La historia de los España-Italia: una realidad engañosa

01/07/2012 - 10:36.

Dice la historia que España nunca le ha ganado a Italia en partido oficial. Es cierto. En fútbol, los resultados son los únicos que mandan y ellos no entienden de argumentos: aquel que marca más goles avanza abriéndose camino hacia la gloria. El otro, sólo puede aspirar a un buen recuerdo, en el mejor de los casos. Pero los análisis más exhaustivos apuntan detalles cuyo olvido modifica la realidad. Ahondar en ellos hace comprender por qué fueron los italianos los que acuñaron el sobrenombre de 'La Furia Roja'.

La historia de los España-Italia: una realidad engañosa
España siempre ha plantado cara ante Italia

El crédito ganado a lo largo de la historia influye de forma irremediable en el respeto que se le concede al rival. Pese a que pocos lo reconocen, muchas veces ese respeto lleva implícito un pequeño-o gran-porcentaje de temor. Ser acreedora de cuatro campeonatos del mundo, de una Eurocopa y ser históricamente un rival que siempre ha dejado a España en el camino le ha valido a Italia para alzarse como uno de aquellos equipos que conviene siempre evitar. Analizados con algo más de minuciosidad los encuentros entre las dos selecciones, tal vez Italia no deba imponer de forma especial a 'La Roja', no porque sea una selección falta de calidad, argumento que se caería por sí solo. Italia es siempre Italia, cierto. Pero precisamente por eso, la 'azzurra' parece haber sido siempre capaz de despertar en el combinado español una motivación extra que le ha llevado a desarrollar grandes partidos contra 'la squadra'. La fortuna no siempre sonrió a los españoles pero el carácter es una seña ineludible de identidad de un equipo forjado a base de golpes y de una adscrita y admirable capacidad de sobreponerse. 

España e Italia se han topado en 7 ocasiones en partido oficial-tras la final del domingo serán 8-. En cuatro ocasiones se han visto las caras en Eurocopas y en tres de ellas lo han hecho en Mundiales. La selección de elástica azul ha salido victoriosa en la gran mayoría de esos enfrentamientos que, eso sí, se han caracterizado siempre por ser choques de marcador muy ajustado y de una gran igualdad. Nunca ha habido entre italianos y españoles, en partido oficial, un resultado de más de un gol de diferencia. Tres victorias para Italia, y cuatro empates suman el bagaje total de sus enfrentamientos. 
 
La segunda oportunidad premió a Italia en el Mundial del 34
 
España e Italia disputarán la final de la Eurocopa con un mismo recuerdo en la memoria. La tanda de penaltis del pasado campeonato europeo en el último  enfrentamiento entre las dos protagonistas, le sirvió a 'La Roja' para dar un paso más en su camino hacia la conquista del título . Sujetos en la retentiva de aquel momento, los españoles se repiten que se pudo una vez y ha de poderse otra. Por su parte, los italianos ven en esta oportunidad la ocasión perfecta para llevar a cabo una anhelada 'vendetta'. Y es que son muchos los que concuerdan en que al final, la lotería de los penaltis siempre tiene algo de injusto. Si pasa el que jugó peor, la percepción aumenta; si pasa el que jugó mejor, quizás la sensación no se acentúe demasiado pero cierto es que en la grandeza del deporte rey confluyen un sinfín de condicionantes que sirven para conceder esperanza a todos; el mejor, no siempre es el que ha de estar ahí. 
 
Sea como fuere parece que este mini-objeto de debate no tenía razón de ser allá por el Mundial de  1934. Cuando los cuartos de final del campeonato del mundo, que se disputaría precisamente en tierras italianas, cruzó el camino del combinado transalpino y el de 'La Roja', pocos imaginarían un choque igual, un partido que la prensa de la época calificó de épico, un duelo en la cumbre entre dos grandiosos equipos que regalaron una oda al fútbol. Carácter, calidad, pasión y derroche de fuerzas de españoles e italianos hicieron imposible que la particular balanza que había de medirlos se decantase para unos o para otros. Eso y un gol anulado a Lafuente. La igualdad sólo se desequilibraría momentáneamente cuando Regueira adelantó al equipo español con 35 minutos de tiempo cumplido.  Ferrari, al borde del descanso, devolvería la igualada al marcador. España mejoró en el segundo tiempo respecto del primero, llegando incluso a merecer la victoria pero los goles, únicos jueces al final, no pronunciaron ningún nombre.  A partir de ahí ni siquiera la prórroga logró dirimir al semifinalista pero a la conclusión del tiempo añadido no se le sumó la actual tanda de penaltis, sino un nuevo partido que se disputaría-paradójico que algunos se quejen hoy de los dos o tres días de descanso-al día siguiente. 
 
