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Los pasos de la República Checa hacia la Eurocopa

Su peregrinación para estar presente en la próxima Eurocopa no ha sido un camino precisamente de rosas. Se clasificó en segundo lugar del grupo I detrás de España y tuvo que jugarse el acceso en la repesca ante Montenegro, a la que superó por un global de 3-0.

Los pasos de la República Checa hacia la Eurocopa
Los jugadores mantearon a Michal Bílek para celebrar su clasificación para la Eurocopa.

Cuando se terminó el sorteo, la República Checa tuvo la sensación de un niño contento que estrena zapatos pero que hubiera preferido que fueran de otro color. Es decir, sabía que era un grupo teóricamente asequible, pero que con la presencia de la selección española, se veía casi abocada al segundo lugar del grupo, que te lleva a una complicada repesca, a no ser que consigas ser el mejor segundo de todos los grupos, que te clasifica directamente.

El grupo I lo conformaban: Escocia, España, Liechtenstein, Lituania y la República Checa. A priori, un grupo muy desigual; con España como clara favorita y Liechtenstein y Lituania como cenicientas del grupo. Así pues, si todo iba según lo previsto, se jugarían la segunda plaza escoceses y checos. Y así acabó sucediendo.

Los checos empezaron la fase clasificatoria asumiendo que la segunda posición era posible pero con la incertidumbre de cómo funcionaría un bloque, que sin el incansable Pavel Nedved y con un Milan Baros que ya no es el que deslumbró hace unos años, daba parte de su responsabilidad ofensiva a Tomas Rosicky. Así pues, sembrados de dudas, comenzaron a disputar sus encuentros. Y sonó la luz de alarma en el primer encuentro, que se presumía como fácil. Lituanía sorprendió a una ineficaz República Checa en su estadio (0-1) y todas las miradas fueron dirigidas al seleccionador Michal Bílek, al que acusaban de defensivo.

El siguiente choque fue ante Escocia, que se preveía como crucial para no perder fuelle tan rápido y porque la selección escocesa era un rival directo. Por suerte de los checos, en otro partido gris, Roman Hubnik consiguió el único tanto para sumar sus primeros tres puntos y aumentar la moral de un equipo que no pasaba por su mejor momento.

Después se ganó con bastante solvencia a Liechtenstein (0-2), antes de visitar la gran favorita del grupo, España. Con seis puntos en su haber y la moral reforzada, los checos consiguieron realizar un buen partido. Es más, se avanzaron en el electrónico con un gol de Plasil en la primera mitad. Pero tras el descanso, España hizo valer su condición de favorita para remontar y dejar un 2-1, que dio muestras que los checos eran capaces de competir cara a cara con los mejores.

A posteriori se volverían a enfrontar a Liechtenstein, ganando otra vez por 2-0, que les permitía tener bastante asegurado el segundo lugar del grupo. Precisamente, el siguiente encuentro fue en Escocia, donde en gran parte se jugaban clasificarse. Y no defraudaron. El partido fue trepidante y se llegó al final de los 90 minutos en empate a 2 goles, que beneficiaba a los checos, ya que conseguían ganarles el goal average y mantener la ventaja de cinco puntos, con un partido más que su rival, a falta de tres jornadas para terminar.

Pero la cosa se fue complicando. En la octava jornada, Escocia vencía a Lituania y se colocaba a dos puntos de los checos. Y en el penúltimo partido, España ganó en la República Checa y Escocia hizo lo mismo en Liechtenstein, por lo que a falta de la última jornada, Escocia se puso en segundo lugar. Ahora bien, los escoceses les quedaba visitar España y a los checos Lituania.

Así pues, los checos confiaron todas sus esperanzas en una España que hacía tiempo que estaba matemáticamente clasificada y que no había cedido ningún punto hasta entonces. La República Checa hizo sus deberes en Lituania, ganando por 1-4 y España hizo la resta de la hazaña al ganar por 3-1 a Escocia.

La selección dirigida por Michal Bílek consiguió finalmente clasificarse, no sin sufrir, para la repesca. Tras una clasificación poco brillante, donde se sufrió más de lo esperado y con un fútbol poco atractivo, se consiguió el reto fijado. Ahora bien, las dudas siguieron presentes para una eliminatoria que les enfrentó a la joven Montenegro. El equipo checo, tenía poco arsenal ofensivo y dependía demasiado de su defensa, su parte más fiable del equipo. Sus números en el grupo clasificatorio, lo reflejan. Sólo encajaron ocho goles en ocho encuentros, pero sólo consiguieron doce tantos, una cifra bastante pobre.

En la repesca, se jugó con sus cartas encima de la mesa. Defensa segura y organizada y confiar en algunos destellos ofensivos para superar a Montenegro, una selección que dejó fuera de combate a Suiza en su grupo.

En el partido de ida, disputado en Praga, la selección local tomó la iniciativa en busca de algún gol que les dejara en ventaja para viajar a Montenegro. Pero la joven selección no se dejó intimidar y jugó muy bien durante una primera mitad igualada en que se llegó sin goles. Pero tras el descanso, los checos pusieron todo su empeño en atacar y primero Pilar y después Sivok, dejaron un 2-0, que les supo a gloria.

En la vuelta, confiaron su buena renta a su zaga y portero. Los montenegrinos lo intentaron de todas las maneras pero se estrellaron una y otra vez con el muro checo. A las acaballas del encuentro, incluso pudo marcar el 0-1 por mediación de Jiracek, que sellaba su pase definitivo a la Eurocopa. Se consiguió el objetivo inicial. Un pase eficaz, pero sin demasiadas luces.