians sufrió abusos racistas por ser irlandés. Ahora, algunos aficionados del futbol irlandés, y algunos jugadores, son culpables de abusos racistas entre ellos.

Con reportaje adicional de Martin Kelleher.

Durante los dos últimos días, entrevisté en Dublín a dos hombres que aman a este bonito deporte. Ambos formaban parte de la National Media Encounter for the Media Against Racism in Sport (MARS). Un proyecto que tiene fondos de la Unión Europea y el Consejo Europeo. Entrevisté a uno de los participantes en el encuentro, y también a uno de los principales ponentes de la conferencia. Yo estaba ahí como representante del Consejo Ejecutivo Irlandés de la National Union of Journalists (NUJ).

Por otra parte, este artículo es un trabajo de un encuentro que tuve con mi colega Martin Kelleher en la radio de Athlone.

Hailuu Netsiyanwa tiene ahora 24 años, solo tenía 14 cuando sus padres marcharon de Zimbabwe para vivir en Irlanda. Él considera ahora a esta tierra como su casa. Sus inicios en el fútbol amateur de Leinster fueron prometedores, pero finalmente tuvo que dejar el deporte por culpa del perjurio racista al que era sometido.

“Vine aquí en 2002, el año de la Copa del Mundo, mis padres llegaron a Inchicore, en Dublín. No estaba al caso, ni siquiera sabía lo que era el racismo. Palabras como “negro” formaban parte de la gente negra que aparecía en TV, el típico americano que aparece en una serie o al rap. No había muchos negros en Inchicore por aquella época. Estaba orgulloso de jugar a fútbol. Era bastante bueno además, y eso siempre ayudaba a integrarse, te daba categoría. Hice amigos, me integré en la comunidad. Si hacia una buena entrada durante el partido después habría gente que me felicitaría después. Uno siente como si ya perteneciera al grupo, y esa es una buena sensación.

A continuación, me contó la otra cara de su experiencia:

“Jugué en algunos equipos de colegio y después en la Super League. Por aquel entonces, ya me había acostumbrado a ello (a la discriminación). La gente no te pasaba el balón en los entrenamientos, sucedían cosas estúpidas de este tipo”.

“Para mi el fútbol era una simple herramienta. Si alguien era un imbécil racista conmigo, yo lo driblaba con el balón en vez de responderle su mierda. Tuve un amigo en mi equipo que era nigeriano, tenía temperamento y no pudo aguantar este tipo de insultos, no tuvo la misma reacción que yo en un principio”.

Finalmente, Hailuu me contó como fue víctima de un ataque racista en Blanchardstown.

Algunos chicos me levantaron del suelo y me pegaron. ¡El asunto es que cuatro de ellos eran de mi propio equipo! Después de esto decidí dejarlo.

No ha jugado a fútbol desde entonces, y ahora es un activista en busca de los derechos de su comunidad con un gran interés en la radio. Durante la cena en el hotel llevó con orgullo una camiseta en honor a los Lisbon Lions del Celtic del 67. Hailuu comentó que el fútbol puede ser un vehículo a través del cual se puede luchar contra el racismo, pero que también puede ser un campo donde la xenofobia se puede mover con comodidad. Respondiendo al porque de su camiseta, dijo que aún creía en el joga bonito.

Al día siguiente, Aaron Callaghan estuvo en la misma silla del hotel dublinés donde el joven zimbabuense nos había contado su experiencia. Después de una carrera profesional en Inglaterra e Irlanda que duró 25 años, Callaghan es ahora el entrenador del Bohemians, un club de la primera división irlandesa que tiene su sede en la capital.

Le pregunté sobre sus inicios en el Stoke City, y él me transportó un cuarto de siglo atrás, cuando él era un joven aprendiz de futbolista en Inglaterra. Él me comentó sobre la realidad anti-irlandesa que se vivía en Inglaterra durante aquella época.

“Era 1983 y tuve una oferta para ir a prueba al Stoke. Tras tres meses, recibí una oferta de contrato. Me pusieron a vivir en un hostal donde había todo tipo de gente. No conseguí acostumbrarme. Pensé que me iría con alguna familia, pero no fue el caso. Después de seis semanas, marché a casa sin decir nada a nadie. Me añoraba. Después de mi escapada, fui acomodado en un ambiente familiar. Fue genial, de hecho, aún tengo relación con la mujer que me acogió, una gran señora. Volví a una Inglaterra donde había mucho racismo hacia la comunidad irlandesa. Era una corriente de opinión que corría por el país y que se manifestaba concretamente en la cultura futbolística: Irlandés bastardo o Fenian (irlandés republicano) bastardo eran el tipo de vocabulario anti-irlandés del momento”.

Callaghan se alegra de que aquello ya haya desaparecido, y que los jugadores irlandeses puedan ir ahora a Inglaterra con menos problemas a los que enfrentarse.