El segundo partido sería toda una muestra de lo que vendría caracterizando los rasgos de España. 'La Roja' llevó a cabo un derroche de carácter, ambición y fútbol que bien hubieran podido conducirla hasta su gran objetivo pero que de nuevo la vería caer tras un serie de despropósitos en la labor del colegiado de la contienda, Mecet. El árbitro anuló dos goles legales al combinado español, que llegó a quedar con 9 jugadores sobre el terreno de juego, pese a no ser precisamente el equipo más duro; de hecho, el equipo hispano acabó con un saldo de siete lesionados: Bosch, Regueiro, Chacho, Zabalo, Quinconces, Vantlorá y Cilaurren. El tanto que sí subió al marcador-puesto que fue un gol legal-fue el de Meazza a la salida de un córner, un gol que a la postre le serviría a Italia para sentenciar a España. Primer cruce oficial y las ganas de 'vendetta' se habían instalado ya en el corazón de los españoles. 
 
Euro 80, mejor juego que resultado para 'el mismo final de siempre'
 
La primera vez que España e Italia habían cruzado sus caminos había sido en un Mundial en el que la 'azzurra' ejerció como anfitriona. La segunda fue en una Eurocopa, donde de nuevo Italia ponía 'la bota' a disposición del fútbol continental. España debutaba en el estadio de San Siro con el hándicap de la nula confianza en sus posibilidades-no en vano la prensa nacional le había adjudicado un 3% de posibilidades de vencer en el torneo, mientras que Italia gozaba de un 20% de probabilidades. Posiblemente a sabiendas de eso y herida en su orgullo, España realizó un gran partido y fue muy superior a Italia, que acabó siendo abucheada por su propia afición. 
 
El partido, correspondiente a la fase de grupos (grupo 2) pudo haber asistido, además, al primer gran desastre de Italia en su propia casa, ya que Juanito rozaría el gol al saque de una falta que acabó topando con la madera para posteriormente morir en manos de Zoff. En esta ocasión, España también vio anulado un gol de Satrústegui pero un gol bien anulado por fuera de juego.  Pese al buen debut de 'La Roja', la selección española no pasó de la última posición del grupo, que le dejó automáticamente fuera de la competición. 
 
Euro 88: lo que mal empieza, mal acaba
 
España había ofrecido hasta ese momento una buena cara ante Italia, pese a que en ninguna de las anteriores ocasiones le había servido de nada. La Eurocopa del 88, sin embargo sería distinta. El partido que les puso frente a frente fue, de nuevo, el correspondiente a la fase de grupos (grupo 1 esta vez) y tuvo el mismo pésimo desenlace que en las anteriores citas pero esta vez ni siquiera el juego o la forma de caer salvaron el honor de 'La Roja'. Italia pasó por encima de España como un auténtico rodillo, evidenciando sus 'vergüenzas' a base de fútbol y superioridad. Cuando 'La Roja' llegó al límite y trató de reaccionar  con la salida de Martín Vázquez, sería justo cuando Vialli establecería, de un soberbio golazo, el 1-0 definitivo. 
 
Y como lo que mal empieza, mal acaba, España concluiría la fase de grupos en tercera posición, sólo por delante de Dinamarca y por detrás de Alemania y la propia Italia. La tercera plaza la dejaría fuera del torneo europeo. 
 
Mundial 94, Baggio rompió el sueño; Tassoti...
 
Probablemente uno de los partidos más recordados por la afición española. El día en que Tassoti le rompió la nariz a Luis Enrique. De nuevo un Mundial enfrentaba a las selecciones española e italiana y la primera había acumulado ya demasiadas frustraciones en el camino. Las ganas de dar un golpe de autoridad sobre la mesa y cambiar su sino permanecían más latentes que nunca y el rival parecía inmejorable. España había logrado alcanzar los cuartos con más pena que gloria y tras una serie de encuentros en los que lo único destacable había sido una fase de buen fútbol ante Alemania. Pero Italia parecía motivar a 'La Roja' con especial ímpetu y como históricamente había sido habitual, los hombres de Javier Clemente pusieron en liza su mejor juego ante la 'azzurra'. 
 
