Fernando Torres: el descanso del guerrero

Fernando Torres: el descanso del guerrero

Una temporada ínfima en cuanto a goles pero superlativa en una amplia gama de repertorios de movimientos y generosidad para con sus compañeros con asistencias de gol. Desde que se lesionara antes del Mundial de 2010, Fernando Torres no ha vuelto a ser el mismo. Temió por no ser convocado por Vicente del Bosque para la Eurocopa. Entendió la lección, aprendió su significado y se aplicó para la ocasión.

“Me vi fuera de la Eurocopa y nunca había recibido una convocatoria con tanta ilusión. Sólo pienso en ganar la Eurocopa. He tenido la suerte de ganarme un sitio en la historia de la selección, pero debo exigirme mucho más y ganas no me faltan”. Al igual que todo estudiante, Fernando Torres era consciente de la necesidad de reaccionar para dar el nivel que se presupone de él. Su temporada no había sido buena del todo, destacando más por su repertorio de movimientos, descubriéndose como un gran asistente para con sus compañeros y enfatizado negativamente por sus escasos goles. Había pasado de puntillas sobre el éxito del Chelsea en la Champions League y se incorporaba a la disciplina de la selección tras ser cuestionado, como el alumno que vaguea durante todo el curso y se acongoja ante los exámenes finales.

Los líderes de opinión ejercen una influencia negativa en la masa pública, que la siguen sin tiempo para recapacitar y analizar el mensaje. Los medios de comunicación se explayaron con las continuas críticas sobre lo correcto que era o no la convocatoria del delantero de Fuenlabrada, apoyado y reafirmado por la audiencia. Si bien es cierto que su año en el Chelsea es para el olvido y que necesita mejorar – tal y como ha afirmado el propio jugador – Fernando Torres ha ofrecido más de lo que muchos creen. No se trata de descubrir sus virtudes o sus carencias, si no de poner en liza y hacer justicia la mejora que sufría el equipo cuando acompañaba a Drogba en ataque o la libertad que tenía Juan Mata cada vez que intervenía en el juego.  Al contrario que delanteros como Negredo o Soldado, la mejor versión de Torres fue de menos a más. “Sé que Fernando va a hacer goles en la Eurocopa”, apuntó Mata antes del comienzo del torneo. Y no se equivocó.

Fernando Torres se ha alzado con el galardón del “pichichi” de la Eurocopa al marcar tres goles, y empatar con jugadores como Mandzukic, Mario Gómez, Balotelli y Cristiano Ronaldo. Salió en los últimos quince minutos y tuvo tiempo para marcar un gol cuando Italia ya estaba rota tras la lesión de Thiago Motta. Ha jugado todos los partidos, repartidos entre suplente y titular, a excepción de la semifinal contra Portugal. Sin embargo, tan solo tuvo una notable repercusión con la actuación frente a Irlanda en el segundo partido del grupo. Al igual que en la final de 2008, Fernando Torres batió a Buffon tras una asistencia al espacio de Xavi Hernández. Instantes después, dispuso de una nueva ocasión, se plantó delante del portero y cedió hacia atrás para que su compañero de equipo Mata anotase el gol. Un gesto noble y generoso, en el que el asturiano supo reconocer el mérito. 

Había perdido la oportunidad de alzarse con el reconocimiento de máximo goleador de la Eurocopa pero había dejado para el recuerdo el agradecimiento  a uno de los jugadores que más apoyo le ha ofrecido en el vestuario del Chelsea, amén de demostrar la unión que existe en el grupo del combinado nacional. "Para mí lo más bonito de hoy es ver sonreír y disfrutar a Mata. Se merecía ese gol", aseguraba en El Partido de las 12 de la Cadena COPE.  Sin embargo, las complejas reglas de la UEFA dictan que en caso de empate, los criterios que se siguen para el desempate son mayor número de asistencias o menos minutos jugados.  

Al igual que aquel estudiante que aprueba esos exámenes finales después de la indisposición ante el miedo, Fernando Torres consigue el merecido (y conocido) descanso del guerrero. En el año que más críticas ha recibido, que peor se ha sentido y tras vivir una situación límite en la que no encontraba solución, Torres consigue el premio que tanto buscaba. De esta manera, cierra el círculo que abrió en el Práter de Viena con Xavi Hernández como maestro de orquesta. Él dio la primera Eurocopa de la era Moderna y marca uno de los cuatro goles en la segunda Eurocopa. Fernando Torres, el infalible goleador de las finales europeas con la selección. Con el 3-0, ha superado a David Villa como máximo goleador de la selección en la historia de la Eurocopa. No solo eso: supone un talismán para España, pues cada vez que marca la selección no pierde, acumulando un agregado de 21 victorias consecutivas

Al igual que un niño, como manda su apodo desde que cabalgaba la estepa de su Vicente Calderón con las rayas rojiblancas y el escudo con el oso y el madroño cosido al pecho a pesar de sus 28 años, disfrutaba de su momento sobre el campo del estadio olímpico de Kiev con la gente que más quiere. Allí explicaba a su hija Nora como había marcado el gol; contaba a Leo como había visto por el rabillo del ojo acercarse a Juan Mata. En el silencio del estadio vacío y con los jugadores celebrando la victoria en el vestuario, Fernando Torres jugaba con un balón mientras sus hijos corrían detrás de él. En el centro del campo, daba las gracias a su esposa Olalla, a la que lleva tatuada en el brazo y en el corazón, por el apoyo incondicional de un año que jamás pasará al olvido. La peor temporada de Fernando Torres concluye con una Eurocopa, una Champions League, una Bota de Oro con su selección y con una FA Cup. En agosto, dos oportunidades más para engrosar su palmarés.