En defensa de Di Matteo

La continuidad del técnico italiano está en el aire. Pese al título, las críticas entorno al tipo de fútbol desarrollado por el Chelsea van aumentando con el paso de las horas. ¿Hay realmente motivos para ello?

En defensa de Di Matteo
En defensa de Di Matteo

De él solo sabemos que fue un futbolista del Chelsea (entre otros) y que heredó el puesto de entrenador blue que ocupaba Villas Boas. Nada más. Partiendo de esa base, tenemos el siguiente resultado: campeón de la FA Cup y de la UEFA Champions League en apenas tres meses. Vale, correcto.

El fin justifica los medios. En mi opinión, basándome única y exclusivamente en el fútbol, considero que sí. Pero cuidado, ¿qué se entiende por medios? Si se está hablando de comprar árbitros, de dar patadas y de ensuciar el juego, está claro que no, y dudo que alguien que le guste este magnifico deporte lo apoye. Pero si lo entendemos como practicar un fútbol u otro, ¿por qué se tiene que criticar? De acuerdo que no se comparta y que no guste, pero jamás criticarlo.
 
El balompié, como las personas, es como es. Seguramente, y creo estar en lo cierto, de haber realizado otro fútbol en la eliminatoria frente al Barça, el Chelsea no hubiera disputado la final. Entonces, ¿por qué ese afán de criticar algo que funciona? El Bayern no era el Barça, pero quizás era igual de peligroso: grandes jugadores sobre el césped de su estadio. 
 
Mucha gente pide el cese de Di Matteo, o eso percibe uno en las redes sociales. Si tenemos en cuenta que le dieron unos jugadores mayores, desmotivados y en una situación critica, hacerlos campeones de Copa y Champions League no está nada mal. Otros grandes o supuestos mejores entrenadores que el italiano, con los mismos futbolistas pero en mejor estado y con una edad menor, no fueron capaz de conseguir el máximo título continental. Algo bien habrá hecho, ¿no?
 
Pero no, la gente se empeña en ensuciar el título, en hacer de menos a un equipo y a un entrenador que no están entre los mejores del mundo pero que han logrado algo que codician todos los futbolistas. A lo mejor ha sido una casualidad, quién sabe, pero lo mínimo que se merece Roberto Di Matteo es una oportunidad de cara a la próxima temporada. 
 
Ha sacado el mejor rendimiento de los jugadores que tenía, y eso es lo que hace grande a un entrenador, más allá de los títulos. Hay excepciones, como Mata, que sufren especialmente con este tipo de fútbol, pero que se sacrifica como el que más por su equipo. Es de admirar. Y es algo que no consiguió Villas Boas, técnico más laureado y con mayor cantidad de títulos que el italiano.
 
Si el Chelsea, con Di Matteo a la cabeza, ha ganado la Champions significa que el camino elegido ha sido el correcto. No hay vuelta de hoja. Parece oportunista decir esto, pero si el conjunto inglés hubiera caído en la noche de ayer, un servidor estaría escribiendo estas mismas líneas. 
 
Abramovich ya tiene su Champions. Sin embargo, el futuro de Di Matteo es incierto. Si el magnate lo destituye, lo hará por querer tener en el banquillo de Stamford Bridge a un entrenador con más nombre y caché. El ruso no se dará cuenta, pero Di Matteo se ha ganado ese nombre y ese caché. Nunca nadie hizo tanto con tan poco, dicen. Pues bien, dicha expresión se le puede asociar directamente al nuevo técnico campeón de Europa. Se merece el título y otra oportunidad.