La fiesta de San Paolo
El estadio napolitano vibró con un equipo que se mostró muy superior al Chelsea, consiguiendo un 3-1 que, aunque deja la eliminatoria aún abierta, otorga al Nápoles una cierta tranquilidad para preparar su visita a Stamford Bridge. Lavezzi y Cavani fueron claves en la victoria de su equipo.
Fiesta del fútbol en San Paolo. Chelsea y Nápoles protagonizaron uno de los mejores encuentros de esta edición de la Champions League en un encuentro lleno de emoción, de intensidad, de oportunidades y, también, de goles. En concreto, cuatro. Tres para los locales y uno para los visitantes que dejan la eliminatoria abierta para el partido de vuelta pero con una clara ventaja para los italianos que demostraron que, en el cuerpo a cuerpo, tienen poco que envidiar a las plantillas más potentes del continente.
Porque la Champions son palabras mayores. Es el torneo (por equipos, entiéndase) de los torneos y en poco o nada se parece a los campeonatos domésticos. Y, por lo que puede verse en la edición de este año, el club napolitano parece uno de esos equipos que se ha adaptado excelentemente a las exigencias de la competición. Puede que su papel en Italia no esté siendo para nada brillante y puede que el equipo no sea un ejemplo de regularidad, pero su arsenal ofensivo no tiene nada que envidiar al de los equipos punteros. Junto a ello, una batería de obreros conocedores perfectamente de su rol en el equipo.
San Paolo vibró como hacía tiempo que no se recordaba. Los más veteranos habrán recordado de los tiempos en los que otro argentino, un tal Maradona, ponía patas arriba la historia de un equipo hasta ese momento modesto y que, desde entonces, había vivido pocas noches tan felices como ésta. Hoy, el héroe también procede de Argentina, concretamente de Santa Fé y responde el nombre de Ezequiel Lavezzi. No sólo por sus dos goles, claves para el devenir de esta confrontación, sino porque se echó a la espalda a un equipo que vio cómo la eliminatoria se ponía muy cuesta arriba tras un error de Cannavaro que permitió a Mata conseguir el 0-1.
Un jarro de agua fría para los napolitanos que hasta ese momento habían dominado el encuentro a su antojo. Hasta ese momento, los de Walter Mazzarri habían dispuesto de dos ocasiones clarísimas de gol marradas por Cavani y Maggio. En las dos, tuvo presencia Lavezzi. Pero fue el Chelsea quien se adelantó tras el despeje defectuoso de Cannavaro y la definición de Mata.
Lejos de amilanarse, el Nápoles volvió a la carga y llegó el momento de Lavezzi. Corría el minuto 38 cuando Ezequiel recogió el balón en las inmediaciones de la frontal y, tras recortar a Meireles, envió el balón al fondo de las mallas de Cech. Y la cosa no terminó ahí. Es cierto que el Chelsea también dispuso de ocasiones para haber marcado, pero los italianos estaban lanzados y ya en el descuento llegó la rúbrica a su gran primera parte con el 2-1 obra de Cavani, el delantero total, tras un centro de Inler.
El regreso de los vestuarios trajo consigo otra versión del Nápoles. Habrá quienes digan que el Chelsea capeó el temporal y se hizo con el dominio territorial del juego, pero cada salida en tromba de los locales suponía una ocasión clarísima de gol. De hecho, de haber estado más acertados la renta para el partido de vuelta podría haber sido mayor. Por desgracia para ellos, tan sólo vieron puerta en el minuto 65 nuevamente por medio de Lavezzi, tras una dejada de Cavani.
Cavani y Lavezzi. Lavezzi y Cavani. La magia y la definición. La calidad y el gol. Dos fueras de serie perfectamente capacitados, y compenetrados, para llevar muy lejos a este Nápoles. Dos estrellas que huelen a equipo grande. Junto a ellos, Hamsik, que hoy se tuvo que emplear a fondo para sacar un balón bajo palos pero que demostró que sus botas también desprenden fútbol allá por donde va.
¿Del Chelsea? Poco nuevo bajo el sol. El proyecto de Vilas Boas peligra y en San Paolo volvieron a quedar en evidencia muchas de sus carencias. . Por suerte para nuestro fútbol, Mata fue de lo poco salvable en los visitantes. No hay ninguna duda de que es un equipo perfectamente capacitado para voltear el resultado, tanto por su arsenal como por la irregularidad de su oponente, pero los londinenses tienen mucho que mejorar si quieren seguir con vida en la Champions




