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Demasiadas señales favorecen a la azzurra

Una señal es un signo, un gesto u otro tipo que informa o avisa de algo. La señal sustituye por lo tanto a la palabra escrita o al lenguaje. Ellas obedecen a convenciones, por lo que son fácilmente interpretadas. Italia sabe mucho de señales, que le hacen dudar en la casualidad o en la causalidad.

Demasiadas señales favorecen a la azzurra
Italia pasa por una situación similar a la vivida en 2006, cuando se alzó como campeona del mundo.

La selección azzurra, tiene motivos contundentes y poderosos para creer que la Eurocopa de 2012 acabará siendo suya. La primera, es que una final, siendo indiferente el rival que se tenga enfrente, siempre es al 50%.

España es la reciente campeona de Europa y del Mundo, pero Italia puede presumir de cuatro Mundiales y una Eurocopa, además de contar con un historial de leyenda.

Pero más allá del estado físico o anímico con el que afrontan la final las dos selecciones, hay varias señales de poderoso valor, que parecen anticipar y sobreponerse a toda lógica humana.

Para empezar, Italia llega desde el Mundial de USA 94 a una final cada seis años, con el orden rotativo de Mundial-Eurocopa, como lo demuestran, la derrota ante Brasil en el mencionado año 94, otra derrota ante Francia en la Euro 2000, la victoria en Alemania en 2006 y ahora la final de Polonia y Ucrania en 2012.

Pero la mayor señal a la que se aferran los italianos es la de la relación victoriosa Juve-Italia que ha dado grandes momentos a la azzurra. Cuando la Vecchia Signora ha completado un gran año, Italia se ha beneficiado en año de Mundial o Eurocopa.

En dos de los mayores logros de Italia, la presencia juventina en el equipo nacional, resultó providencial. En la final del Mundial de España 82, que la azzurra ganó a Alemania por 3-1, en el equipo entrenado por Enzo Bearzot, destacaron la presencia de seis jugadores de la Juventus: Zoff, Gentile, Scirea, Cabrini, Tardelli y Causio.

Aquella temporada la Juve se había llevado el Scudetto y sus jugadores copaban las portadas y recibían los galardones más prestigiosos. Lo mismo sucedería en el Mundial de Alemania 2006. La Juventus se proclamaba campeona del Scudetto y volvía a alimentar a la “nazionale” con sus estrellas: Buffon, Cannavaro, Zambrotta, Camoranesi y Del Piero, consiguieron levantar al cielo de Berlín el trofeo más prestigioso del mundo, con la particularidad de hacerlo ante tres compañeros suyos que militaban en el bando francés: Viera, Trezeguet y Thuram.

En su victoria en la única Eurocopa que colma sus vitrinas, la de 1968, con victoria por 2-0 ante Yugoslavia, Italia tuvo a  cinco bianconeros en sus filas: Zoff, Salvadore, Anastasi, Castano y Bercellino, que hicieron nuevamente buena la relación de la azzurra con la Vecchia Signora.

Ahora, en 2012 y con España esperando como enemiga a batir, Italia vuelve a colmar su plantilla de jugadores que portan la camiseta bianconera con su club: Buffon, Bonucci, Barzagli, Chiellini, Pirlo y Marchisio forman la columna vertebral del equipo de Prandelli, que tiene en la recámara a dos balas juventinas más: Giovinco y Giaccherini.

Pero no todas las señales de la victoria azzurra siempre han sido buenas. De hecho la azzurra ha conseguido salir victoriosa de situaciones en las que prácticamente era un cadáver infectado. En 2006, el escándalo del Calciopoli, que tuvo sus consecuencias con el descenso a Serie B de la Juventus, además de las sanciones a otros clubes, hizo fuerte al combinado de Lippi, que formó un acorazado impenetrable que obtuvo su recompensa contra todo pronóstico con la copa.

Esta temporada, nuevamente otro escándalo deportivo y otra vez con Italia presente. El Calcioscommese, el entramado de apuestas ilegales y de arreglos de partidos, acabó convulsionando a la selección de Prandelli, que tuvo que prescindir del presunto implicado Criscito y de tener la mirilla puesta en Bonucci. A pesar de todo el terremoto formado, Italia como en 2006 volvió a hacerse fuerte en grupo, hasta llegar a la gran final, donde espera que las señales vislumbradas hasta ahora no sean solamente una alucinación.