“Creo que ahora hay una gran diferencia con el pasado. Hay mucha más educación, mucha más conciencia del tema. Pienso que el tema del racismo aún es un tema muy presente en el fútbol, el caso de Suárez en la Premier es un claro ejemplo. En Irlanda también tuvimos otro incidente con Eamonn Zayed (jugador irlandés de origen libio) el año pasado”.

El entrenador destacó que el problema del racismo anti-irlandés aún sigue en Escocia, y se refirió al caso de Neil Lennon en el Celtic:

“El tratamiento que recibe Neil, un gran amigo mío, ha sido chocante por decir algo. Quiero decir, como puedes hacer frente a eso?

El día en que entrevisté a Callaghan, dos hombres fueron sentenciados a cinco años de cárcel por enviar a Lennon paquetes sospechosos de ser explosivos. Como entrenador de un equipo de la liga irlandesa, es un buen testimonio para hablar de los problemas que ese fútbol tiene con el racismo.

Aaron comentó que el racismo en el fútbol era un tema relativo a las aficiones, y que los incidentes, como los de Eamonn Zayed por parte de otro jugador de la liga, eran casos aislados.

En su día a día como oficinista para el desarrollo del deporte en el Consejo de la ciudad de Dublín, puede ser testimonio de la realidad que se vive en la calle:

Aún hay racistas en esta ciudad” comenta. Cuando le conté la historia de Hailuu, respondió “El tipo de presión a la que son sometidos estos chicos es una vergüenza, no me sorprende el tipo de tratamiento que este chico de Zimbabwe recibió”

“Respeto y fair play es lo que enseñamos a nuestros chicos, ser de la familia del Bohemians implica estos valores “

El Bohemians y los equipos por los que jugó Hailuu dependen directamente de la Football Association of Ireland (FAI). Preguntamos a este organismo sobre la incidencia del racismo en el fútbol en Irlanda. Su portavoz nos dijo “La FAI ha establecido un Código Ético que anima a todos los miembros de los clubes a tratar a sus jugadores con ecuanimidad, con el objetivo de promover los conceptos de fair play y igualdad para todos los participantes en el juego. El documento del Código Ético especifica que los niños tienen que ser tratados de una forma ecuánime y educada, independientemente de su edad, habilidad, sexo, religión, clase social, grupo étnico o afiliación política. Los niños con discapacidad tendrían que participar también en las actividades deportivas habilitadas a su condición física, lo cual les ayudaría a participar según su potencial contra otros niños”

“La FAI, en conjunto con sus principales propietarios, ha desarrollado un Plan de Fútbol Intercultural, el propósito del cual reside en examinar y encontrar la mejor forma de fomentar el deporte en una sociedad irlandesa más diversa. La FAI debe pues buscar una participación mayor de los grupos étnicos o culturas minoritarias, a la vez que debe prevenir la expansión del racismo dentro del juego, contribuyendo de esta manera a una sociedad totalmente multicultural e integrada."

“La voluntad del plan es asegurar que cada individuo se sienta libre de participar en un fútbol basado en la igualdad, seguro de que será bienvenido a participar en él, y contribuyendo a partir de ahí hacia la creación de una sociedad integrada y a gusto con su creciente diversidad”

“Nuestros clubs miembros y nuestras ligas son conocedores de la importancia de combatir cualquier tipo de incidente o abuso racista de una forma activa. La FAI tiene ahora mismo un Manager de la Interculturalidad, Des Tomlinson, que se encuentra disponible para aconsejar y guiar a los clubes y ligas que puedan tener un problema de este tipo."

“Por lo que respecta a la Airtricity League (Primera división irlandesa), todos los clubes han recibido una guía que deben leer en público antes de todos los partidos, destacando el deseo de los jugadores y los aficionados de la liga a ser tratados de una forma justa y equitativa, y dejando claro que los incidentes racistas no serán tolerados de ningún modo. La FAI también agradece el trabajo realizado por grupos como Show Racism the Red Card y Sport Against Racism in Ireland (SARI) para promover la igualdad en el fútbol irlandés.”

“La FAI ha estado en primera línea por lo que respecta a la erradicación de este asunto y ha promovido muchos talleres alrededor del país para promover la integración. El mes de setiembre del pasado año, Des Tomlinson facilitó la creación de un taller en el Aviva Stadium (estadio donde la selección irlandesa juega sus partidos) que buscaba la participación de todos aquellos que sean partícipes, como individuos o como organizaciones, del deporte, y que quieran hacer de este una herramienta de integración y inclusión. El taller contó con: empleados de clubes infantiles, entrenadores, directores deportivos, secretarios, empleados del Consejo para el Desarrollo del Deporte, ONG’s, Asociaciones juveniles, Community Garda (policía),etc.