La guinda al superior juego de España pudo haberla puesto Salinas, que falló una ocasión clarísima de gol ante el guardameta italiano, frustrando todas las esperanzas de un combinado que veía en la gran estrella rival, Roberto Baggio, una templanza y una fortuna de la que habían carecido los españoles. Al italiano no le tembló el pulso para batir la portería española en una ocasión similar a la que había desperdiciado Salinas ni tampoco para sentenciar, con el 1-2 definitivo, el partido que le daba a la transalpina el pase a semifinales.  España, por su parte, sería la imagen de la impotencia, de la rabia y la frustración porque a pesar de haber merecido mejor fortuna, el gran recuerdo que se llevaba era la nariz rota de Luis Enrique tras el impune codazo de Tassotti.
 
Eurocopa 2008: primer paso hacia el sueño
 
Aquel 22 de junio de 2008, algo distinto se prendía en los corazones de la afición española y también de los jugadores. Pese a que históricamente Italia no había mostrado superioridad sobre 'La Roja', siempre había salido victoriosa de los enfrentamientos entre ambas. El techo para los hispanos estaba en los cuartos de final, fase de la que nunca habían logrado pasar al topar con la 'Azzurra'.  El desarrollo de aquel partido no dejaba claras las cosas respecto a si podría o no romperse al fin el maleficio, pues el duelo acabó con empate a 0. No obstante la llegada de España hasta ese punto sí se percibía muy distinta a todo lo antes vivido. La selección estaba en pleno despegue, en pleno ascenso hacia su propia cima, una cima que no suponía, ni mucho menos, un techo. 
 
Pero como suele decirse, Italia es siempre Italia y la superioridad de España en aquel partido no sería algo que la 'azzurra' aceptase sin más o frente a lo que estuviera dispuesta a sucumbir. Resistió la 'squadra' hasta la prórroga, forzando unos penaltis que convertían a Casillas y Buffon, en los grandes protagonistas de aquella noche mágica. Un protagonismo que no exigía sólo de nombres, sino también de hechos, de realidades. Buffon plantó sus credenciales para ser considerado como el mejor guardameta del mundo al detener el penalti lanzado por Dani Güiza pero aquella generación de futbolistas españoles no estaba dispuesto a sumar una más. Casillas recogió el guante y aceptó el desafío, respaldando de algún modo a quienes apostaban por él en la pugna por el mejor portero del planeta. El capitán del Real Madrid y de la selección detuvo también un penalti, el de De Rossi...y hasta dos, el de Di Nattale. Fàbregas cargó con la responsabilidad de un último lanzamiento que podía catapultar a España hacia la historia o estamparla de nuevo en el muro de su destino, tal y como le había venido sucediendo a lo largo de tantos años. No falló el jugador del Arsenal y España tumbó las puertas del sueño que hasta entonces sólo había podido anhelar. La corona aguardaba al final del camino.
 
Eurocopa 2012, debut igualado
 
Italia había disputado su último partido en la fase final de la Eurcopa de 2008 ante España y ante España disputó el primero en la fase final de la Eurocopa 2012. Pese al cúmulo de victorias y triunfos acumulados a lo largo de los cinco partidos oficiales en los que se habían cruzados las dos selecciones, en Italia latía aún el recuerdo de aquel último choque que les apeó del camino hacia la gloria europea. La 'Azzurra' sorprendió a propios y extraños, desarrollando un fútbol ofensivo, tocando el balón con criterio y serenidad y planteándole a la vigente campeona un duelo igualado y de tú a tú. Di Nattale se resarcía tras el penalti errado en 2008 al saltar al campo como revulsivo y adelantar a los suyos. Pero España no tardó en ratificar que las viejas historias de los primeros partidos quedaban ya muy lejos y que la vigente campeona tenía aún mucho que decir.
 
 
Fàbregas estableció la igualada en el luminoso del estadio Gdnask, zanjando el duelo inaugural para los dos combinados, que volverán a verse las caras en la gran final. 
 
Amistosos
 
España e Italia se han enfrentado en 18 partidos amistosos a lo largo de la historia. Cinco victorias para Italia, siete para España y cinco empates ratifican la igualdad existente entre las dos selecciones. Pese a que históricamente Italia había sido una selección con mayor peso, debido a los cuatro mundiales conquistados y a la Eurocopa del 64, que también hizo suya, los análisis más detenidos de sus enfrentamientos con España no la evidencian al nivel de los resultados obtenidos. 
 
Tabla: ceroacero.es

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