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El hombre que juega sin reloj

Benzema juega sin reloj, sin números. Ignora la existencia del conteo continuo, del pasar del tiempo, simplemente juega y nos deleita con el balón ir de una bota a otra, cambiar de dirección con esa suavidad propia de su talento, en sus toques exquisitos y deliciosas transiciones.

El hombre que juega sin reloj
Karim Benzema celebra el segundo gol de Francia ante Ucrania con Cabaye

Dentro del debate goleador de esta Eurocopa, centrado sobre todo en la sequía de Cristiano Ronaldo o la aportación de Fernando Torres con la Campeona del Mundo, pese a sus dos goles ante la República de Irlanda en la segunda jornada, hay un 9 sobre el cual, el debate del gol no se cierne cual espada de damocles ni se cuestiona su presencia en el campo. Simplemente, juega al fútbol.

Karim Benzema. Nombre propio del atacante del Real Madrid, que alejado del gol en las dos jornadas iniciales jugadas de esta Eurocopa, se muestra, quizás, como el hombre más determinante del ataque francés en los dos primeros partidos.
 
Su despliegue técnico y recursos con y sin balón, hacen del 10 galo un jugador temible en cada rival que plante cara a la Selección Francesa. No lleva anotado ningún gol en esta Eurocopa... la pregunta es ¿Le hace falta?, la respuesta la dio ayer ante Ucrania.
 
Su mera presencia en el campo ante Ucrania, y su despertar en la segunda parte del juego, cambiaron la dirección del juego. Su capacidad de integración y suma al juego, logran que Karim se sienta un centrocampista creador, un 4 sin serlo. Un pensador dentro del campo, que desde el área, sabe mover a sus compañeros para hilvanar, jugada a jugada, combinaciones que logren perforar la portería rival. 
 
Y así fue
 
Se hizo de rogar, pero el primer gol francés, obra de Jeremy Menez, llegó de las botas del 9 del Real Madrid. Karim puso el balón en las botas de Menez. Rápido en pensamiento, veloz en actuación, Benezma observó a su compañero, con espacios y apertura de la defensa ucraniana, para dejar el balón dispuesto a perforar las redes de Piatov. Llegó el primero y Francia comenzó a recrearse. El Show Karim dio comienzo y Ucrania se resignó a ser una comparse durante los minutos que Benzema se dedicó a jugar, y ganar el partido.
 
No fue menos el segundo gol. Estamos ante el que, quizás, fue la mejor asistencia de lo que llevamos de Eurocopa, con permiso del balón que David Silva le puso a Fàbregas en la bota para la igualada de España ante Italia. Cabaye se plantó, Benzemá observó, pensó y dirigió el balón a las botas de su compañero, que solamente tuvo que empujar a las redes el segundo tanto de Francia y la sentencia del partido.
 
Pero no fue solamente la asistencia. La internada del medio del Newcastle llegó tras los espacios que Karim, arrastrando a los defensores amarillos, le abrió en la defensa para que éste lograse poner tierra de por medio en el marcador.
 
Cero goles, pero sobre él no hay debate. Pausado, con calma. El nerviosismo no existe en su modus operandi. Karim es consciente de que su juego, facilita el juego de sus compañeros, no se muestra ansioso por anotar el primer gol en esta Eurocopa. solamente se muestra convencido de que él, es capaz de mover el juego francés con su talento. Y eso es lo único que hace. Lo externo no va con él.
 
Benzema juega sin reloj, sin números. Ignora la existencia del conteo continuo, del pasar del tiempo, simplemente juega y nos deleita con el balón ir de una bota a otra, cambiar de dirección con esa suavidad propia de su talento, en sus toques exquisitos y deliciosas transiciones.