Andrés Iniesta, el ángel vestido de rojo

Si los estilos de juego del Barcelona y de la Selección se pudieran personificar, lo más parecido que lograríamos sería la figura de Andrés Iniesta. Él representa como nadie el juego de toque, de desborde, de pases rápidos y constantes, del apoyo continuo al compañero. Todo eso y más lo sabe hacer Iniesta, pero además, a sus 28 años, llega con la madurez necesaria para convertirse en el líder del combinado nacional. En el querubín que guíe el camino de ‘La Roja’.

Andrés Iniesta, el ángel vestido de rojo
Iniesta mirará por los intereses de España en la Eurocopa.

Andrés Iniesta tiene una forma muy peculiar de moverse y de jugar, depurada durante años, desde que era un niño. Nos ha hecho disfrutar cada vez que le hemos visto sobre un terreno de juego, y el fútbol le otorgó la oportunidad de convertirse en héroe nacional un 11 de julio de 2010. Pero eso no subió el ego de Andrés, consciente siempre de dónde viene, pero sobre todo de a dónde quiere llegar y de qué manera. ¿A dónde? El tiempo lo dirá. ¿De qué manera? Con la humildad y el buen fútbol por bandera, de la forma que aprendió y de la única que sabe. Ahora Iniesta ha madurado y tratará de sumar un nuevo éxito a su carrera, junto con sus compañeros de Selección. Posiblemente sea el 1 de julio en Kiev.

Así creció una estrella

Tras la insistencia de su padre y las claras muestras de calidad que ya ofrecía con tan solo 9 años, Andrés Iniesta ingresó en las categorías inferiores del Albacete. Fue en el torneo de categoría alevín de Brunete, ya con 12 años, donde demostró que tenía madera de gran futbolista.

Eso lo vieron desde el Barcelona, que en septiembre de ese mismo año le incorporarían en sus categorías inferiores. Tras varios años en La Masía, Louis Van Gaal le hizo debutar en 2002, con 18 años. A partir de ahí se iría haciendo hueco dentro de la primera plantilla, a pesar de que en los primeros años no contaba como titular sino que era el jugador número 12, el primer cambio desde el banquillo, muy a pesar de la grada del Camp Nou.

Tal es así, que en la final de la Copa de Europa de 2006, frente al Arsenal, en París, Andrés Iniesta fue suplente saltando al campo cuando el resultado era de 1-0 para los ingleses. Su entrada, junto con la de Larsson y Belletti, resultaría fundamental para que el Barça terminase ganando su segunda Copa de Europa.

Sería ya con la llegada de Guardiola y la salida de Deco, en 2008, cuando adquiriría un peso importante dentro del equipo, siendo junto a Xavi Hernández en el centro del campo uno de los motores de un equipo que practicaba un fútbol de ensueño.

Seguramente la confianza en Iniesta haya sido una de las claves del éxito del Barcelona. La muestra más clara es el gol que consiguió en Londres ante el Chelsea en semifinales que permitió a los azulgranas meterse en la final de la Champions League del 2009. Pero además le ha dado ese dinamismo en los ataques que no tenían con Rijkaard y que el de Fuentealbilla consigue imprimir al equipo.

El Barcelona terminaría proclamándose campeón y dos años más tarde, de nuevo, levantaría otra ‘orejona’. Aparte del trofeo continental, con el Barcelona ha conseguido 5 Ligas, 5 Supercopas de España, 2 Supercopas de Europa, 2 Mundiales de Clubes y 2 Copas del Rey. Palmarés envidiable que ni él ni su familia se podrían llegar a imaginar cuando daba sus primeras patadas a un balón por las calles de Fuentealbilla.

Su estilo de juego: la brújula en el campo

Muchos adjetivos y todos buenos se podrían usar para definir a Iniesta sobre un terreno de juego. Elegante podría ser uno de ellos, la elegancia con la que conduce el balón como si formase parte de su propio cuerpo, siempre con la cabeza en alto para elegir el momento preciso de tomar la decisión de chutar, pasar o la que sea, pero siempre la correcta.

