Los detalles a corregir de la selección de Inglaterra

El empate contra Francia en el primer partido del grupo D de la Eurocopa ha dejado un gran sabor de boca al combinado dirigido por Roy Hodgson. No obstante, la selección necesita una lectura que le haga solventar los fallos cometidos contra Francia para sacar tajada de los próximos dos enfrentamientos contra Suecia y Ucrania. Las subidas por bandas de sus laterales, una mayor presencia en ataque o mejorar el acierto en los disparos, lecciones que tienen que ser corregidas.

Los detalles a corregir de la selección de Inglaterra
Los detalles a corregir de la selección de Inglaterra

Abrió el marcador por medio de Joleon Lescott, de la forma más predecible en una selección que explotó sus facultades en la fase de clasificación para la Eurocopa: sacando tajada en el juego aéreo. Inglaterra dispuso de 20 minutos iniciales de buen juego – algo conservador -  contra la selección francesa, con solidez defensiva, orden en todas sus líneas y exprimiendo al máximo las mínimas oportunidades con las que contaron. Hasta el gol de Nasri. Cuando Francia empató en el marcador, la selección echó el cerrojo, concentró los esfuerzos en defender el resultado, replegando líneas y dando por bueno un resultado que parecía una utopía después de que Francia apuntase como la gran favorita de la cita.

Las sensaciones post-partido reflejaban alegría por el empate conseguido. Lo reconocía Roy Hodgson, que aseguró que habían demostrado que sabían competir contra los mejores. En general, los jugadores - en su desfile por zona mixta - se mostraban satisfechos por el punto obtenido. Inglaterra se siente mejor jugando de tapada que exponiéndose ante las expectativas de la prensa. Antes de su debut, los medios no tenían esperanzas en una selección plagada de lesiones y con su delantero estrella en la grada por sanción. Después del empate, los medios de comunicación ingleses coinciden en el mismo mensaje: “job done!”

Pero despedazando los fragmentos más minúsculos del partido contra Francia, Inglaterra necesita de una mejor versión si quiere pasar la fase de grupos y cuajar un buen papel, algo que no sucede desde la Eurocopa de 1996. Son los pequeños detalles los que marcan la gran diferencia.

Exilio ofensivo

Roy Hodgson despejó las dudas. El movimiento que ofreció Welbeck en el amistoso contra Bélgica previo al partido de Francia le sirvió para ganarle la batalla de la titularidad a Andy Carroll. También se esclareció el candidato al volante izquierdo. El seleccionador dio galones a Alex Oxlade-Chamberlain, que debutaba en partido oficial con la selección. En banda derecha, James Milner actuaba de “falso extremo” mientras que Ashley Young actuaba de segundo punta, enganchando con Welbeck.

La realidad es que mandó el anarquismo en ataque. Con el paso del tiempo, la improvisación venció al orden, que bailaba al son del contoneo francés, centrando sus esfuerzos en romper el ideal de perfección táctica de Inglaterra. Las estadísticas elevaban a Ashley Young como la referencia inglesa para convertir las ocasiones en goles. De los últimos 28 goles de la selección, tan solo 13 fueron transformados por delanteros.

La asociación desde segunda línea, complementada por la presión asfixiante de los extremos, era un as que Inglaterra se guardaba bajo la manga para explotar la electricidad de Welbeck y Ashley Young. Pero la estrategia no funcionó y su presencia en la línea de ataque dejó que desear. La tónica general que marcó el rendimiento de Welbeck se basó en un continuo movimiento hasta la extenuación. De lejos, el mejor del encuentro por parte de Inglaterra junto a Lescott y Hart. Sin embargo, era el recurso que Hodgson decidió emplear para hacer olvidar a Rooney y ser la punta de lanza para convertir los goles. Tal y como muestra el gráfico inferior (cortesía de ESPN Soccernet), Welbeck desarrolló la gran parte del partido en la zona medular, bregando los balones y acrecentando la presión en la salida del balón jugado por parte de Francia. 

Tampoco se vio la mejor versión de Ashley Young, al contrario que en los últimos cuatro partidos que ha disputado con la selección de Inglaterra. No destacó por velocidad ni por su temperamento eléctrico. Estuvo muy espeso, perdido sobre el campo y desacertado en el destino de los pases. Hodgson le ordenó servir de segundo punta y en el gráfico se observa como participó más en banda derecha. Esta desobediencia tiene una explicación: Milner caía al centro del campo y las subidas de Evra y Ribery eran frenadas por el extremo del Manchester United. 

Hodgson sorprendió con la inclusión de Oxlade-Chamberlain. Contaba con un paupérrimo aval, pues en la presente temporada tan solo fue titular con el Arsenal en 6 ocasiones (10 partidos saliendo desde el banquillo) y tan solo dos partidos (amistosos ambos) con la camiseta senior de Inglaterra. Pero tenía algo que el resto de opciones para el volante izquierdo no tenían. Ilusión, velocidad, electricidad. Encarna el prototipo del antiguo extremo. Pegado a la línea de cal, desarrolla su juego por el exterior. En pocas ocasiones se dejó ver haciendo movimientos de ruptura en diagonal hacia dentro. No obstante, su titularidad no fue cuestión de azar. Además de sus facultades, Hodgson tenía en mente incordiar las subidas del veloz Debuchy. Tarea conseguida, tal y como se ve en el gráfico, pues Chamberlain centró esfuerzos en labores defensivas.

