El santuario corporal de Joleon Lescott

El central del Manchester City anotó el gol que valió el empate de Inglaterra en el primer partido de la Eurocopa contra Francia. Llegaba a Polonia como carne de banquillo pero una plaga de lesiones le ha mostrado la luz del protagonismo. Su cuerpo habla por sí mismo para explicar cómo ha sido su vida.

El santuario corporal de Joleon Lescott
El santuario corporal de Joleon Lescott

Como el agua clara de la fuente, abierto como un libro. Así es Joleon Lescott como persona, transparente y cristalino. Decía Paulo Coelho que “el guerrero es transparente en sus acciones y secreto en sus planes”. El central del Manchester City no destaca por ser el foco de atención de la concentración del combinado inglés. No casa con el prototipo de jugador excéntrico, repleto de tics y manías insufribles del jugador mediático. Es diferente, muy distinto. Un ser tranquilo y comedido, sigiloso e introvertido, pero un auténtico referente dentro de un vestuario en una vida que no se lo ha puesto fácil para triunfar.

Sin hacer ruido, se ha convertido en uno de los mejores centrales del panorama inglés. Fichó en el verano de 2009 por el Manchester City procedente del Everton por 24 millones de libras, dando un salto cualitativo importante. Debutó con la selección de Inglaterra en noviembre de 2010, contra Estonia. Hasta el día de hoy suma 17 partidos como internacional (con 9 victorias y cinco derrotas). Durante su trayectoria con la selección, tan solo ha anotado un gol. Fue, precisamente, el que despejó todas las dudas referentes a Inglaterra y su participación en la Eurocopa. Ese tanto contra Francia otorgaba un empate al combinado inglés, de vital importancia y que callaban las críticas de los medios de comunicación.

De carne de banquillo a titular indiscutible. Joleon Lescott llegó a la concentración de Inglaterra para la Eurocopa consciente de que era de las últimas opciones que barajaba Hodgson para el once inicial. La pareja Terry-Cahill había dado sus frutos con el Chelsea y la confianza estaba instalada en ellos. Pero después de la fractura de mandíbula de Cahill y la exclusión de Ferdinand, Lescott quedó como el candidato de mayor garantía con el que contaba la selección en su plantel. Unas semanas más tarde, se convirtió en el protagonista por su gol.

Una cicatriz que casi acaba con su vida

“Sé que hubo un momento en el que mi mamá y mi papá no creían que fuera a salir bien como ha salido, pero por suerte los médicos hicieron magia y solo tengo una cicatriz, nada de lo que preocuparse”, reconocía Joleon Lescott en una entrevista durante su etapa como futbolista del Everton. Son las sensaciones que hace públicas sobre la cicatriz que le acompaña en su rostro desde hace 24 años.

Justo en el centro izquierdo de la frente. La cicatriz le hace que la ceja izquierda esté levemente por debajo de la derecha. El tabique nasal, algo desplazado y metido hacia dentro. Su rostro quedó desfigurado cuando a los cinco años de edad Lescott estuvo cerca de morir tras ser atropellado por un coche a la salida de la escuela primaria de Birmingham. Su madre, que aguardaba en el coche en la calle de en frente, vio como se desarollaba la colisión con la impotencia de no poder hacer nada, mientras Lescott era arrastrado a lo largo de la carretera, sufriendo lesiones de gravedad. Las asistencias sanitarias no tardaron en llegar pero su supervivencia era una incógnita. Fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas, cirugías para configurar su rostro. “Tuve suerte. Vi también a otro niño en el hospital, que entró sin un rasguño, pero había sufrido daños cerebrales después de ser golpeado por un espejo retrovisor”. La operación le dejó una cicatriz facial de por vida.

Lescott tuvo que pasar unos cuantos meses en el hospital, junto a sus familiares, antes de poder hacer vida normal. A día de hoy, reconoce que aquella estancia le hizo crear un vínculo mucho más fuerte con sus padres, parte importante en la trayectoria profesional del futbolista. “El accidente me ha hecho aprecia la vida mucho más. También a las personas con discapacidad. Me doy cuenta de que soy un afortunado”.

Los tatuajes, un repaso de su vida

La historia del ser humano de tatuarse el cuerpo se remonta a la Edad de Piedra donde los cazadores del Neolítico se grababan símbolos en la espalda y en las rodillas. En diferentes etnias, el tatuaje supone una protección y forma parte de la cultura y las costumbres de la tradición. En la actualidad, hacerse un tatuaje supone un estilo de vida, con un significado personal para la persona que se lo hace. Joleon Lescott cuenta con más de cinco tatuajes en el tronco superior. Uno en el pectoral izquierdo, dos en el brazo, uno en el antebrazo y uno en el abdominal oblicuo. Cada uno, con su significado.

En su brazo derecho, el central del Manchester City lleva tatuado un ángel guardián, como símbolo de protección. No es de extrañar que la simbología de ese tatuaje sea el ser alado que guíe en la vida del jugador, tras superar aquel accidente que le ha dejado secuelas faciales. En el brazo contrario, en el izquierdo, Lescott tiene un Cristo abierto de brazos, como emblema de acogerle entre sus brazos para resguardarle del peligro. Debajo, una frase de dos líneas: I will die before I lose because I was born to win. Cerca del abdominal oblicuo, un pergamino tatuado con una frase que resume su estilo de vida: Si alguien muere siempre nace otro; doy mis gracias a los hombres que dieron sus vidas para la vida de mis hijos.

La familia es el motor para Lescott. No cabe duda, sus tatuajes lo demuestran. Sobre su pecho, una rosa roja, acompañada de cinco líneas: No escucho a nadie que me conozca porque haberme conocido significaría que hay un nuevo yo. La rosa tiene una explicación. Está dedicada para su madre, de nombre Rose. No es el único mensaje que aparece haciendo referencia a su estirpe. En el antebrazo derecho, tiene tatuado el nombre de su hijo (cuatro años de edad), Clayton, junto a su fecha de nacimiento. En el antebrazo izquierdo, el de su otro hijo mayor (8 años), Donovan.

Por último, dos tatuajes más, menos visibles, pero con gran carga emotiva, también en el torso. En el flanco izquierdo, la frase “Respeto para todos”; en el flanco derecho, la frase “Ningún miedo”.

Fuente del significado de los tatuajes: Daily Mail