Una llamada a la esperanza

España, que está sufriendo los azotes de una fuerte crisis económica, se da un respiro y celebra por todo lo alto un nuevo triunfo de "la roja". La selección de fútbol ofrece otro monumento a la elegancia y llena las calles de banderas y sonrisas.

Una llamada a la esperanza
España celebra su gran victoria en la Eurocopa.

España se besa, se abraza, España ríe y llora. Las banderas llenan los balcones y coches del país en esta mañana, la gente sonríe tímidamente por las calles, los niños acuden a por el periódico al quiosco de la esquina y se acude al trabajo con un único tema de conversación. Esto es el fútbol. Un deporte que genera polémica, si, pero en definitiva es un juego que alimenta las ilusiones y las esperanzas de la gente, y que anoche, invadió de felicidad durante un buen rato a un país que, sacudido por una fuerte crisis económica y golpeado por uno de los incendios más duros de los últimos tiempos, necesitaba una noche de redención y felicidad. Y ahí volvieron a estar los chicos de la roja, acudiendo a nuestro rescate. Ahora mismo sólo me sale decir GRACIAS.

Y es que esta España ha vuelto a hacer historia, y además esta vez de verdad. Ha logrado algo inedito en el mundo del deporte. Anoche, fiel a su estilo y a su gusto por el balón y el buen juego, el equipo de Vicente del Bosque cerró un círculo que inició en Viena con aquel gol de Torres. Anoche España logro la ansiada Triple Corona (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012), un hito que estuvo cerca de lograr Alemania y que rubricó España con una exhibición memorable, una exhibición que el fútbol y los amantes de este deporte guardaremos por siempre en nuestra memoria. La generación de Iker Casillas, Xavi Hernández o Andrés Iniesta entre otros ha sido la primera en realizar esta proeza y nosotros hemos tenido el privilegio de disfrutarlo de primera mano y tenemos el honor de poder contarlo. 

"Lo importante era jugar a la nuestro" rezaba Del Bosque en rueda de prensa, con la sonrisa más grande que se le recuerda en años. Así de elegante se cierra esta Eurocopa, elegantes hasta en la victoria, alejados de tópicos que no vienen al cuento. Este comportamiento es una de las señas de identidad de un equipo de futbolistas, que antes de nada son personas y amigos personales. El talento y el trabajo individual puestos al servicio del colectivo como forma de alcanzar el éxito. Y detrás de todos ellos la mano de un seleccionador ninguneado más de una vez injustamente y cuya mano ha sido vital tanto en Sudáfrica como en esta Eurocopa. Jamás el fútbol podrá devolver todo lo que esta selección le está dando.