Lo efímero no siempre es malo: Ronaldinho se plantea la retirada
Varias personas cercanas al astro brasileño aseguran que el atacante del Flamengo está cansado de la rutina que impone el fútbol
Una estrella parece apagarse y los aficionados lloraremos por toda la luz que nos aportó más que por la oscuridad y malos momentos, que también fueron excesivos. Ronaldinho parece querer poner punto y final a una carrera deportiva llena de altibajos y momentos muy dulces, aunque los últimos años los duros y las polémicas han predominado en un jugador que devolvió la alegría al fútbol brasileño, asombró al orbe y resucitó a un Fútbol Club Barcelona hundido y olvidado.
Según declaraciones de varios allegados del genio de Porto Alegre. que sorprendieron al panorama fútbol esta semana, Ronaldinho medita abandonar el deporte rey en Diciembre, cansado de la rutina que impone un deporte tan exigente como lo es el fútbol y sus nulas oportunidades con Brasil.
Ya lejos quedan las cabriolas y gambetas con las que deleitó al gentío que abarrotaba los estadios para observar alguna nueva genialidad del brasileño. Aquellos infantes que hace tan solo siete años soñaban con llegar a realizar un mínimo de lo que el privilegiado jugador conseguía dentro de un rectángulo de juego, sueñan hoy con las diabluras de Messi y los números de Cristiano Ronaldo olvidando al que un día lideró este deporte. Lejos queda cuando es tan cercano.
Ronaldinho coronó a Brasil junto a Ronaldo en 2002, en la Copa del Mundo realizada en Corea y Japón, lejos queda aquel gol a David Seaman desde el centro del campo que dejó petrificado al combinado inglés, que vio en aquel momento, que la gloria pasada era eso, simple pasado que el tiempo se encargaría de borrar, y un mito llamado Ronaldinho de Assis daba su pistoletazo de salida.
Su retorno a París tras la consagración en 2002, fue visto como un paso atrás de la estrella que acababa de nacer en Asia. Las ofertas que llegaron a las oficinas del club capitalino no fueron lo suficientemente altas para madurar una venta, y el genio brasileño permaneció una temporada más en las filas del Saint Germain.
Con la llegada de Joan Laporta a la presidencia del Fútbol Club Barcelona en 2003, el crack mediático prometido: David Beckham, no fructificó y tuvo que sondearse un mercado en el cuál, no sobraban demasiadas estrellas, pues en aquellos años las acaparaba el Real Madrid de Florentino Pérez.
¿Dónde estaba aquel diablo del balón apodado Ronaldinho Gaúcho?
Fue Sandro Rosell, entonces mano derecha de Laporta, quién logró la contratación de la nueva estrella del panorama fútbol y consiguió, en apenas un día, que este cambiase de idea y eligiese finalmente el Barcelona. Ronaldinho se embarcaba hacia Manchester para rubricar su firma como nuevo Red Devil, pero el entonces vicepresidente azulgrana, tomó la delantera convenciendo al astro de las posibilidades del nuevo proyecto azulgrana para un futuro inmediato. Ronaldinho no dudó, y dio el visto bueno a una operación que se cifró en 30 millones de euros y se le dieron los galones de Comandante General de una nave a la deriva, dentro del terreno de juego.
Su etapa como azulgrana fue un ascenso fulgurante de futura estrella a mejor jugador del planeta. Si bien la primera temporada en las filas del conjunto culé, no conquistó ningún título, el equipo comenzó a forjar su leyenda, una leyenda que aún hoy se mantiene vigente. Fue su segundo año, cuando el Barça comandado por un Ronaldinho maduro y aclimatado a la Liga Española, inicó la conquista de la primera liga de la Era Laporta. El título conquistado en levante, fue el primero a nivel de clubs de Ronaldinho en el viejo continente, sin contar la Intertoto del PSG en 2001. En sus siguientes cuatro temporadas, conquistó dos Supercopas y otra Liga, además de la Liga de Campeones de 2006 en París, fue catalogado como mejor jugador del mundo conquistando dos FIFA World Player en 2004 y 2005 y un Balón de Oro en en 2005.
Adiós anunciado
Pero todo lo que empieza debe acabar, y tras la conquista de Europa en 2006, Ronaldinho comenzó una caída que aún hoy, no acaba. Su mala relación con algunos jugadores de la plantilla y las lesiones, hicieron que el crack brasileño abandonase la nave azulgrana con la llegada de Pep Guardiola al banquillo catalán en el año 2008 tras una última temporada nefasta en lo deportivo. El AC Milán fue quien se hizo con los servicios del ya polémico jugador por una cifra de 25 millones, 21 más variables. La etapa dorada de un jugador que pudo ser leyenda, tocaba a su fin en el viejo continente.
Con más pena que gloria, Ronaldinho intentó agotar sus últimos latidos de fútbol en las filas rossoneras, pero no pudo conseguir más que el desprecio de los aficionados del Calcio hacia un jugador que había abandonado hacia tiempo el balón por las copas y los terrenos de juego por las discotecas. Leves chispazos fue lo único que tuvo San Siro, reflejos de lo que poco tiempo atrás había sido, pero que no volvería a ser.
El 11 de enero de 2011 Ronaldinho abandonó Europa de forma definitiva, y dijo adiós a un continente que lo encumbró y vio como se perdía sin hacer más que burlarse de quién un día alabó como si fuese un dios.
Su regreso a Brasil, en las filas del Flamengo, fue acogido con esperanza por la torcida rubro-negra, pero la desazón pronto invadió los corazones de un equipo que ha visto como en un periodo de apenas tres años, ha sido un pozo de dos viejas glorias patrias que no encontraron solución a unos problemas que ellos consideran normales, pero que no muestran compatibilidad con un deporte que exige responsabilidad hacia un club, un escudo, unos colores y sobre todo, una afición que te arropa.
El bajo rendimiento mostrado en el campo, la polémica y los enfrentamientos, han causado que el jugador quiera poner punto y final a una carrera que muchos queremos recordar por lo bueno. Ronaldinho ve en la no convocatoria a la Copa América, una insinuación clara de que la canarinha no volverá a vestir su torso, salvo en algún homenaje lejano. Con el nacimiento balompédico de Ganso y la confirmación de Jadson, del Shakhtar, el genio de Porto Alegre se encuentra ante una calle sin salida, o quizás una salida que muchos nos negamos a ver y preferimos no contemplar.
Ronaldinho debe recordarse como aquel jugador que devolvió la ilusión a la parroquia azulgrana. Como aquel jugador que levantó a toda una institución devolviéndola a la cima del fútbol mundial.
Ronaldinho aterrizó en can barça como un ave fénix, de sus cenizas, devolvió la vida a un equipo y a una afición.
Decir Ronaldinho, es decir fútbol. Lo malo, debe ser anécdota, la clase nunca debe ser olvidada. Decir Ronaldinho, es decir el mejor futbolísta de la última década, con eso debemos quedarnos.



