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Auf Wiedersehen Ballack!

Auf Wiedersehen Ballack!

El internacional alemán Michael Ballack anuncia su retirada definitiva de los terrenos de juego a sus 36 años de edad. Tras 15 temporadas en la élite del fútbol mundial se marcha con la espina de no haber podido conseguir ningún título internacional tanto a nivel de clubes como con la selección. Pese a convertirse en un experto en perder finales, de sus manos se le escaparon un Mundial (Corea-Japón 2002), una Eurocopa (Austria-Suiza 2008) y dos UEFA Champions League (Bayer Leverkusen 2002 y Chelsea 2008), pasará a la historia como uno de los mejores centrocampistas de la última década.

Michael Ballack (Gorlitz, 1976). Centrocampista imponente, con gran poderío físico, capacidad de liderazgo, potente disparo, luchador, de porte elegante, etc. Así se le recordará en el mundo del fútbol; así, y con la larga sombra de ser el eterno subcampeón en las grandes citas continentales. Pese al maleficio que le persiguió durante toda su carrera, el excapitán alemán obtuvo un buen palmarés en lo que a títulos nacionales de clubes se refiere: cuatro Bundesliga (una con el FC Kaiserlautern y tres con el Bayern Múnich), una Premier League con el Chelsea, tres Copas alemanas con el Bayern Múnich y otras tres inglesas con el Chelsea. Títulos importantes que rellenan un currículum huérfano de la gloria que otorga los galardones internacionales.

Su trayectoria como futbolista no pudo empezar mejor. El cambio en su vida fue brutal: pasó de jugar en el BSG Motor Karl-Marx-Stadt –actual Chemnitzer FC– de la tercera división alemana a hacerlo en la Bundesliga. Otto Rehhagel le hizo debutar con el recién ascendido FC Kaiserlautern y esa misma temporada (1998) consiguió su primer campeonato alemán. Sus grandes actuaciones durante esa temporada y la siguiente le permitieron fichar por el Bayer Leverkusen.

"Neverkusen" y el maleficio de las finales

En su etapa en Leverkusen, Ballack alcanzó su máximo nivel como futbolista. Aún así, no pudo ganar ningún título, aunque oportunidades no le faltaron. La mala suerte empezó a perseguirlo durante su estancia en el conjunto de la aspirina. En su primera temporada en el club perdió la Bundesliga en la última jornada. El Leverkusen necesitaba sumar un punto frente al modesto Unterhaching –equipo que no se jugaba nada– para proclamarse campeón; sin embargo cayeron por 2-0 con un gol suyo en propia puerta y el título se fue para Múnich.

Peor fue la temporada 2001/2002. Una temporada para enmarcar que al final se recuerda como la más desgraciada en la historia del fútbol alemán. Por aquel entonces, la temporada que fraguó el Leverkusen fue lo más cerca que un club estuvo de conquistar el triplete. Con todo a su favor para lograrlo, en apenas un mes perdió la Bundesliga (desperdiciando una ventaja de 5 puntos a falta de 3 jornadas), la final de la Copa alemana frente al Schalke 04 y la más dolorosa de todas: la final de la Champions League frente al Real Madrid con aquel magnífico gol de Zinedine Zidane. Desde entonces el club fue bautizado con el sobrenombre de "Neverkusen".

Por si fuera poco, todavía tendría que vivir otro amargo episodio esa temporada. Alemania jugaba la semifinal del Mundial de Corea-Japón ante los coreanos y Ballack, uno de los mejores jugadores alemanes durante todo el torneo, pasó de villano a héroe en escasos minutos. Recibió una tarjeta amarilla que le impediría disputar la gran final ante Brasil pero anotó el tanto que clasificó a su selección. En aquella final los alemanes cayeron derrotados por 2-0 ante la "Canarinha" y Ballack completó una nefasta temporada.

Pese a las derrotas, su gran rendimiento le hizo fichar por el Bayern Múnich. Allí permaneció cuatro temporadas en las que rindió a gran nivel y consiguió varios títulos alemanes. En 2006, Roman Abramovich decidió incorporarlo a la disciplina del Chelsea para reforzar su ilusionante proyecto. Como jugador "Blue" nunca llegó a cuajar y el "gafe" volvió a cruzarse en su camino. En la temporada 2007/2008 volvió a perder la final de la Liga de Campeones. Un inoportuno resbalón de John Terry en la tanda de penaltis frente al Manchester United dejó con la miel en los labios al internacional alemán. En esos meses también perdió la Charity Shield y la Carling con el conjunto londinense.

Ese mismo verano se le presentó una nueva oportunidad para conquistar un gran campeonato. Alemania jugó la final de la Eurocopa de Austria y Suiza frente a España pero Ballack añadió el enésimo fracaso a su palmarés. Un gol de Fernando Torres devolvía a España al paraíso 44 años después y dejaba al capitán alemán a las puertas de otro título con la selección. 

Mundial de Sudáfrica: última oportunidad perdida

En su última temporada en el Chelsea logró la Premier League, pero la mala suerte nuevamente se topó con el centrocampista alemán. Una fuerte entrada de Kevin-Prince Boateng en la final de la FA Cup le produjo una rotura de los ligamentos internos del tobillo derecho. Ballack apuró su recuperación para llegar al Mundial de Sudáfrica y acudió a la cita lesionado, con la esperanza de recuperarse para las rondas finales. Allí se encontró con la rebelión del grupo. Lahm, capitán interino, se negó a renunciar a la capitanía: “Quiero seguir siendo el capitán y no pienso devolver el brazalete voluntariamente”. Estas declaraciones desataron la polémica en Alemania. Stefan Effenberg criticó a Lahm: "Antes de una semifinal contra España es un momento inoportuno para decir estas cosas. Lahm podría haberlo hecho después del Mundial. Ahora crea intranquilidad. Además, estoy seguro de que Ballack recuperará su mejor forma y volverá a ser el líder de la selección". Del lado de Lahm se posicionó otro mito del fútbol germano, Lottar Matthäus. “A Ballack le recomiendo que tenga un gesto de grandeza y renuncie a la selección. El equipo es más fuerte que él y se han creado otras jerarquías”, apuntó el ex futbolista. Con todos estos problemas Joachim Löw decidió no volver a convocarlo, se perdió el Mundial de Sudáfrica y nunca más volvió a vestir la camiseta de la “Mannschaft”.

"Con 36 años me queda el recuerdo de una larga y maravillosa carrera como profesional con la que de niño no me habría atrevido a soñar".

El seleccionador alemán lo invitó a cerrar su etapa en la selección con un amistoso frente a Brasil, pero Ballack, dolido por lo acontecido en Sudáfrica, rechazó el partido de despedida y cargó contra Löw y sus compañeros de selección. “Si ahora quieren aparentar que siempre me trataron a mí como capitán de la selección nacional alemana de fútbol, franca y abiertamente, es el colmo de lo hipócrita”, declaró el centrocampista.

Tras el Mundial, Ballack regresó al Leverkusen sin demasiado éxito. En esta última etapa en el 'conjunto de la aspirina' pasó la mayor parte del tiempo lesionado o relegado al banquillo por el técnico Robin Dutt y ahora con 36 años de edad, el alemán ha decidido colgar las botas. Con su adiós se marcha uno de los futbolistas más importantes de los últimos años, un subcampeón con cuerpo y alma de ganador.