Cuatro años cumpliendo sueños...

Cuatro años cumpliendo sueños...

España, tras vencer en la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2010, alcanza la eternidad absoluta conquistando una nueva Eurocopa y siendo la primera selección del mundo que logra esta triple corona. Cuatro años mágicos que ya forman parte de la historia del fútbol.

Cesc miraba el balón, hablaba con él, le susurraba que juntos tenían que hacer historia. En ese momento el catalán no era consciente que ese penalti iba a terminar de transformar una selección acostumbrada a los disgustos y las derrotas. Ese día el destino de la roja iba a cambiar para siempre. Fabregas embocaba el penalti y España iniciaba un camino derrotando a Italia. Eramos semifinalistas de la Eurocopa 2008. Ayer, y otra vez ante Italia, la selección ha cerrado un círculo virtuoso logrando una proeza nunca antes conocida (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012). Anoche, la leyenda se convirtió en mito.

Luis Aragonés cargó con el peso de muchas responsabilidades, seguramente las más importantes. Cargó con la responsabilidad de 'cargarse' a Raúl, el buque insignia de la selección. Y decidió dar la responsabilidad del equipo a los 'bajitos', a Xavi, a Iniesta, a Cesc. A ellos y al balón. Juntos hasta la eternidad, lograda por Del Bosque, que terminó de pintar el cuadro. El grupo humano formado por esta selección ha traspasado fronteras, ha conseguido dejar atrás la guerra Madrid - Barça, que nos invade de agosto a junio. El fútbol manda, los colores de moda son los nuestros. La historia es de todos. España, por fin, es leyenda.

El Prater de Viena, con aquella cabalgada hacia el destino de torres, fue testigo del nacimiento definitivo de una nueva España, una España diferente, elegante, estética y, sobre todo, práctica. Casillas levantaba al cielo de Viena la Eurocopa, la segunda de nuestra historia, pero la primera en color. España daba un golpe de autoridad en la mesa. Eramos campeones de Europa, pero el sueño acababa de empezar. Y hoy, cuatro años más tarde seguimos soñando, con la palabra campeones incrustada en nuestro vocabulario, como nunca antes. Las lágrimas son sonrisas. Y que esto no pare.

La explosión definitiva de este equipo llegó dos años tardes. El once de julio del 2010 se convirtió en una de las fechas más recordadas del país desde que Iniesta soltara ese zapatazo imposible, ese gol que todos habíamos soñado cantar durante tantos años. Padres, abuelos, nietos, todos. España entera lloraba de alegría. Eran otras lágrimas, diferentes, con el sabor de la gloria. Las calles estaban llenas de banderas. El Mundial, el último territorio por conquistar se había logrado. España, con un estilo fresco, dinámico y envidiable, había logrado el último reto de su historia. El mundo entero aplaudió el fútbol de la roja. Johannesburgo, con Holanda como rival, fue el lugar escogido por el destino para confirmar la supremacía futbolística de España.

Pero la historia de amor de España con el fútbol todavía no había terminado. Hace 40 años Alemania estuvo cerca de encadenar esta Triple Corona, pero se quedó a las puertas, en la final. Esa gloria estaba destinada para 'nuestros' elegidos. La eternidad pasaba por lograr el hito que nadie hasta la fecha había logrado. Y lo hicimos, y de qué forma.

A veces ganar no es suficiente, el cómo queda para el recuerdo. Pues a esta España se la recordará por muchas cosas. Por ganar mucho, si, pero por hacerlo sabiendo competir siempre, sabiendo superar todas las dificultades y haciéndolo de una forma elegante, magistral, brillante. Con estos adjetivos tumbó anoche a una renacida Italia, que tiene en la roja al espejo en el que mirarse. Italia, abandonó el estricto catenaccio tradicional, para buscar el balón. Intento 'ser España', jugar a lo nuestro. Y perdió. Lo hizo con grandeza, pero perdió. 

La rotundidad del marcador (4-0) fue el fiel reflejo de la sideral distancia que hay entre España y el resto de selecciones del mundo. Ya nadie duda de España, ya formamos parte del Olimpo. Otra vez Iker, como cuatro años antes levantaba al cielo la Eurocopa. Esta vez era en Kiev, ciudad que siempre estará ligada al corazón de los españoles. En Ucrania España escribió otra página para la historia. La roja es historia, España gobierna en el mundo del fútbol. Porque los sueños se cumplen. Gracias.