Preguntamos a Ken McCue, del SARI (Sport Against Racism in Ireland), si estaba satisfecho con los esfuerzos de la FAI para castigar los incidentes racistas, particularmente en sus casos más básicos:

“Los abusos racistas son un suceso que ocurre regularmente en el deporte amateur. Jugadores de clubes como el Insaka AFC (la mayoría de los jugadores del equipo son africanos) sufren abusos dentro y fuera del campo. Para que un caso sea perseguido, el árbitro debe recogerlo en el acta, debe haber testigos independientes (no afiliados a ninguno de los clubs que entreguen el acta) y la denuncia debe hacerse dentro de los plazos que la FAI decide. De acuerdo al plan estratégico de la FAI, todos los entrenadores y árbitros son entrenados para percibir comportamientos racistas, a la hora de la verdad, muchos casos no llegan a Abbotstown (lugar en Dublín donde se encuentra la FAI) porque los árbitros no están familiarizados con los procesos. Esto ocurre en todo tipo de partidos; solo hay que ver el abuso (gritos de mono) al que fue sometido el jugador de Camerún Joe Ndo, durante un Shamrock Rovers vs Bohemians retransmitido en directo por la TG4.

http://www.youtube.com/watch?v=0fretxesAwI

“Este caso fue presentado (con vídeo incluido) por el SARI al comité intercultural de la FAI para que fuese considerado, pero fue rechazado al no ser recogido en el acta arbitral del partido. El SARI conoce muchos casos que son enviados a la FAI por parte de equipos y jugadores. Muchos de ellos pasan años archivados o acaban sin resolverse. Nos encontramos en una situación de insatisfacción con el tratamiento que la FAI está dando a este tipo de casos, hemos mostrado nuestra postura en repetidas ocasiones ante la Football Intercultural Advisory Group (FIAG)”.

Por lo que respecta al tema de los fondos disponibles en la FAI procedentes de la UE destinados a la erradicación del racismo, McCue comentó que durante los últimos años, la FAI ha recibido además fondos del estado para el tema de la integración:

“La ONG Show Racism the Red Card, que colaboró con la FAI para impartir formación sobre el tema, ha recibido también fondos procedentes del estado irlandés. En el Reino Unido, jugadores como Suárez y Terry han aparecido en promociones de la Red Card. Todos los fondos son colocados de forma precisa, y deben ser gastados en cosas que realmente justifiquen esa inversión.

McCue fue preguntado por las palabras de la FAI, según las cuales su política habría hecho disminuir la cultura del abuso racial, tanto en las bases como en la liga profesional irlandesa. El representante del SARI comentó:

 “Desafortunadamente, la cultura del racismo es aún muy presente aquí. Según la normativa de la UE sobre el deporte, la FAI está obligada a usar el medio del deporte para combatir el racismo, debe usar los medios para la integración cultural y la inclusión social. Como los jugadores, entrenadores y árbitros forman parte de esta sociedad, la discriminación y los prejuicios aparecen en los terrenos de juego. Este comportamiento solo puede ser combatido a partir de una exhaustiva integración basada en un programa educativo que debe ser impartido a entrenadores y árbitro, en línea con la persecución que se hace desde la European Network Against Racism Hate Crimes (Plataforma Europea contra los Delitos de Odio Racial) contra todas las formas de discriminación.

Con relación a si había o no una práctica de expulsión de aficionados por comportamientos y cantos racistas, McCue añadió:

“Sí. Hay una política sobre eso en la FAI. A pesar de ello, en un caso reciente con un jugador del Derry City, Eamonn Zayed, otro procedimiento fue tomado (no incluido en las guías de la FIAG), el tema fue zanjado con una multa para los grupos de aficionados y una suspensión de un jugador para un número determinado de partidos. Desde entonces, Zayed ha marchado a Iran, donde se ha convertido en un ídolo para los aficionados del Persepolis FC”.

No hay duda de que el racismo existe en la sociedad irlandesa de la modernidad y que esto ha sido puesto en escena en todos los niveles del fútbol del país. Irlanda se convirtió en una sociedad multicultural después de unos cuantos años en los que el país “disfrutó” de un insostenible e inédito boom del crédito bancario. Ahora que la economía ha caído y el país es gobernado por el Fondo Monetario Internacional, las colas del paro en Dublín y Limerick son un suelo fértil para simples disputas raciales. Algunos de los que manifiestan estos comportamientos, asisten a partidos de la liga de Irlanda y no dejan este racismo para siempre.

Aaron Callaghan, víctima del racismo anti-irlandés en Inglaterra durante los ochenta, conoce de primera mano la cruel ironía que representa el hecho de que los irlandeses empiecen a ser hostiles con los flujos de población procedentes de otros países. La historia de Hailuu nos muestra la verdad: el fútbol puede ser un lugar donde una persona joven pueda integrarse en la comunidad, pero también un sitio donde el odio es permitido.

Antes de que un problema sea erradicado, debe ser identificado y llamado por su nombre, y el buen periodismo es clave en todo este proceso.