El Benfica sigue sin ganar en Glasgow

El conjunto encarnado ha logrado un punto en el siempre difícil campo del Celtic de Glasgow. La sorpresa la puso Jorge Jesús en la alineación dejando en el banquillo a Cardozo y sacando a Gaitán, que hasta ahora se había quedado fuera de las convocatorias. El sustituto de Luisao, sancionado dos meses, fue Jardel.

El Benfica sigue sin ganar en Glasgow
Cardozo en una acción del juego. FOTO: Reuters.
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Benfica
Celtic: Fraser foster, Adam Matthews, Mikael Luistig (Thomas Rogne, min. 63), Izaguirre (Gary Hooper, min. 66), James Forrest, Victor Wanyama, Scott Brown, Mullgrew, Kris Commons, Miku
Benfica: Artur Moraes, Melgarejo, Ezequiel Garay, Jardel, André Almeida, Matic, Nicolas Gaitán (Nolito, min. 83), Pablo Aimar (Óscar Cardozo, min.63), Enzo Perez, Salvio, Rodrigo (Bruno César, min. 70).
ÁRBITRO: Nicola Rizzoli (ITA). El italiano amonestó a Wanyama (min. 21), Izaguirre (min. 34), Matic (min.34), Pablo Aimar(min. 57). Scott Brown (min. 89).y Bruno César (min. 90)
INCIDENCIAS: La primera jornada de la Champions League volvia al estadio Celtic Park de Glasgow que acogió a más de 60.000 espectadores.

El Benfica se presentaba en Glasgow Park con la convicción de que por fin lograría una victoria ante el correoso y aguerrido conjunto escocés del Celtic. A la tercera tenía que ir la vencida, pero no ha podido ser. Las ‘aguilas’ no han conseguido pasar del empate en la jornada de presentación de la Liga de Campeones. Eso sí, si tenemos en cuenta que es la primera vez que no salen derrotados de este estadio, se puede considerar como un buen comienzo. 

No obstante, alguien debió pensar, posiblemente quien inventó este deporte, que para jugar al fútbol el balón necesita que haya alguien que lo maneje en el centro del campo, que lo mime, que lo traslade de un sitio a otro con sentido, suavidad y hasta con cariño. Como el que saca a pasear a su niño para que duerma y luego lo mete en la cuna. Lo que ocurre es que precisamente el equipo de Jorge Jesús adolece de eso, de medio campo.

 Las ofertas multimillonarias del City y el Zenit, han dejado huérfana a la medular del equipo. Sin el medio centro titular de los encarnados ‘las aguilas, en cierto sentido se han quedado sin alma. En otras palabras con la venta de Javi García y Witsel, el Benfica tiene las arcas llenas pero el medio del campo vacío.

 Jorge Jesús ha intentado llenarlo con Matic, metiendo a Pablo Aimar para darle ese último golpe de varita mágica, ése que hace que salga el conejo de la chistera, pero ha perdido profundidad porque uno sus mejores hombres, Enzo Pérez, ha tenido que retrasarse por la entrada de Gaitán y remate porque su mejor killer, Cardozo, se quedó aguardando su oportunidad en el banco.

 El nuevo medio campo no ha sido capaz de aguantar la presión local, de un Celtic que siempre es peligroso en casa, que juega en largo a la mínima y que lucha hasta el último minuto. De hecho, con este fútbol tradicional escocés es como llegaron la mayoría de las ocasiones locales, aunque lo cierto es que, sobre todo en la primera mitad, era más sensación de peligro que ocasiones reales.

 Con este guión, el Benfica tardó casi cuarenta minutos en estirarse, desprenderse de la presión del Celtic y atacar. La primera jugada con cierto empaque llegó en el minuto 31’ cuando Rodrigo consigue irse de Foster, el guardameta escocés, y es derribado. El delantero español pidió penalti, aunque Rizzoli no estaba muy por la labor de pitarlo.

 Nada más hubo en el horizonte de la primera mitad: presión, sensación de ahogo y vacío en el mediocentro.

 Algo diferente

 Si hay algo que tiene de maravilloso el fútbol es que puede contar varias historias en un partido, incluso en una mitad. Que pasa del blanco al negro, pasando por el gris, a velocidad de vértigo. La misma velocidad e intensidad con la que comenzó el juego en la segunda parte. El Benfica buscaba algo diferente y en los primeros minutos al menos, lo logró.

 Rodrigo se mostró más incisivo en ataque, aunque cada vez va quedando más claro que necesita de Cardozo para que le abra espacios y poder demostrar todo su potencial. Aimar veía con más intención a sus compañeros. El argentino le puso en el 60 un gran pase a Gaitán que éste estrello en un defensa. No obstante, quien realmente puso en apuros a Foster fue Garay quien, dos minutos más tarde remató una jugada a balón parado que obligó al guardameta isleño a sacar toda su magia. Una gran parada.

 El Celtic intentó recuperar el mando, pero salvo unos minutos al final de la segunda parte no lo logró. Sin embargo, los cambios, fundamentalmente Cardozo, le dieron otro aire al ataque encarnado que llegó con más peligro en los últimos minutos, aunque ni un chutazo de Salvio que se fue por encima del larguero, ni un remate de Cardozo en el 89, lograrían que el marcador se moviese.

 En definitiva, la maldición de las islas continúa para el Benfica, aunque por fin se trae un buen resultado.