Las Águilas del fútbol
La selección de Mali ha conseguido llegar a las semifinales de la Copa África de Naciones 2012, únicamente Ghana les separa de su primera final continental. Ante este reto, las Águilas tratarán de llevar la alegría a su país por medio del fútbol.
La Copa África de Naciones es el torneo futbolístico internacional con mayor capacidad para ilusionar. Podría decirse que gracias a la CAN el continente africano deja a un lado los problemas con los que convive para apoyar a su país, para entrar en un oasis de felicidad. Ya dijo Bob Marley que “el fútbol es una habilidad en sí misma. Todo un mundo. Un universo por sí solo. A mí me gusta porque debes de tener la destreza suficiente para jugarlo. Libertad. Futbol es libertad“.
Estas palabras no son otras que las vertidas por todas y cada una de las personas que se marchan a África. En una situación tan complicada como la vivida en unos paises con tanta pobreza, el fútbol es la única forma de sentirse grande, de sentir la libertad de decidir que hacer con esa esfera de cuero, papel o tela. Tal y como dijo Eduardo Galeano "los pueblos de origen africano tienen una capacidad de bailar la vida, aunque sea a orillas de la muerte, que se refleja en el fútbol".
Así, Malí, uno de los países más pobres del mundo, en los últimos años ha logrado colocarse en la élite futbolística del continente del fútbol alegre. La potencia física contrasta con la alegría y el desparpajo; y en esa simbiosis se encuentran las Águilas. La República de Malí no tiene mucho potencial deportivo, así el fútbol es el máximo exponente deportivo del país de África Occidental.
Hace 10 años recibían al fútbol africano en la CAN y este hecho supuso un relanzamiento en el fútbol del país. Hasta entonces la selección maliense no había logrado cotas importantes, pero con un país a sus espaldas lograron alcanzar las semifinales. Justamente la misma fase que han logrado alcanzar en 2012. Si bien en 1972 fueron subcampeones, perdiendo ante el Congo, hasta 1994 no volvieron a participar.
Demasiados años ha pasado el fútbol de Malí sin dar esperanzas a su país. Demasiado tiempo sin un Saliff Keïta. Demasiadas desilusiones que se deben acabar. Para ello llegó Alain Giresse en 2010, tras la caída del Mundial de Sudáfrica el francés llegó para liderar a la selección maliense. El líder del "Champagne de los 80" del Girondins de Burdeos busca llevar la gloria como tantos otros entrenadores europeos al continente africano. Europa le debe mucho a África.
El 2012 llegaba con desilusiones varias tras la renuncia de Kanouté y Sissoko a la llamada de Giresse. Únicamente el azulgrana Seydou Keita sobresalía de la lista maliense y sobre él se tejió la fuerza del equipo. Así, mientras Guinea parecía estar por encima de ellos -sin siquiera pensar en Ghana- los malís se parapetaron en la discrección y poco a poco lograron clasificarse.
Ahora, superada la anfitriona Gabón en los penaltis con un decisivo gol de Keita, se verán las caras con la gran favorita, Costa de Marfil. La selección liderada por Drogba busca mantener la supremacía impuesta en el continente africano en los últimos años. Sin duda, parten como favoritos, pero las Águilas buscarán emular a los intrépidos de 1972 y disputar de nuevo una final. Una final que busca un país entero para seguir "bailando la vida".