Técnico, porque sin esa característica no se podrían explicar los pases milimetrados que tantas veces ha dado o los regates que tantas veces ha utilizado para zafarse de su defensor.

Pero seguramente el que más vaya con su estilo y el que le hace único es versátil. Se adapta a lo que el entrenador mande en cada momento. Ha jugado de interior, de mediapunta, de extremo e incluso de pivote, y en todas ellas cumple como el que más. Pero es que además tiene la capacidad de romper una línea del equipo contrario solamente con un movimiento, un regate o un control. Esa media vuelta en estático que tanto le caracteriza y que le permite encontrar los resquicios de las defensas más rocosas.

Sin él, el equipo (Barcelona o selección) se vuelve más previsible pero si Andrés entra en escena, la oscuridad se convierte en luz y sus compañeros siempre encuentran un apoyo donde antes había un contrario o no había nada.

Llega en su mejor momento

Es la cuarta gran cita de Iniesta con la selección (a la Confederaciones ni siquiera pudo ir por lesión), pero la primera vez que llega pleno de facultades, sin problemas físicos y, además, con la madurez necesaria para convertirse en el jugador que lidere a ‘La Roja’ sobre el campo.

En 2006 apenas tenía un papel protagonista en el equipo y en el Mundial fue más figurante que actor principal. Poco antes de la Eurocopa de 2008 sufrió una gastroenteritis aguda que le hizo perder kilos y masa muscular. Hubo que inyectarle suero en vena y hasta las semifinales ante Rusia no pudo completar un partido completo.

Del Mundial del 2010 todos nos acordamos del final. Iniesta se convirtió en el héroe con su gol en la prórroga ante Holanda, pero un edema en el muslo derecho hizo saltar las alarmas al comienzo del campeonato e incluso Del Bosque le reservó en el segundo partido, ante Honduras, por precaución.

Pero esta vez es diferente. Durante el año ha sufrido diferentes lesiones, en su mayoría musculares, que le han tenido alejado del terreno de juego. Eso ha contribuido a que llegue aún más fresco al final de temporada y pueda sacar todo el fútbol que tiene dentro en favor de la Selección.

Aparte del estado físico, llega con los 28 años ya cumplidos, edad en la que un futbolista ha alcanzado toda su madurez. Luis Aragonés dijo hace algún tiempo que “el mejor momento de un futbolista está entre los 28 y los 30 años”. Hace cosa de un mes Iniesta entró en esa franja de edad, y con toda la experiencia adquirida durante estos años, tiene todo para ser el jugador que guíe al combinado español para llegar lo más lejos posible en esta Eurocopa de Ucrania y Polonia.

Pocos goles, pero decisivos

Es cierto que si hay un punto del juego de Andrés a mejorar, es el gol. Nunca ha tenido el acierto o la capacidad necesaria para convertirse en un goleador.

Él mismo ha reconocido que era algo que le atormentaba y reveló un diálogo que mantuvo con Guardiola: "No conseguía marcar y le pedí consejo a Pep. Me contestó: que quieres que te diga si yo sólo marqué 4".

Pero seguro que hay muchos goleadores natos, que habrán conseguido muchos más que él, que cambiarían todos sus goles por meterlos de la importancia de los que ha conseguido el manchego. Contextualizando, semifinales de Champions League del 2009, el Chelsea va ganando por 1-0 en Stamford Bridge y, tras un partido cargado de polémica arbitral, un solitario gol del Barcelona les dejaría fuera de la final. El Barcelona no había conseguido disparar entre los tres palos en todo el partido a causa de la aguerrida defensa inglesa. El partido entraba en el tiempo de descuento y las esperanzas se desvanecían, pero de repente un mal despeje de Essien caía en pies de Messi que veía en la frontal del área a Iniesta y, éste, con más corazón que cabeza le pegó según venía y la consiguió introducir cerca de la escuadra de la portería de Cech. Ese día se convirtió en el héroe del barcelonismo.

