Banderas, colores y camisetas

Una selección nacional viste con los colores identificativos de su país, que normalmente están sacados de la bandera. Por eso España va de rojo, Francia de azul o Inglaterra de blanco. En esta Eurocopa se han juntado cuatro de los pocos países del mundo que escapan a esa norma. ¿Qué motivos llevan a Italia a vestir de azul, a los Países Bajos de naranja, a Alemania de blanco o a Croacia de cuadros rojiblancos?

Banderas, colores y camisetas
Croacia es uno de los países cuya camiseta no coincide con su bandera

La Roja, les Bleus, la Albiceleste, la Canarinha... el color es una forma rápida y cómoda de identificar a una selección cuando, por cualquier razón, no se quiere utilizar de nuevo el nombre del país correspondiente. Los periodistas, por ejemplo, lo usamos mucho para evitar repetirnos, aunque muchas veces acabamos convirtiéndolo en tópicos. Por supuesto, la elección no es nuestra: es la Federación de turno la que determina cómo vestirán sus futbolistas.

Y en esa decisión no suelen complicarse mucho la vida. ¿Que la bandera de Polonia es blanca y roja? De esos colores irán Lewandowski y compañía. ¿Que el emblema de ucrania es azul y amarillo? Camiseta amariilla con vivos azules para Shevchenko y sus compañeros. Y así con casi todos. Las banderas nacionales, trapos con mayor o menor historia pero casi siempre con el consenso y el respeto unánime de la población, establecen las tonalidades que identifican al país en todos los ámbitos. Así ha sido siempre y así debe ser.

Hay unos cuantos países, sin embargo, que deciden llevar la contraria y escogen una variedad cromática que no aparece en sus blasones. No se trata de una moda ni de simples ganas de incordiar: tales decisiones tienen su razón de ser y su historia. Pocos en el mundo lo han hecho, pero cuatro de ellos están ahora mismo en la Eurocopa. Veamos cuáles y por qué.

El azul de Italia

El representante futbolístico transalpino es conocido en todo el mundo como la squadra azzurra, el equipo azul. Sin embargo, un rápido vistazo a su bandera permite descubrir tres bandas: una verde, otra blanca y otra roja. ¿Incoherencia? En absoluto. El color azul identifica a la familia Saboya desde el siglo XIV, y esta estirpe era la que reinaba en el Piamonte en 1870, cuando la pléyade de pequeños estados de la Península Itálica se unificó en una sola nación, en lo que los historiadores llaman "risorgimento italiano". Los Saboya, como dirigentes del territorio que dirigió el proceso, se convirtieron después en la dinastía que ostentó el trono de Roma.

Preguntará un lector avispado que cómo es que el color de los Saboya es el azul si el escudo heráldico de la familia lo forma una cruz blanca en fondo rojo. Hay que remontarse a la época de las Cruzadas, concretamente a 1366, cuando Amadeo VI quiso que la galera que envió para ayudar al emperador bizantino contra los turcos llevara, junto al emblema saboyardo, un estandarte azul, por asociar este color "del cielo" con la Virgen María, a la que se invocaba para favorecer la lucha. Desde entonces, el escudo de la realeza lleva una orla azul rodeando la cruz blanquirroja.

Italia, triunfando de azul

Por eso, como homenaje a la Casa Real, la selección italiana jugó sus primeros partidos de azul, en lugar de escoger alguno de los tres colores de la bandera unificadora (el mismo tricolor que se usa en la actualidad). En rigor no fueron exactamente "los primeros" partidos, ya que el estreno en 1910 fue de blanco, pero no tardaron ni un año en pasarse definitivamente al azul, reservando la blanca para la segunda equipación. Hubo un breve paréntesis durante 1938, cuando, por expreso deseo de Mussolini, tres partidos se disputaron vestidos de negro.

¿Por qué se mantuvo ese color a partir de 1946, cuando, tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, el pueblo italiano optó por la República y por mandar a los Saboya al exililo? Sencillo: porque, vestida de azul, Italia ya había ganado dos Mundiales, en 1934 y 1938. La azzurra ya se había ganado un prestigio y pareció inadecuado sustituirla. Al contrario: su uso se extendió al resto de deportes, y hoy en día cualquier competidor, en cualquier disciplina, que represente a Italia lucirá orgullosamente su maglia.

El naranja de los Países Bajos

Al sur de Francia, no muy lejos de Aviñón, hay una ciudad de unos 30.000 habitantes llamada Orange, cuyo nombre es una derivación de Arausio, el antiguo dios celta del agua. Esta urbe, hoy modesto centro agrícola, fue en tiempos sede de un condado que, si bien en sí mismo no fue muy poderoso, sí que permitió a sus titulares medrar y convertirse en gente respetada en Europa.

Con el transcurrir de los años, el condado, ya convertido en Principado, recayó en Guillermo de Nassau, un noble holandés que añadió a sus apellidos el nuevo título. Así, el fundador de la dinastía Nassau-Orange fue el que, en el siglo XVI, inició la revuelta que desembocó en la independencia de las Provincias Unidas de Holanda, hasta entonces bajo dominio español. Aun hoy, Guillermo es recordado como una figura legendaria, el padre de la nación. Su dinastía todavía reina en los Países Bajos y el príncipe heredero lleva el título de Príncipe de Orange.

