Mario Gómez ahoga a los Países Bajos y mete a Alemania en cuartos de final

Los pupilos de Joachim Löw consiguieron clasificarse para los cuartos de final gracias a la victoria sobre la selección Oranje por 1-2. Mario Gómez (2) y Van Persie hicieron los goles del choque, que dejan a la selección tulipán al filo de la eliminación.

Mario Gómez ahoga a los Países Bajos y mete a Alemania en cuartos de final
Países Bajos
1 2
Alemania
Países Bajos: Stekelenburg; Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen, Willems; De Jong, Van Bommel (’45, Van der Vaart); Robben (’75, Kuyt), Sneijder, Afellay (’45, Huntelaar); Van Persie.
Alemania: Neuer; Boateng, Hummels, Badstuber, Lahm; Schweinsteiger, Khedira; Müller (’91, Bender), Özil (’80, Kroos), Podolski; Mario Gómez (’71, Klose).
MARCADOR: 0-1, min.24, Mario Gómez; 0-2, min.38, Mario Gómez; 1-2, min.72, Van Persie.
ÁRBITRO: Jonas Eriksson (Suecia). Mostró amarillas a Boateng, De Jong y Willems.
INCIDENCIAS: Segunda jornada del grupo B correspondiente al segundo partido del día entre Países Bajos y Alemania celebrado en el estadio Metalist de Kharkiv.

El estadio Metalist de Kharkiv lucía vestimenta anaranjada para un encuentro de fase de grupos que tenía alma de final continental, donde la afición neerlandesa, con un hilo de esperanza, esperaba enérgica que su combinado desperezara del letargo mental que les sumía durante el primer partido. No sólo se apreciaban dudas sobre el tapete verde en relación al subcampeón del mundo, sino que sobre los teutones también revoloteaban los últimos minutos frente a Portugal, donde quedaron apabullados frente al impulso luso (pese a vencer).

El esférico rodó en un principio del lado Oranje, consciente de que su supervivencia radicaba en prevalecer por delante en el marcador, pero con cierto respeto ante la polivalencia de las líneas germanas. El temor se observaba intrínseco en cada carrera del cuero, momentos de orden táctico semejante al baile pegado de pareja, con miedo a errar y pisar al compañero de danza. Apenas un balón aéreo hacia Van Persie tintó de emoción los primeros minutos.

Poca ambición hasta el momento en el que Schweinsteiger agarró el bisturí para filtrar dos pases precisos con destino claro, las botas de Mario Gómez, cuya hambre propició dos goles en el que se atisbaron sus potenciales características desconocidas. El primero, cual renacuajo, sirvió para revolverse en una baldosa y ajusticiar a Stekelenburg dentro de área; el segundo, en asociación con su socio del Bayern y, desde el lateral de la zona de influencia, superar al meta neerlandés con un tiro cruzado. Dos detalles alejados de la etiqueta del ‘9 puro’ que persigue a SuperMario.

Países Bajos, hundida tras la puñalada recibida, quedó inmóvil durante el resto del primer acto. Bert Van Marwijk pecó de fragilidad defensiva (Mathijsen, recién recuperado de rotura fibrilar, y Heitinga, desastroso en la anticipación) y decidió contrarrestar con mayor presencia ofensiva en detrimento de la contención. Huntelaar y Van der Vaart saltaron al césped en la reanudación en sustitución de Afellay (ausente) y Van Bommel (desbordado). Los tulipanes mejoraron ligeramente, pero los teutones aún seguían acomodándose fácilmente en las inmediaciones naranjas e, incluso, crear peligro sin aparente esfuerzo.

Tampoco se vislumbraba la virtual eliminación de los holandeses merced a su actitud, más propia de un equipo clasificado que de uno que subsiste gracias a un fino hilo. Alemania seguía arañando el arco frecuentemente, aunque ligeramente conformista con el resultado. El gol de Van Persie a veinte minutos para el final tan sólo significó un espejismo en el alma de los de Van Marwijk, cuyas estrellas permanecían desactivadas por el tremendo trabajo físico de la dupla Khedira-Schweinsteiger. Sin fe moriría el combinado subcampeón del mundo, desquiciado por su propio desinterés en buscar los puntos.

De esta manera, Países Bajos se posiciona en el último escalón del Grupo B después de la victoria de Portugal frente a Dinamarca (2-3) y se encuentra virtualmente excluida de esta Eurocopa 2012, ya que no dependen de sí mismos para lograr clasificar. Por el contrario, los alemanes ya han certificado su presencia en los cuartos de final del torneo.

Los cambios resultaron estériles

Tanto Van der Vaart como Huntelaar apenas inquietaron desde la lejanía a Neuer, siempre seguro en disparos distantes y balones aéreos. Con Sneijder desdibujado y abrumado por el marcador, el jugador del Tottenham se encontraba confuso sin encontrar asociación debido a la magnífica basculación defensiva rival.

Kuyt, quien entró en campo por un Robben poco hiriente, apenas tuvo tiempo para ayudar a su equipo en la consecución del empate. Sólo un par de balones al área fue la aportación del nuevo jugador del Fenerhbaçe, insuficiente para crear peligro.

Letal conexión entre Schweinsteiger y Mario Gómez

La conexión propia del Bayern de Múnich acabó desvencijando al plantel neerlandés en la primera parte. El ‘7’ teutón consiguió contener el mediocampo en colaboración con Khedira y sumó quilates en ataque a la más mínima ocasión. Dos combinaciones entre él y Gómez posibilitaron los dos goles de los de Löw.

Al igual que ocurriera ante Portugal, el alemán de origen español consiguió anotar tantos para su selección que, con el doblete conseguido, le colocan en el primer puesto de la tabla de goleadores junto al ruso Dzagoev con tres tantos.

Así lo vivimos en Vavel.