Wayne Rooney, el regreso del hijo pródigo

Expectante y nervioso, aunque su imagen intentara denotar tranquilidad. Muy probablemente, las semanas que Wayne Rooney lleva en Ucrania no se las desearía ni a su peor enemigo. El delantero del Manchester United está sufriendo al ver desde la grada como la selección de Inglaterra se juega el estar en los cuartos de final de la Eurocopa. Una agresión a destiempo durante la fase de clasificación sirvió para que la UEFA le sancionara con dos partidos de castigo. La rebeldía ha sido la tónica general en su vida, quizás marcado por la condición de boxeador amateur de su suegro. Su éxito en el fútbol no tiene otra explicación: Coleen Rooney.

Wayne Rooney, el regreso del hijo pródigo
Wayne Rooney, el regreso del hijo pródigo

Cundió el pánico el día que Inglaterra consumó su clasificación para la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Las portadas de los periódicos no hablaban del júbilo ni de la exaltación por regresar al torneo europeo que no jugaron en Austria y Suiza. Ni mucho menos. La imagen destacaba a un iracundo Wayne Rooney, golpeando a un rival de Montenegro. La UEFA abrió un expediente disciplinario a Rooney por el suceso. Fue sancionado con tres partidos pero suavizaron el castigo rebajándole uno. Fabio Capello, seleccionador del momento, llegó a plantearse la cuestión sobre si convocaría a Wayne Rooney para la Eurocopa, puesto que quizás, para cuando la selección quisiera recurrir a él, sería demasiado tarde.

Pero aquella incógnita quedó en sumida en el pasado. La FA despidió a Fabio Capello por discrepancias y contrató a Roy Hodgson. En su presentación, la primera pregunta trataba sobre Wayne Rooney. “No tengo ninguna duda. Voy a convocarle”, respondió en rueda de prensa. También se han desmontando los supuestos sobre si Rooney iba a llegar a tiempo para salvar a Inglaterra. La selección está a un punto de conseguir el billete a cuartos de final y lo hará con el delantero del Manchester United como titular. Las penas con Wayne son menos penas.

Ha querido descartar que sea el centro de la atención, pero inevitablemente será el foco en el que se fijen todas las miradas cuando salte al terreno de juego del Donbass Arena, mire al cielo y entone el “God save the Queen”. "Estoy encantado de volver y de poder echar una mano de nuevo. Yo no voy a ganar la Eurocopa solo; aquí hay 23 jugadores que quieren ayudar al equipo a ganar la copa o a llegar lo más lejos que podamos”, declaró restando importancia y añadiendo relevancia al trabajo en equipo de todo el plantel de la selección de Inglaterra.

Un “Bad Boy” irrepetible

La infancia de Wayne Rooney se desarrolló en Armill Road, Liverpool. Con ascendencia irlandesa, fue educado bajo la religión católica romana, en escuelas primarias católicas. Crecía pegando patadas al balón en una calle donde prohibían jugar al fútbol, imaginándose galopar por el verde de Goodison Park como hacía su ídolo Duncan Ferguson. Aquella rebeldía de saltarse las normas siempre ha caracterizado a Rooney, encarnado en el papel de chico malo, el prototipo con excesos fuera y dentro del campo de toda estrella del balompié británico que se tercie.

Quizás inspirado por su suegro Tony McLoughlin - padre de Coleen Rooney - boxeador amateur, Rooney desarrolló su mala conducta y su reputación de ‘Bad Boy’ en las calles de Croxteth. En entrevistas posteriores reconoció que durante su infancia era muy inmaduro, que no era consciente de la gravedad de las cosas que hacía y de lo mucho que le perjudicaba tanto deportiva como extradeportivamente.

Con nueve años, el Everton se fijó en él. Un futbolista precoz. Con quince años, dejaba a la altura del betún a los jugadores de 19 años de la cantera ‘Toffee’. Se cumple una década desde que Wayne Rooney debutó con el primer equipo del Everton a los 16 años. Con esa edad, entrenadores que valoran las jóvenes promesas como Arsene Wenger no dudaron en que tenía suficiente talento como para brillar: "Rooney es el mayor talento de Inglaterra que he visto desde que llegué a Inglaterra”. No fue el único. Sir Alex Ferguson, eminencia de la Premier League, sabía que era la piedra angular de su proyecto. El Manchester United anunciaba su fichaje en el verano de 2004 por más de 25 millones de libras.

Coleen, la luz en su oscuridad

A pesar de su futilidad para meterse en problemas, Wayne Rooney fue afortunado en el amor desde bien joven. Se casó en junio de 2008 con Coleen Rooney, una antigua compañero de instituto con la que había vivido seis años de noviazgo. Con tan solo 16 años de edad, Wayne se encontró a Coleen, apeada en la calle después de que su bicicleta se rompiera cuando iba de camino a la escuela. La valentía y osadez quedaron en un segundo margen. La timidez se apoderó de él aunque se ofreció para ayudarla.

A pesar de que se conocen desde primaria, Coleen Rooney ha sido el freno de la inconsciencia de Wayne. Cuando no sabía controlar sus excesos o la ira le poseía, ahí estaba su novia para frenarle. ¿Qué hubiera sido de él sin ella? A pesar de sus esfuerzos, a Coleen no se lo ha puesto fácil. Rooney admitió haber recurrido a la prostitución en Portugal, durante la Eurocopa de 2004. “Era joven, estúpido e inmaduro. No me había casado aún pero estaba de novios con Coleen”, reconoció en una entrevista.

Repitió el error en 2009 con la prostituta Jennifer Thompson, al tiempo que su esposa estaba embarazada de cinco meses. La pareja emitió un comunicado admitiendo que la estabilidad de la relación se había deteriorado y que pedían respeto a los tabloides hasta que llegaran a una solución. Le perdonó una nueva infidelidad y le juró amor eterno. En noviembre de 2009 nacía Kai Wayne Rooney, su primer y único hijo hasta el momento.

Regresa el hijo pródigo

El pintor holandés Rembrandt realizó en óleo sobre tela un cuadro titulado “el regreso del hijo pródigo” en 1662, inspirado en la parábola del hijo pródigo de Jesús de Nazaret recogida en el Nuevo Testamento.  La escena representa el momento cumbre del perdón del padre frente al hijo, arrepentido de su conducta. Aparece arrodillado ante el padre, con la cabellera rapada. El anciano coloca sus manos como símbolo de protección mostrando misericordia y compasión sobre la espalda de su hijo.

Regresando al fútbol y trayendo la analogía al caso de Wayne Rooney, Inglaterra acoge de nuevo entre sus brazos el regreso de su hijo pródigo por excelencia. "Entiendo que fue un error, le pedí disculpas a Dzudovic y he pagado el precio. No tengo problemas con mi temperamento y estoy feliz por volver a jugar", anunció el delantero del Manchester United.

Los pupilos de Hodgson han hecho parte del trabajo. Desde la grada, Rooney ha contemplado atentamente las evoluciones de sus compañeros sobre el terreno de juego. En ocasiones, más protagonista; el realizador recurría a su imagen cada vez que los Welbeck, Carroll, Gerrard o Ashley Young fallaban una ocasión manifiesta de gol. Con la sanción ya cumplida, Wayne Rooney regresa a la llamada de urgencia de Inglaterra, pidiendo paso. Para él, esto no ha hecho nada más que empezar.