Paralelamente, se empezó a introducir en Europa un árbol exótico procedente de la India que daba una fruta dulzona, de color entre rojo y amarillo. En los idiomas hindúes (tegulu, malayalam, tamil, esas cosas que se hablan por allí) su nombre sonaba algo parecido a "naranja". La palabra, al igual que el fruto, llegó a nuestro continente a través de los persas y los árabes. A nuestras lenguas occidentales les costaba pronunciar los complejos sonidos de aquellas tierras, por lo que no tardaron en asimilarlo a otro término que ya conocían. Así, Orange pasó a referirse tanto a la familia reinante como a la nueva delicia y, por tanto, a su color.

La asociación hizo fortuna, por lo que la familia no tuvo problemas en hacer del nuevo color su símbolo particular. De hecho, la bandera neerlandesa, originariamente, estaba constituida por tres bandas: naranja, blanco y azul, de arriba abajo en este orden. ¿Por qué ya no sale el naranja en el emblema? Porque el tinte de color naranja era particularmente difícil de conseguir con las técnicas disponibles en siglos pasados, y su baja calidad hacía que al poco tiempo acabara convirtiéndose en rojo. Por eso, por pura practicidad, los gobernantes decidieron sustutir la franja naranja por una roja, tal como permanece a día de hoy.

El blanco de Alemania

En la equipación alemana se puede ver uno de los tres colores que salen en su bandera: el negro. Pero no hay ni rastro de los otros dos, rojo y amarillo, más allá de detalles decorativos. La camiseta es de un tono blanco liso que no se encuentra ni siquiera en el escudo del país, más allá de los ojos del águila que despliega sus airosas alas.

El blanco y el negro sí identificaban a la antigua región de Prusia, que en sus tiempos de esplendor abarcaba casi todo el norte de la actual Alemania e incluso se extendía por lo que hoy es Polonia, llegando casi hasta Rusia. Los orígenes de los colores pueden remontarse a los estados de los Caballeros Teutónicos, que controlaban lo que hoy es el norte de Polonia y los países bálticos, y tenían como símbolo una simple cruz negra en fondo blanco. Con la Prusia decimonónica el diseño varió un poco (lienzo blanco con un par de bandas negras tanto en el extremo superior como en el inferior), pero la combinación cromática se mantuvo.

Prusia era el estado más poderoso cuando, tras la guerra con Francia en 1870, todos los territorios germánicos (a excepción de Austria y sus dominios) se unificaron en un solo Reich. La bandera del estado incorporaba un tercer color, el rojo, en representación de las antiguas ciudades hanseáticas (Bremen, Hamburgo, Lübeck, etcétera). Pero parecía claro que los colores del equipo nacional de fútbol, ese deporte recién importado de Inglaterra, también debían ser el blanco y el negro.

Las particulares vicisitudes políticas de Alemania en la primera mitad del siglo XX, con dos guerras mundiales incluidas, forzaron varias veces el cambio de bandera. Después de la Primera, en 1919, se estableció como oficial el tricolor negro, rojo y amarillo procedente del periodo revolucionario del siglo XIX, que actualmente vuelve a estar vigente. Hitler también se sacó de la manga la suya, roja con un círculo blanco y una cruz gamada negra en medio. Afortunadamente, para evitar jaleos, nadie pensó en modificar también la camiseta de la Mannschaft. Nadie, menos los de la RDA, que pese a ser comunistas y estar en plena Guerra Fría, vestían de azul.

Los cuadros rojiblancos de Croacia

Croacia y sus cuadros rojiblancos

La bandera croata, oficializada tras la independencia en 1991, comparte colores con la mayoría de países eslavos, basados, por cierto, en la bandera neerlandesa. Son el rojo, el blanco y el azul, en bandas horizontales y en este orden. Nada de cuadros. ¿De dónde sale, entonces, el originalísimo diseño de las camisetas del país?

El emblema tiene una combinación de colores tan común que no podría concebirse sin el escudo. Y el escudo, precisamente, es el que incluye los cuadros. Este patrón se conoce en el idioma local como šahovnica, que literalmente significa "tablero de ajedrez". Su origen, aún hoy, da lugar a discusiones. Hay quienes opinan que es una combinación para representar a la Croacia Roja y a la Croacia Blanca, dos (supuestas) entidades que habrían existido en tiempos medievales. Otros creen que se trata del blasón personal de Esteban Držislav, rey que gobernó a los croatas hace un milenio.

Sea como sea, su uso como identificativo de los croatas está acreditado desde, al menos, 1499, cuando se empleó en un retrato del emperador austriaco Maximiliano I para representar uno de los territorios que dominaba. Así, no sorprendió a nadie que el pintor Miroslav Šutej diseñara esta combinación en 1990, cuando se estaban preparando los movimientos para la independencia. Y es todo un acierto, porque resulta fácil de reconocer y suficientemente distintivo de cualquier otro equipo que vista de blanco o de rojo.

Y además: el pantalón azul de España

La selección española también tiene su parte de misterio en materia de colores. Si la bandera del país es roja y amarilla, ¿de dónde sale el azul de los pantalones? Una posible explicación sería que esa tonalidad está presente en el escudo heráldico de la casa de Borbón, uno de cuyos miembros (Alfonso XIII) se sentaba en el trono cuando se creó la selección, en 1920. Si bien en los primeros partidos (los Juegos Olímpicos de Amberes, concretamente) el pantalón utilizado era blanco, el cambio llegó pronto y ya podía verse al año siguiente. Se ve que gustó tanto a los aficionados que ni siquiera la futura República se molestó en cambiarlo, a pesar de que sí se han utilizado camisetas distintas: hubo un tiempo en que la Roja no era roja, sino blanca o azul.