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Cassano, il Gioiello di Bari Vecchia

Antonio Cassano ha vivido una vida de lujos sin desenfreno. Jugador brillante, técnicamente superdotado y con unas características especiales innatas, por momentos desaprovechó cualquier cualidad para instalarse en lo cómodo. Calidad envidiable y alegría rebosante, Cassano ha demostrado que es capaz de lo mejor y de lo peor. Tras sus particulares 'Cassanatas', se pudo recuperar de un ictus isquémico. Ahora es uno de los abanderados de la ofensiva italiana.

Cassano, il Gioiello di Bari Vecchia
Cassano controlando un balón en el partido ante España - Getty images

Es probablemente uno de los jugadores claves de una selección que ha sufrido una transformación positiva. Lejos queda ya el famoso ‘catenaccio’ que caracterizaba a un combinado ahogado en sus principios y obligado a virar el rumbo ante la falta de resultados en la última Eurocopa y en un Mundial de Sudáfrica donde se produjo uno de los mayores desastres de la historia de Italia. Pero con la salida de Lippi y la llegada de Prandelli al banquillo parece que las ideas caducas han dejado paso a un rejuvenecimiento de estilo.

Antonio Cassano parecía que había sucumbido a las malas artes y había prevalecido en él la antítesis de la superación. Una temporada en el Real Madrid basada en la fiesta y en el jolgorio mostrando su calidad a cuentagotas provocó que Capello, sabedorde las fechorías del italiano, le apartase del grupo indefinidamente.

‘Cassanata’

Cassano a Capello: "Eres un hombre de mierda, más falso que el monopoly"

Fabio Cappello ya coincidió con el delantero en la Roma. Fechorías y excentricidades aparte, su relación estuvo marcada por distintos desencuentros marcados por polémicas declaraciones. En esa época, el entrenador, conocedor de las intenciones de Cassano, tildase sus acciones de ‘Cassanata’. Este término, basado en su apellido y complementado con la palabra italiana casino (Jaleo, lío), fue el propicio para definir las fechorías de un jugador que poco a poco echaba a perder una trayectoria envidiable y un futuro prometedor.

En su etapa en Madrid cogió peso y su talento jugando al fútbol se vio eclipsado por las fiestas por la noche en la capital de España o las continuas desavenencias con Cappello.

Con 17 años marcó el gol que definiría su futuro profesional: futbolista

Pero no siempre protagonizó actos impropios de un profesional del mundo del deporte. Su enorme clarividencia en el terreno de juego y su tremenda aptitud provocaron que la Roma le pagase al Bari en 2001 30 millones de euros por un joven futbolista de 19 años. Había debutado en 1999 y su historia arraigaba tintes dramáticos. Él mismo llegó a afirmar que si no hubiese marcado ante el Inter ese mismo año pudo haberse dedicado a la delincuencia, sencillo en su barrio natal. Pero con un excelente tanto, a sus 17 años provocó que desde su ser interior el fútbol pasase a ser algo vital.

"Cuando jugaba en el Madrid era un desastre. En Madrid no jugaba, no entrenaba, solo me gustaba salir por la noche"

Con el tiempo, y con la fama, esa trascendencia capital de jugar al fútbol fue sustituida por la fiesta y la noche, especialmente en su etapa como jugador del Real Madrid.  Huelga decir que su paso por Madrid destacó por un incremento del descontento hacia una directiva incapaz de mantener una línea de fichajes constante y de apoyarse en la cantera, ya que la actitud de Antonio Cassano, que con cuenta gotas había demostrado su calidad, era un síntoma más de lo maltrecha que se encontraba la institución del club.

Su salida de Madrid, un soplo de aire fresco

Tras el abandono del club por orden explícita de Capello, desembarcó en la Sampdoria, donde militó cuatro años para volver a intentar alcanzar un fútbol fantasioso y poder establecerse en la élite de los mejores. Poco a poco ese nivel resurgió de un cuerpo lacrado por el desenfreno y la desmedida, pero su personalidad alegre y dicharachera no desapareció. 

Según medios italianos le llegó a llamar "viejo de mierda" al presidente de la Sampdoria

En 2010 salió a la palestra unas declaraciones suyas donde se mostraba su carácter indómito a la par que incontrolable. Determinados insultos al presidente de la Sampdoria, equipo en el cual militaba, ocasionaron su exclusión del grupo durante unos días a pesar de su rectificación unos días más tarde. Riccardo Garrone le recomendó irse tras recoger un premio que galardonaba al delantero, el cual rechazó la oferta: "No hace falta ni que te quedes toda la noche. Recoges el premio y te puedes marchar si quieres, a lo que contestó: "No voy a ir a esa mierda de hotel". Y se marchó dando un golpe a la puerta y gritando, según la Gazzetta: "Vaffanculo viejo de mierda". Dicen también que sus compañeros de equipo lo escucharon desde el vestuario.

Pero aun así, el Milan se fijó en él para el ataque en el 2011 y pagó 3,33 millones de euros a la Sampdoria la cual tuvo que abonar 5 millones al Real Madrid, por una cláusula firmada. 

Tras un Ictus isquémico, vuelta a la selección de Prandelli con más fuerza que nunca

El 2 de noviembre de 2011, el Milan anunciaba que su jugador Antonio Cassano había sufrido un ictus isquémico además de una agnosia cromática. Esta situación mantuvo en vilo a miles de aficionados del fútbol que llegaron a temer por su vida. Pero lejos de rendirse, el delantero italiano resurgió entre sus cenizas para superar la enfermedad y volver a jugar al fútbol el 25 de abril con el Milan. Esa sensación de superación y de lucha provocaron que Prandelli le convocase para la Eurocopa de Ucrania y Polonia. Su calidad y su solvencia en ataque fue un añadido.

Con la duda de Italia de si jugar con Di Natale o Ballotelli, Cassano se propaga como el delantero titular de una Italia que está sufriendo cambios constantes. Hoy se juega el todo por el todo ante Irlanda y Cassano quiere hacer olvidar sus penurias futbolísticas y su enfermedad para centrarse en el fútbol, esa herramienta que le salvó del mundo de la delincuencia. El genio de Bari Vecchia quiere volver a volar para poder catapultar a Italia de nuevo a lo más alto.