Pero un año después, con el gol en la final del Mundial en el Soccer City, también en los minutos finales, esta vez de la prórroga, consiguió convertirse en héroe nacional, y consiguió que lo fuera junto a él Dani Jarque.

¿Qué dicen de él? Piropos, piropos y más piropos

Debido a su cautivador estilo de juego y su afable carácter, muchos han sido los elogios que se ha llevado a lo largo de su carrera. Palabras de todos los tipos que intentan definir algo indefinible en su esencia. El fútbol de Andrés Iniesta es para sentarse frente al televisor y disfrutar. Sobran las palabras.

No obstante, como decíamos, varios osados han intentado de alguna u otra manera dar con las palabras que mejor destaquen lo que representa su figura. Quizá quien mejor lo conozca sea Pep Guardiola, entrenador suyo durante estos cuatro años y que recibió una educación deportivo similar en La Masía. El de Santpedor dijo que "Es un ejemplo para las generaciones del fútbol base, que se fijen en él" Guardiola “Andrés come aparte. Es un ejemplo para las generaciones del fútbol base, que se fijen en él, en mucha gente pero sobre todo en él. No lleva pendientes, no se pinta el pelo… y sabiendo que es el mejor, aunque no juegue o juegue 15 minutos, no se queja. Y siempre entrena y juega bien. Gente así no tiene precio. Y además es que es muy bueno”.

Estas palabras serían suficiente halago viniendo de quien vienen, pero mucho otros se han sumado a los elogios. Para Ángel Cappa, quien fuera entrenador de Las Palmas y Tenerife, “Iniesta es el mejor del mundo. España es la mejor del mundo, sin duda, y también tienen al mejor jugador”. Además, también destacó su carácter para alabarlo, aunque a veces sea un ‘hándicap’: “Nunca se queja, no tiene una cara alegre ni cara de pícaro, ni es guapo… y eso le vale muchas suplencias. Tiene más bien cara de oficinista o de estudiante de secundaria, y eso le perjudica increíblemente. Un día de éstos tendría que hacer algo loco, tirarle la pelota a alguien o algo así, para que lo respetaran más”.

El ex seleccionador Luis Aragonés también opinó durante el pasado Mundial sobre el papel de Iniesta en la Selección y estas fueron sus palabras: “Es excepcional en el uno contra uno y, extraordinario en el último pase. Iniesta nos da muchísimo. Es el jugador que más da a España”.

Los más recientes que ha recibido han sido de sus propios compañeros. Tras la exhibición ante China en el último amistoso, sus compañeros no dudaron en alabar su juego. En ese caso fue Silva quien consiguió marcar aprovechando uno de sus pases y al finalizar el partido dijo: “Jugar al lado de Andrés y entenderse con él es muy sencillo. Tiene la virtud de hacer fáciles cosas que parecen imposibles”. Pero el que aunó el sentir del grupo y lo expresó inmejorablemente fue Álvaro Negredo: “Es lo mejor que te puede pasar. Tiene regate, desborde, visión de juego, capacidad para romper una defensa con un pase que él sólo puede imaginar. Cuando llega al área, como se vio ante China, es capaz de pararse, levantar la cabeza y encontrar al jugador que llega con ventaja para marcar. Es un privilegio tenerlo en la selección. Tenemos que disfrutarlo y aprovecharlo”.

Poco más se puede decir aunque sí ha habido muchos otros que, como no puede ser de otra manera, han caído rendidos a los encantos futbolísticos y personales del de Fuentealbilla. Se podrían escribir varias páginas de un libro o incluso un libro entero con los halagos recibidos, pero aquí, por razones obvias, nos quedamos con las más llamativas.