Los 300 se convirtieron en 11

Los 300 se convirtieron en 11

La selección griega de fútbol fue eliminada ayer de la Eurocopa por el combinado alemán., pero...¿Qué tiene en común el juego del once dirigido por Fernando Santos con el ejército liderado por el espartano Leónidas en la batalla de las Termópilas?

Ayer caía eliminada la selección de Grecia en los cuartos de final de la Eurocopa, algo que nunca había sucedido. Pero fueron derrotados demostrando todo de lo que son capaces. Jugadores fuertes, aguerridos, con coraje; jugando siempre más con el corazón que con la cabeza y, porque no decirlo, con muy poquito fútbol.

Un estilo de juego en el que la defensa no es que prime sobre el ataque, es que las llegadas al área rival, prácticamente, no existen, y se limitan a los contraataques que su férrea zaga le permite de vez en cuando y el juego a balón parado en el que Karagounis es un experto.

Es justamente por eso que siempre que veo jugar a la selección griega, desde que tengo uso de razón, se me viene a la cabeza aquella gran batalla que tuvo lugar en el 480 a.C., la batalla de las Termópilas, que se produciría en la II Guerra Médica, cuando una pequeña cantidad de soldados (se habla de unos 1.000, entre espartanos, tebanos o tespios, aunque la célebre película se limite a los 300 espartanos) se apostillaron en el paso de las Termópilas, única posibilidad de entrar en la península griega, con el objetivo de frenar la invasión persa al Peloponeso.

Claro está que, frente al inmenso ejército acaudillado por el hijo de Darío, Jerjes I, la confederación helena poco tenía que hacer. Sin embargo, lograron resistir durante dos días con sus respectivas noches. Pero, entonces, fueron traicionados por un hombre de la zona, Efialtes, que mostró a los persas invasores, un camino por el que podían causar estragos en el ejército rival. Solo de esta forma pudo ser derrotada la confederación helena con el célebre espartano, Leónidas, a la cabeza. Murió la práctica totalidad del ejército allí situado.

La táctica es fundamental

¿Pero en qué se parece el juego de una selección de fútbol a la táctica que lleva a la práctica un general militar hace casi 2.500 años y que permite a su pueblo, replegarse para defender su territorio? Exactamente en eso último que comentamos. La defensa a ultranza de su territorio, siendo el objetivo no recibir un gol. Son capaces de renunciar completamente al ataque, pero su portería es perforada con muy poca asiduidad, lo que le ha permitido ser uno de los conjuntos menos goleados en la fase de clasificación. En esta Eurocopa, la estadística ha caído, ya que han recibido 7 goles en apenas 4 partidos.

Siguiendo con la comparación, parece bastante claro quién es el Leónidas de la Grecia actual: Karagounis, el capitán del combinado heleno. Sin su dirección, tanto en el plano futbolístico como en el psicológico, el once dirigido por Fernando Santos parece perdido. El liderazgo que llega a transmitir nos hace pensar que cuando el jugador del Panathinaikos decida retirarse, el fútbol en Grecia quedará reducido a poco más que cenizas.

¿Y quién pudo ser el Efialtes de esta Eurocopa? El traidor a quien todos los ojos griegos puedan poner su mirada asesina. Quizá Sifakis que ayer realizó, probablemente, uno de los partidos más nefastos que de toda su carrera. Con su mal despeje en el lanzamiento de Lahm que propició el primer gol o la funesta salida al córner que terminó rematando al fondo de las mallas el killer alemán de anoche, Miroslav Klose.

Finalmente, los persas atravesaron las Termópilas, pero, apenas un año más tarde, en la batalla de Platea, los aliados helenos pudieron derrotarles y acabar con la invasión de sus vecinos orientales. Veremos el próximo jueves, si el que pase del cuarto de final que enfrenta a Italia e Inglaterra es capaz de emular la batalla de Platea y destruir al alemán que ayer pudo con los 300 que 2500 años después y, en un campo de fútbol, se convierten en 11.