Una vez detallados los defectos en el juego de las principales bazas ofensivas, Inglaterra debe asumir una crítica y es su escasa capacidad para poner en apuros a Francia. Es la tónica general que ha marcado a la selección desde la fase de clasificación, independientemente de quien estuviera en el mando, si Capello o Roy Hodgson. La selección inglesa dispuso de, únicamente, cinco disparos en 90 minutos. Tan solo uno encontró portería. Fue el gol de Lescott, defensa, que hizo el trabajo que se espera que hagan los puntales ofensivos de la selección. Un detalle a tener en cuenta, pues de los cinco disparos, cuatro proceden desde la defensa (Dos de Lescott, uno de Glen Johnson y uno de Terry; uno de Milner). El resto, repartidos en dos disparos fuera de los tres palos y dos taponados por la muralla francesa. Inglaterra no registraba tal misérrima cifra de disparos desde la Eurocopa de 1980.

Hermetismo y fracaso en la medular

 Roy Hodgson plantó una tela de araña en el centro del campo para dificultar la creatividad de Cabaye y con el fin de ofuscar las diagonales interiores de Ribery y los movimientos de fuera hacia dentro de Benzemá. Tacticamente, a Inglaterra le salió cara, pues consiguió lo que deseaba. Frenó la imaginación de la selección rival y secó las llegadas desde segunda línea, con la deshonrosa excepción del gol que anotó Nasri, en una jugada donde Francia sumó más de 20 toques seguidos sin que Inglaterra entrara en juego. 

Scott Parker acusó el físico. El final de temporada con el Tottenham Hotspur mancha el expediente del centrocampista durante todo el año en Premier League. Brillante, expeditivo, referencia para la salida del balón y epicentro del medio de Inglaterra, Parker padeció la insulsez que Hodgson impregnó en el combinado. Fue duda para la convocatoria final por unos problemas físicos, pero finalmente los superó y formó parte del grupo. En estos momentos, adolece esas dolencias físicas en su juego, no tan brillante como demuestra ser y que le valió una capitanía (contra España) en un amistoso en Wembley con Capello como seleccionador.

Tampoco fue el mejor partido de Steven Gerrard. No entró en juego, erró en la marca en el gol de Nasri (llégo tarde al disparo) y no distribuyó el balón. Es la prolongación de Hodgson en el campo y no superó la línea de centro del campo en (casi) ningún momento.  Formó una línea perpendicular con Parker, basada en trabajo, esfuerzo y dedicación para no romper la estructura defensiva instalada. 

Como detalle, cabe citar que Samir Nasri se erigió como el jugador que más pases dio (es el segundo jugador con mayor índice en la Eurocopa en un único partido, superado por Xavi con uno más). Un total de 122 con un 91% de acierto. ¿Y en Inglaterra? No, ni Scott Parker (66 pases con un 92% de acierto) ni Steven Gerrard (61 con un 84% de acierto), que doblan por muy poco el total de pases de Nasri. El que más pases dio de Inglaterra contra Francia fue Glen Johnson (72 pases con un 87% de acierto). Incluso Joe Hart dio más pases (39) en todo el partido que seis jugadores de campo: Welbeck (37), Chamberlain (30), Ashley Young (20), Defoe (3), Walcott (1) y Henderson (1). 

No es el único aspecto que desenmascara las carencias de Inglaterra. En la primera jornada de la Eurocopa, Inglaterra es la selección con peores números de posesión. Tan solo dispuso de un 51% de de pases en campo contrario. Respecto a su porcentaje total de pases, tan solo el 10,1% fueron en largo (35 de 345) y solo el 54% de estos tuvieron éxito

Escasa presencia de los laterales

Uno de los puntos fuertes de Inglaterra son sus laterales. Glen Johnson y Ashley Cole entran dentro de los mejores laterales del panorama de la Eurocopa. Uno por sus capacidades físicas y atléticas; el otro por una recta final de temporada intachable, viviendo su segunda juventud. Ambos destacan por un perfil veloz, incansable, con las habilidades necesarias para incorporarse al ataque para ayudar a los extremos del equipo. Sin embargo, contra Francia, la actuación de ambos dejó mucho que desear, en parte, por el planteamiento propuesto de Hodgson.

Respecto a Ashley Cole, la precaución está marcando su última etapa como lateral. Acostumbrado a desplegarse ofensivamente en años anteriores, el defensor del Chelsea no se suma tanto al ataque con el objetivo de guardarse bien las espaldas y ser un seguro en la defensa. Al igual que Gerrard, (casi) no traspasó la línea de medio del campo. Tiene excusa. Las continuas subidas de Debuchy le obligaban a estar muy despierto en cuanto a posición territorial y colocación en línea defensiva. Cuajó un gran partido y fue una baza importante para cerrar la defensa cuando el juego del partido se desarrollaba en el extremo contrario. 

No tiene tanta defensa Glen Johnson, mucho más joven, con la ayuda de Milner y Ashley Young para taponar a Ribery y con el papel que debe asumir para participar en tareas ofensivas. Se desplegó hacia arriba algo más que Ashley Cole, pero apenas es apreciable. Su foco de atención fue algunos metros por detrás de la línea del centro del campo, donde secó a Ribery.

Sin embargo, Inglaterra destacó por su poderío defensivo. Tan solo encajó un gol, tras un despiste de marcaje tras una gran pared de la selección francesa y en una jugada que marearon por completo las posiciones de los jugadores ingleses. La pareja Lescott-Terry (habría que comprobar si alguna vez han coincidido) demostró compenetrarse a las mil maravillas. Recibieron 21 disparos en todo el partido: 7 entre los tres palos, dos fuera de éstos y un total de doce blocados por el bloque defensivo inglés.

 

 

Fuentes gráficas extraídas de ESPN Soccernet y WhoScored